Steve Nash, no olvidéis su nombre, ni su legado

“Me encanta este juego, y cuando te das cuenta de que casi se ha ido, te gusta aún más”, esta frase la pronunció Steve Nash en la entrevista a pie de pista tras un Lakers-Sixers que coincidió con su 40 cumpleaños. Sus dolencias en espalda y rodilla apenas le dejaron un respiro para mostrar su talento con el equipo californiano en los dos últimos años. Hoy, Steve Nash es historia del baloncesto tras anunciar su retirada de las pistas y abandonar el campeonato que nunca pudo ganar.

El ocaso del canadiense en las dos últimas temporadas ha sido evidente, firmó, a la desesperada un contrato en los Lakers junto a Howard, Pau y Kobe en la última intentona de Nash por conseguir el anhelado anillo de campeón. No lo consiguió, aunque al menos, sus 27M$ en Los Ángeles serán un buen lecho sobre el cual, volver la vista atrás y darse cuenta de su gran trayectoria en 19 años de profesionalismo. Siempre quedará la sensación de que en la vida, como en el deporte, no siempre ganan los mejores y esa impresión de que el baloncesto no le ha devuelto todo el reconocimiento que Steve Nash ha entregado a este deporte.

Ese legado que deja en tantos años de buen baloncesto se resume estadísticamente en 1.357 partidos, 17.387 puntos, tercer máximo asistente tras Stockton y Kidd de la historia NBA, 2 veces MVP (2004, 2005), 8 participaciones en el AllStar, y 3 veces elegido en el quinteto ideal de la temporada. Nash forma parte del ‘selecto’ club que ha ganado un MVP de la temporada pero nunca ha podido ganar un anillo, como ya ocurrió con Karl Malone, Charles Barkley o Allen Iverson en las últimas décadas de baloncesto.

Drafteado por Phoenix Suns en el puesto 15 del año 1996, un gran draft con leyendas del baloncesto como Iverson, Ray Allen, Antoine Walker, Kobe Bryant, Pedja Stojakovic o Derek Fisher, y grandes decepciones que tuvieron mejor ‘pick’ que el canadiense, como el malogrado Lorenzen Wright, Samaki Walker, Todd Fuller o Vitaly Potapenko. En Arizona pasó sus dos primeros años participando desde el banquillo con unos números discretos, y fue traspasado en 1998 a Dallas Mavericks. Con el cambio de milenio, Nash asumió más responsabilidad en la franquicia texana, donde prácticamente disputó todos los partidos disponibles. Con el fin de contrato en Dallas, Nash pasó a ser agente libre. La oferta que más le convenció al base fue la vuelta a Phoenix Suns, donde dirigió un equipo joven y atlético que jugaba el ‘run & gun’ que tanto le costó diseñar a Mike D’Antoni. Con su vuelta a Phoenix, los Suns registraron el mejor record de victorias en temporada regular y Nash consiguió el primero de sus dos MVP de liga regular. Steve lideró un gran equipo junto a Joe Johnson, Shawn Marion y Amare Stoudamire que apenas estaban comenzando sus carreras profesionales. Su gran temporada se truncó en finales de conferencia cuando San Antonio Spurs eliminó a los de Arizona por 4-1.

El retorno de Capitán Canadá al año siguiente fue aún mejor, llevó a Phoenix a play-offs con las bajas de Joe Johnson, Quentin Richardson y Amare Stoudamire, en estos dos años, los de Arizona ganaron 116 partidos de liga regular y volvieron a tropezarse en la misma piedra de las Finales del Oeste, esta vez fueron los Dallas Mavericks de su gran amigo Dirk Nowitzki los que dejaron a Nash a las puertas de una final NBA. Las siguientes temporadas ofrecieron a Nash sucesivas revanchas, pero no pudo alcanzar las finales de Conferencia y no logró disputar ninguna final NBA, el cambio de D’Antoni por Terry Porter trajo un cambio de estilo al que Nash y los Suns nunca se adaptaron, con la llegada de Alvin Gentry se recuperó algo del espíritu de contraataque que tanto gustaba en Phoenix. Una serie de dudosas operaciones en los despachos llevaron a los Suns a un lánguido declive que acabó en 2011 con el equipo fuera de las eliminatorias por el título.

En el verano de 2012 llegó su postrera oportunidad de luchar por un anillo, los Lakers de Kobe tenían un hueco en la dirección, junto a Bryant, Pau Gasol y Dwight Howard, a priori un buen combinado para la última lucha por el anillo, pero el cóctel agitado, no removido, salió demasiado amargo y los Lakers nunca tuvieron opciones de ganar el campeonato en esa temporada. La marcha de Howard primero, las lesiones de Kobe y de Pau, y del propio Nash dejaron el Staples Center hecho un solar. Después de todo aquello, Steve Nash se preparo para la lucha en verano, pero a pocos días de empezar la temporada una nueva lesión de espalda le confirmó como baja hasta el fin de su contrato. Hace pocos días el base canadiense anunció el inevitable camino de la retirada, y con su adiós se marcha, posiblemente el mejor base de la pasada década.

#OffTopic | Steve Nash es un gran aficionado al fútbol (soccer, como se llama en aquellos lares), prueba de ello es la gran habilidad que demuestra con los pies con un balón de fútbol, y siempre que viaja por Europa es muy propenso a acudir a estadios de fútbol donde tiene una gran colección de fotos con diferentes indumentarias. Su dorsal de siempre en la NBA el ‘13’ estaba retirado en los Lakers cuando firmó por los púrpura y oro, el gran Wilt Chamberlain fue amo y señor de ese dorsal. La elección de Nash por el número ‘10’ fue un homenaje al ‘organizador de juego’ del fútbol, siempre tuvo de ídolos a Maradona, Zidane, Glen Hoddle y Leo Messi.

Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Share on LinkedIn