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Gary Cahill, el ‘Corazón de León’ azul

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Paco LÓPEZ La cultura británica ha mantenido una rica e histórica tradición de enaltecer a grandes luchadores. Figuras que se hicieron un hueco como héroes en el imaginario colectivo. De todas ellas, Ricardo ‘Corazón de León’ mantiene un papel protagonista. Lo que no siempre se cuenta es que tuvo una dosis de suerte decisiva, alcanzando esa relevancia desde un puesto secundario, como nuestro protagonista futbolístico. El monarca medieval estaba a la sombra de Federico Barbarroja hasta que el emperador germano cayó en un río en plena Tercera Cruzada y el peso de su armadura le evitó salir a flote.

En el Chelsea la historia es más amable. El banquillo ‘blue’ acabó adaptándose a la forma de Gary Cahill, mientras que el imaginativo David Luiz, también pelirrojo pero imberbe, se hundía más y más en las arenas movedizas que él inventaba. El central brasileño se convirtió en preso de su capacidad técnica, tanto que llegó a ser improductivo a los ojos de un nuevo estilo. Mourinho ha terminado por ver en Luiz una variante para el medio y un recambio atrás.

Hasta llegar al año de su confirmación, Cahill ha tenido que arriesgarse, al igual que le tocó a Ricardo. El que fuera rey inglés se jugó todo a una carta empeñando todo lo que pudo –“Habría vendido Londres de haber tenido ocasión”- para acercarse a su meta. Gary lo tuvo más fácil, se marchó de un preocupante Bolton para recalar en el Chelsea, sabiendo que su puesto en la selección de los tres leones peligraba con la falta de minutos. Su tiempo siguió en Stamford Bridge desde un papel secundario con centrales que iban y otros que venían, pero él no conseguía dar el paso.

Al comienzo de esta temporada su equipo necesitaba encontrarse defensivamente para amenazar con sus talento en tres cuartos. Su aportación sorpresiva cambió el rumbo, recordando a la llegada de Ricardo I a la Batalla de Acre cuando su llegada fue decisiva y le otorgó el mote de ‘Corazón de León’. Lo mejor de Cahill es que desde verano no hace más que mejorar, mostrando un nivel que le afianza en el XI de los ‘pross’ para el Mundial (presumiblemente junto a Jagielka, central al que sustituyó en el Sheffield United hace seis años).

Cahill se ha beneficiado de la capacidad del Chelsea para defender bastante juntos y metidos atrás, lo cual le permite estar dentro del área, la zona en la que reina pese a no llevar corona. La llegada de Matic le beneficia, el equipo no le obliga a corregir metros a su espalda y él, por su parte, es un muro para todo balón que sobrevuele su terreno. Un antiaéreo de primera categoría. A su lado forma el dueño de Stamford Bridge, John Terry. Por finalizar con el paralelismo histórico, Ricardo tuvo que pactar por no ser capaz de conquistar Jerusalén; el central firma un acuerdo con John Terry. Él se compromete a ser el central que más trabaje y el más en forma, pero a la sombra del jugador que menos necesita al brazalete para mostrar su liderazgo. Una dupla que dentro del área no permite demasiadas concesiones, ni se ahoga con acciones evitables.

Mourinho ha encontrado en Cahill el luchador que necesita y Cahill ha encontrado en el hundimiento del ‘David Luiz central’ la oportunidad requerida. Gary nunca será tan carismático, ni será el mejor marcador del mundo pero su valía está fuera de dudas. De momento, su leyenda ha conseguido escribir este año varias páginas reseñables de su leyenda.

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