EURO 2016

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Ganar la Eurocopa sin jugar ni un minuto

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Al contrario de lo que indica la norma UEFA para las competiciones de club, un jugador que haya estado presente en la fase final de un torneo de selecciones en el que su país haya ganado el título, tendrá en su palmarés dicho honor al igual que cualquier otro compañero, haya o no haya disputado minutos en la competición.

Desde la Eurocopa de Italia en 1980, la primera edición en la que se amplió la competición a ocho equipos, se disputaron todos los partidos en la sede escogida y, por tanto, se realizaron convocatorias cerradas de jugadores; más de una treintena de futbolistas se han alzado con el cetro del Viejo Continente sin haber jugado ni un solo minuto en el torneo.

De todos ellos, son varios los nombres que ni tan siquiera llegaron a debutar en alguna otra edición de la Eurocopa y que guardan, sin embargo, a buen recaudo su medalla de campeones. Un triunfo con cierto regusto agridulce, que nunca pisó el suelo desde el que llegó una victoria – su victoria- y totalmente alejado del lugar más ansiado para cualquier futbolista: el terreno de juego.

ALEMANIA [Italia 1980]

 

La Mannschaft, ya sin Beckenbauer, comenzaba década en plena transición del equipo que había ganado la Copa del Mundo en casa y no falló en la final ante la sorprendente Bélgica gracias a dos goles -los primeros que marcaba como internacional- del ‘Tanque’ Hrubesch. De aquella selección dirigida por Jupp Derwall, asistente de Schön en el triunfal Mundial de 1974, fueron cuatro los jugadores que no participaron.

Dos de ellos, el tercer portero Junghans -eterno suplente de Maier en el Bayern- y Zimmermann -central del Colonia- nunca acudieron a otra Eurocopa aunque éste último sí disputó el Mundial de Argentina. Los otros dos fueron el también cancerbero Eike Immel, que disputaría el torneo de 1988 como titular, y el gran Rainer Bonhof, lesionado entonces y único jugador de la historia que ha levantado dos Eurocopas sin jugar, ya que tampoco gozó de minutos en la fase final de 1972. Sí participó en la Euro de 1976 donde Panenka les arrancó el título con su célebre genialidad en la tanda de penaltis.

 

FRANCIA [Francia 1984]

 

Platini y Arconada. No hace falta añadir más para describir el primer título francés gracias a la segunda gran generación del país galo, comandada por un ‘Le Roi’ imparable, y a costa de una España instalada ya en el infortunio y que casi no recordaba que dos décadas atrás había levantado la Eurocopa. Fueron varios los nombres míticos que convocó Michel Hidalgo para poner por fin a Francia en la cima del fútbol europeo (Luis Fernández, Giresse, Tigana…). Sin embargo, dos de aquellos jugadores no tuvieron tanta repercusión.

Fue el caso de los guardametas Philippe Bergeroo, del Toulouse, y Albert Rust, histórico meta del Sochaux, ambos eternamente a la sombra de Joël Bats con Les Bleus en la primera mitad de los ochenta. Aunque parece que no les importó mucho ganar sin saltar al campo ya que los dos repitieron experiencia en el banquillo como suplentes de Bats en el Mundial de México 1986, aunque allí Francia cayó en semifinales ante Alemania.

 

HOLANDA [Alemania 1988]

 

El fútbol total de Rinus Michels, estrellas como Rijkaard o Gullit en la cresta de la ola, el increíble gol de van Basten a Dasaev en la final… Ya le tocaba a una de las selecciones de mejor gusto futbolístico a lo largo de la historia levantar un trofeo y Múnich fue el escenario del único título de Los Tulipanes hasta la fecha ante la última gran URSS, con Igor Belánov como estrella, antes del colapso soviético.

Hasta cinco holandeses se quedaron sin ser utilizados, de los cuales solamente un joven Aaron Winter sabría más tarde lo que suponía disputar una Eurocopa desde el campo, ya que acudió consecutivamente a las tres citas siguientes. Los demás fueron Troost, zaguero del Feyenoord; el exseleccionador de la India Wim Koevermans, del Fortuna Sittard; el portero Jupp Hiele y el mediocentro Krüzen, quien firmaría aquel mismo verano por un PSV donde nunca triunfaría.

 

DINAMARCA [Suecia 1992]

 

La primera de las dos enormes sorpresas de la historia de la Eurocopa la protagonizaron un puñado de futbolistas daneses ya de vacaciones en la playa antes de ser llamados a filas por Moller Nielsen tras la exclusión de Yugoslavia y que no contaban con su mejor y más célebre jugador: Michael Laudrup. Fue su hermano Brian junto al mito Schmeichel bajo palos y apoyados por los Vilfort, Sivebaek o Jensen los que hicieron posible el milagro.

Una gesta de la que, pese a su inactividad, también forman parte los cuatro futbolistas que no participaron en Suecia ni en ninguna otra Eurocopa: Krogh, el eterno arquero suplente de Schmeichel y que repetiría experiencia en el banquillo en 1996; el centrocampista Johnny Mølby, que compartiría vestuario en Mönchengladbach con Peter Nielsen, otro de los no utilizados; y el zaguero Morten Bruun, a quien recientemente le robaron de su casa la medalla de campeón de Europa mientras trabajaba como comentarista en la televisión danesa.

 

ALEMANIA [Inglaterra 1996]

 

Otra vez Alemania. En el primer torneo con 16 equipos y tres cambios por partido, los teutones, dirigidos por un Berti Vogts que es el único que ha ganado la Eurocopa como jugador y entrenador, se llevaron su tercer título continental y el último hasta la fecha con un equipo en el que figuraban nombres como los de Sammer, Möller, Klinsmann o Bierhoff, el encargado de marcar el gol de oro ante la República Checa en la final de Wembley.

Cinco futbolistas se quedaron sin minutos en Inglaterra. Mario Basler, por entonces en el Werder Bremen; el defensa René Schneider, que ganaría la Champions con el Borussia Dortmund un año más tarde; el portero Oliver Reck y el pivote del Friburgo, Jens Todt. Ninguno disputaría jamás un partido en la Eurocopa. Quien sí pudo resarcirse fue Oliver Kahn. El célebre arquero del Bayern ya había estado en USA ’94 sentado en el banquillo y todavía tendría que esperar al año 2000 para relevar a Köpke en el marco alemán. También disputó la Eurocopa de 2004. Ambas, sin éxito.

 

FRANCIA [Bélgica y Países Bajos 2000]

 

Guiados nuevamente por un excelso Zidane, Francia se alzó con su segundo entorchado europeo dos años después de llevarse la Copa del Mundo en su propio país con la misma fantástica base de jugadores. Wiltord en el descuento del tiempo reglamentario y Trezeguet con su célebre gol de oro fueron quienes hicieron posible ese doblete ante una de las mejores Italia sin título que se recuerda (Totti, Inzaghi, Maldini…).

Ganar los dos primeros partidos de la fase de grupos permitió al seleccionador, Roger Lemerre, repartir minutos entre todos los futbolistas salvo uno: Ulrich Ramé. El arquero del Girondins acudía al torneo como evidente tercera opción en la portería por detrás del talismán Barthez y del mítico Bernard Lama. No volvería a una Eurocopa pero sí repetiría en el banquillo en el Mundial de 2002 y podrá contar a sus nietos que él también fue campeón de Europa.

 

GRECIA [Portugal 2004]

 

Defensa, defensa, defensa y un golito por partido. Así, entre Rehhagel y Charisteas, construyeron la hazaña más inesperada del fútbol moderno hasta el reciente triunfo del Leicester en la Premier League. Toda una epopeya en la que hasta seis de sus héroes se quedaron sin jugar debido al cerrado esquema que ponía en ciernes el férreo entrenador alemán en cada encuentro.

No disputarían nunca un partido de Eurocopa el central Dabizas, que precisamente jugaría en el Leicester; el portero Katergiannakis, que tuvo un fugaz paso por el Sevilla en 2005; el centrocampista Kafes, más recordado por vestir el dorsal uno en el Olympiakos y el AEK; el extremo Georgiadis y el defensa Goumas, que también acudiría a la EURO 2008 para quedarse sin minutos. También estuvo en Austria y Suiza sentado en el banquillo Chalkias, ex arquero del Murcia, aunque él sí pudo debutar en una Eurocopa en 2012, donde fue el jugador más veterano del torneo.

 

ESPAÑA [Austria y Suiza 2008]

 

Tras el amago en el Mundial de Alemania, Luis Aragonés dobló la apuesta por el ‘centrocampismo’ de baja estatura y reescribió la historia de España cambiando para siempre la furia por el toque. La impoluta primera fase que firmó la selección hizo posible que el ‘Sabio de Hortaleza’ repartiese minutos en el tercer encuentro ante Grecia, permitiendo a jugadores como Fernando Navarro, Juanito, De la Red o Sergio García ser campeones sobre el césped.

De los veintitrés quien se quedó sin participar fue Andrés Palop. El exsevillista pasa por ser, junto al también portero alemán Junghans, el único futbolista que cuenta con una Eurocopa en su palmarés sin haber llegado a debutar nunca con el equipo nacional desde la ampliación de equipos en la fase final de 1980. Su homenaje a Arconada durante la celebración del título, con camiseta vintage incluida, debería convalidar como internacionalidad.

 

ESPAÑA [Polonia y Ucrania 2012]

 

La selección española, ya con Del Bosque a los mandos, venía de conquistar su primer Mundial y confirmaría en la final de Kiev su triplete de grandes títulos consecutivos, siendo el único país que ha enlazado hasta la fecha Eurocopa – Mundial – Eurocopa. Muestra del feroz dominio global que ahora busca reencontrar.

Con el empate ante Italia en grupos, Vicente no pudo emular a Luis y dar minutos, por lo que cinco integrantes de la convocatoria se quedaron sin jugar aunque dos de ellos, Albiol y Reina, sí habían participado en la Eurocopa anterior. Los otros tres fueron Juanfran, que tendrá la oportunidad de debutar en el torneo este año en Francia; Fernando Llorente, jugador revulsivo en Sudáfrica; y Víctor Valdés, que ya había sido campeón del mundo por la misma vía: la de ver los toros desde la barrera sin tener nunca la ocasión de acceder al ruedo.

 

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