EURO 2016

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Gales-Real Madrid: las dos versiones de Gareth Bale

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Gareth Bale pertenece a ese selecto grupo de futbolistas de primer nivel mundial que siempre son noticia, hagan lo que hagan. Cuando no rinde como se esperaba, noticia. Cuando destaca notablemente, noticia. Siempre es noticia. Y esta semana, también.

La selección de Gales fue una de las noticias destacadas del pasado fin de semana a nivel de selecciones cuando vencía a domicilio a Israel, manteniendo intacatas, tras la disputa de la mitad del calendario, sus opciones de clasificación para la próxima Eurocopa de Francia, en 2016. Un partido en el que destacó de forma notable, con dos goles (uno de ellos de falta) de Gareth Bale.

Entonces, de nuevo el debate, de nuevo la comparativa de por qué Bale rinde de una forma con Gales y de otra a nivel de clubes, en las filas del Real Madrid. Quien viese aquel discreto a nivel mediático Israel-Gales vería a un Gareth Bale determinante, definiendo como él sabe, definiendo como la gran estrella mediática que es.

Sin embargo, de nuevo, debate sobre su imagen. Y es curioso. Con Gales suele dejar esa versión de liderazgo que ofreció en sus últimas dos temporadas en las filas del Tottenham Hotspur, cuando se convirtió en uno de los mejores jugadores del planeta y provocó, en cierta medida, que un club de la categoría mundial del Real Madrid se fijara en él y acabara pagando una cifra estratosférica.

Con Gales, con su país, como ocurría en Londres, cuando militaba y defendía los colores del club de White Hart Lane, es un futbolista determinante, líder absoluto sobre el césped, incluso bromista en los entrenamientos. La imagen más habitual del galés con su país entrenando es repleto de risas, con gestos cercanos con los presentes, ejerciendo de estrella, de ídolo. Una situación que, quizás, en Madrid no pueda ejercer con la misma magnitud, ya que comparte vestuario con otras estrellas mundiales y, evidentemente, el poder de masas quede repartido.

¿Afecta el papel ‘secundario’, o repartido, que vive con el Real Madrid a su rendimiento y relevancia? A priori, siendo directos, es probable. En Gales y Tottenham, su figura sobre el césped adquiere mayor relevancia, otro aura, otro papel más importante, más protagonista, y ésto se traduce en mayor rendimiento en los partidos.

Tal y como ocurría en Londres, en Inglaterra, partía desde banda, cualquiera de ambas, pero con una libertad total, dentro de unos márgenes, que se traducía en una mayor confianza, tanto propia como de los técnicos, y evidentemente, si una estrella se siente con confianza, su rendimiento tenderá a crecer. Y así ocurre también con su selección, con Gales. El partido frente a Israel es un claro ejemplo. Quizás comparta protagonismo y flashes con Aaron Ramsey, hace años rivales en el romántico derbi del Norte de Londres, pero no es comparable con el que debe vivir a diario en España junto a jugadores de la talla mundial de Iker Casillas o Cristiano Ronaldo, entre otros ejemplos.

Gareth Bale se ve reprimido, quizás, en su rendimiento cuando es consciente de que hay otros que están por encima de él. Evidentemente, las cifras, por ejemplo de Cristiano Ronaldo, son incontestables, pero la presente temporada de Gareth Bale poco tiene que ver con su primer año defendiendo la camiseta del Real Madrid. Tras un inicio pobre, marcado y mermado por lesiones misteriosas, acabaría consagrándose y marcando goles importantes que se tradujeron en títulos para el conjunto del Santiago Bernabéu. Sin embargo, la presente no acaba de hacerle despegar, con las consecuentes críticas populares y de los medios.

La estrella galesa vive dos versiones muy diferentes. Sin ser antagónicas, se puede apreciar rendimientos muy diferentes cuando Bale viste la camiseta del Real Madrid o de Gales, o en su día Tottenham. Cuando es la estrella, cuando ejerce de líder absoluto en la parcela ofensiva, sus cifras explotan de forma ascendente, para alegría de sus seguidores y objetivos determinados. Sin embargo, cuando su presencia y protagonismo se ve mermado con la presencia de otros jugadores de primer nivel que, evidentemente, restan opciones de definir, su protagonismo adquiere una dinámica descendente, o quizás no tan explosiva como se puede esperar de él.

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