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Fútbol y periodismo con Andrea de Pauli

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Edu RODRÍGUEZ y Dani FERNÁNDEZ | Es jueves por la mañana. El sol de Barcelona asfixia y desprende un calor digno de finales de Agosto. Una cafetería famosa del barrio de Sant Andreu está abarrotada. Allí nos espera Andrea De Pauli, periodista de Bein Sport y el Corriere dello Sport, relamiéndose por la nueva oportunidad que le brindamos para que pruebe su amada tarta de zanahoria. Hablar de fútbol con él es un paseo entre las nubes del que disfrutas pero del que también padeces viendo que el tiempo se agota inexorablemente. Sus vivencias y reflexiones merecen la pena ser explicadas y, sobre todo, ser leídas.

Pregunta: ¿De dónde nace su pasión por el futbol? ¿Lo practicó?

Respuesta: Jugué desde los 8 años. Mi problema era que no entrenaba demasiado. Me gustaba jugar partidos. Entonces, nunca tuve demasiada continuidad. Jugué hasta los 18 en pueblos cercanos. Acabé con esa edad porque en un entrenamiento me dieron una patada en el ojo: clásico balón alto, estoy solo, voy a cabecear y el defensa igual, él pegó un chut para enviar el balón lo más lejos posible y me acuerdo pensar “alguien se ha hecho daño”, y darme cuenta que era yo. Me levanté no sé cómo, fui al vestuario y me pasé 10 días en el hospital con trauma craneal.

P: ¿Estudió historia?

R: Soy licenciado en letras italianas con dirección filológica. De hecho, cuando empecé a hacer periodismo de forma seria me tome una pausa, porque estaba estudiando la autobiografía italiana del setecientos y su posible participación en el nacimiento de la novela italiana. El periodismo era otra cosa: estaba acostumbrado a quedarme durante 10 horas sentado en una biblioteca yo solo con libros con polvo y bichos raros adentro, porque nadie los abría desde hace años. Y pasé a estar el Camp Nou con 90000 personas. Cambio traumático, pero divertido.

P: Prefirió el Camp Nou.

R: A veces tengo nostalgia. Antes tenía la sensación de crecimiento constante; ahora, es divertido porque se generan muchas historias pero no hay esa sensación de crecimiento. Sobre todo, porque durante el proceso nacieron las redes sociales, que un periodista no puede no utilizar y que me roban mucho tiempo que debería dedicar a leer. La cosa bonita del fútbol es que te da la posibilidad de utilizar la épica, que es algo que en la vida real no puedes utilizar y que a mí me encanta. Gracias a ello, en mis primeros textos en Don Balón, que me daban bastante libertad, podía escribir textos más largos y bien hechos utilizando mis bases de épica.

P: ¿Cómo ve el periodismo actual? ¿Qué cree que le falta y qué le sobra?

R: El problema del periodismo actual, con la llegada de las redes sociales, es que siempre llega todo con retraso. Tú sabes las cosas mediante Twitter. La propia gente que tendría que escribir en sus propios medios, de los que cobran, tienen esta ansiedad de ser los primeros en dar la noticia. Ya no existe el patrón clásico: tú das una noticia, al cabo de cinco minutos todo el mundo la da y ya nadie recuerda quién fue el primero en darla. Antaño, un diario daba una noticia y el resto llegaba con un día de retraso. Ahora no. Hay ansiedad por ser el primero y, por tanto, los medios tradicionales llegan tarde. La radio, por características técnicas, quizá es la única que puede estar siempre al minuto en todo; la página web tiene media hora fisiológica de retraso, y los diarios, ni hablar. Estos últimos con espacio limitado, problemas de difusión y de impresión, entre otras cosas, te acaban contando cosas con retraso, cuando tendrían que evolucionar: buscar comentarios de personas autorizadas, hacer análisis, etc.

Por otro lado, lo que no me gusta del periodismo moderno es la declarada fe que algunos periodistas tienen: hay periodistas que más que saber de fútbol saben mucho de su equipo. Han hecho de su forofismo una profesión.

P: ¿Algún jefe alguna vez le ha dicho que debe dar una información falsa?

R: Falsa no, pero sí parcial. Tengo la suerte de trabajar fuera de la redacción y, por tanto, tengo bastante libertad. Lo que me pasa a menudo es que el titular no tiene nada que ver con lo que está escrito. A veces, es exagerado.

P: ¿E inventar rumores?

R: De mercado sí, pero de otra cosa no. Normalmente no lo hago, pero sí es cierto que alguna vez me han dicho “necesitamos un tema de mercado interesante, por lo que si hay un mínimo punto para desarrollarlo, adelante”. El fútbol de verano es un fútbol aparte. No es prensa rosa, pero se acerca bastante.

P: ¿Alguna vez se ha planteado dejar el periodismo?

R: No. Soy un periodista italiano que escribe de España, soy un periodista en España que habla de Italia. Tengo más libertad que los demás y puedo decir lo que pienso. Muchas veces me critican en Twitter porque los del Madrid dicen que soy del Barça y los del Barça que soy del Madrid.  Y no es así, porque creo que después de los 8 años ya no puedes hacerte de un equipo, porque es algo más infantil y visceral.  Es un mundo divertido.

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P: ¿Puede ser que un día te llamara Muntari para solucionar un problema diplomático?

R: No, no. Me llamó el jefe de prensa del Milán, que es una persona que conocí a lo largo de mi trayectoria profesional y con quién mantengo una relación de respeto profesional. Le conocí cuando estuve en Milán en la previa de la final de la Champions 2007 para entrevistar a Kaká y me peleé con él. Venía de España y él me había prometido que iba a poder hacerle 3 preguntas personales a Kaká, pero cuando llegó a mí dijo “ya está. Kaká tiene que irse”: yo le aparté, le puse el micrófono y empecé a entrevistarle, a pesar de que se lo llevaban. Me contestó. Al final, cuando tu jefe te dice que tienes que hacer algo lo haces. Luego nos quedamos el jefe de prensa y yo durante 5 minutos peleándonos, pero acabamos bien y empezó nuestra relación.

Entonces, sobre Muntari, un día una periodista le puso en la boca la pregunta “¿estás contento porque el Atlético era el equipo más flojo que podía tocaros?” y él dijo “no”. No se sabe bien por qué esta periodista en su artículo dice que sí. Como no había ningún medio español ahí, miraron en internet, no comprobaron la fuente, y dieron por válida la información. Y eso que había vídeos de la conferencia. Al final, me pidieron que hablara con el jefe de prensa del Atlético y solucionamos el problema.

P: ¿Es esta su mejor anécdota en el periodismo?

R: Hay varias. En la época de Don Balón me enviaban a Italia a hacer entrevistas y hay una comparación bonita entre Mexès y Gattuso. Fui a Roma para entrevistar a Mexès y normalmente te la concedían el lunes. El día anterior, pero, la Roma había perdido de forma clara y cuando aterricé en Roma me dijeron que Mexès tenía gripe. No quería hacer la entrevista. Como siempre, soy insistente y, al final, acabe haciéndola el mes después telefónicamente. Había llamado cada día a la jefa de prensa hasta que no pudo más y me la concedió. Gattuso, en cambio, se rompió el cruzado justo cuando iba a ser portada de Don Balón en navidad: iba a salir con traje de papa noel. Pensé: “Ya no se puede hacer”. Viajé a Italia de todas formas con confianza, llegué  a Milanello y apareció Gattuso con muletas, la pierna bloqueada, porque todavía no le habían operado, y un ojo negro. Se quedó con nosotros una hora y media hablando y luego incluso pidió disculpas porque tenía que marcharse a Amberes, Bélgica, a operarse.

Otra anécdota bonita es que tenía cita con Pierluigi Collina para entrevistarle sobre su trayectoria y justó pasó lo de Calciopoli esa semana. Volví a pensar: “Ya está, no se hace”. Le llamé y le pregunto “¿qué hacemos?” y me respondió: “Te lo prometí, así que ven a Viareggio y te explico cómo lo hacemos”. Durante una hora me explicó lo que podía o no preguntarle, y al final no había nada interesante. Mi misión era que me explicara por qué convalidó el famoso gol del Chelsea pese a la falta de Carvalho sobre Valdés. La entrevista duró otra hora, yo respeté sus normas y él fue muy árbitro.

P: ¿Cómo ve el fútbol italiano? ¿Y Ventura?

R: Está claro que después de lo que hizo Conte será complicado hacerlo mejor, porque él consiguió algo que parecía imposible a nivel de selección: construir un equipo de verdad. Creo que Italia nunca había tenido un nivel técnico tan bajo y llevaba tiempo sin jugar bien, y en la Eurocopa me gustó. Estoy convencido que si Pellé hubiera marcado el penalti Italia habría ganado la copa.

P: ¿Cómo ve el denominado fútbol moderno? 

R: Depende qué se entiende por fútbol moderno. Al final el fútbol son 22 chicos que se encuentran en un césped y juegan. Y esto se quedará igual siempre; podrán cambiar algunas normas, pero siempre seguirá igual. Lo que cambia es lo que hay alrededor. Ya no hay espacio para el evento, porque cada día hay uno. Antaño, había un partido no cada año, pero sí mucho menos a menudo. Me acuerdo de jugadas específicas de determinados partidos del pasado porque eran eventos, todo el mundo lo esperaba. Ahora comento un partido y al día siguiente ya no sé qué equipos jugaban. Cada semana veo entre 10-12 partidos.

P: ¿Qué ligas europeas le atraen más?

R: Son distintas. La Liga española tiene los jugadores más fuertes del mundo, pero el problema es que la mayoría está juntado en dos equipos. Si hubiera más distribución sería la perfección. La Liga inglesa, por su parte, tiene los mejores entrenadores y unos cuantos son italianos. En Italia se está sabiendo formar entrenadores. Hay entrenadores de equipos pequeños que tienen buenas ideas.

P: ¿Qué prefiere: una Liga igualada entre los mejores y que se decida en la última jornada o que un equipo pequeño, como el Leicester, dé la sorpresa?

R: El Leicester ha hecho daños increíbles. Antaño, el entrenador buscaba éxitos, buscaba coleccionar títulos. Pero tenía que empezar de alguna forma: Capello y Guardiola, por ejemplo, empezaron desde un grandísimo equipo directamente porque se ganaron la confianza de quién mandaba y consiguieron hazañas impresionantes. El primer año de Guardiola, sin ir más lejos, fue increíble, pero a la vez trágico. Yo siempre he leído las lágrimas de Guardiola después de ganar el Mundialito de Clubes no solo como un bajón de nervios, que también, pero como un acabarse. Él, en el primer año, ya lo había ganado todo. Desde entonces sería repetir cosas: coleccionismo puro y duro. Hay casi una imagen de muerte en esto. A Capello, en cambio, le ofrecieron el Atalanta cuando no era nadie y él no quiso: “Yo o ganó o no lo hago”. Fue al Milán y lo ganó todo. Mourinho, por su parte, tuvo que ganar una Champions con el Oporto y desde entonces siempre eligió equipos  para ganar. Con lo del Leicester, el nuevo desafío ahora será buscar un equipo pequeño, al que nadie le dé opciones, e intentar hacerlo campeón: “Así tengo éxito. Si gano con el Bayern de Múnich o el Manchester United es normal”. Y no es así. Por ejemplo, Zidane gana la Champions con el Madrid y se dice que fue sencillo porque no se enfrentó a nadie hasta la final. No se valora la gestión de grupo: Benítez probablemente no la hubiese ganado. Di Matteo también ganó la Champions con el peor Chelsea que recuerdo. Se dice que no vale porque el equipo jugó mal, pero dale el equipo a Guardiola o Luis Enrique, que tienen ideas más bonitas de fútbol, y probablemente no la hubiesen acabado ganando. El trabajo del entrenador es sacar lo mejor del grupo.

P: Mejor jugador que has visto.

R: Hernán Medford. Es broma. (Risas) ¿Qué es el mejor jugador? Si el mejor jugador es aquel que tiene más constancia de rendimiento, que de 10 partidos te juega 8 de 10, no cabe duda que Messi es el mejor con diferencia. Pero yo siempre doy el ejemplo de Medford, que es un jugador modesto de Costa Rica, que un día se volvió loco en el Mundial de Italia de 1990, entró en la segunda parte contra Suecia y aquel día fue el mejor jugador del mundo: le salió todo y Costa Rica ganó a Suecia con gol suyo, que pudo marcar, además, dos o tres más.

En vivo he tenido la suerte de ver a Zico, Maradona y Platini. Mi hijo me pregunta quién es el mejor jugador de la historia, si Messi o Maradona, y esta es otra pregunta interesante. Antes siempre estaba en la quiniela Pelé; ahora, no. Y posiblemente sea un problema generacional, porque se ven menos sus imágenes. Era un jugador impresionante. Es imposible decir quién es el mejor. Messi, probablemente, tenga esta continuidad y talento, pero a nivel de invención Maradona era único: inventaba cosas que nunca había visto.

P: ¿Cuál es el momento que más le ha emocionado en el mundo del fútbol?

R: Hay varios, pero sobre todo muchas derrotas. El resbalón de John Terry en el penalti decisivo o la lesión de Cristiano en el partido más importante de su vida, por ejemplo. También cuando ves injusticias. O gente que gana desafíos que parecían imposibles, como Torricelli, que era carpintero, llegó a la Juventus y ganó la Champions.

P: ¿Cómo ve Twitter?

R: Una trampa. Es indispensable para los periodistas y me pregunto los demás cómo lo utilizan. Tú te enteras de inmediato de lo que sucede. Por tanto, si sigues a las personas correctas estás informado al segundo de lo que va pasando. El problema es que te quita un montón de tiempo. Yo creo que habría que quedarse siempre tiempo para estudiar tu propia disciplina y también las otras.

P: ¿Cree que las redes sociales intoxican el deporte?

R: El problema es que muchas veces no hay comprobación. Si hay dudas, hacer una llamada no cuesta nada. Igual te contestan que no o que no quieren hablar contigo, pero al menos habrás intentado comprobarlo. Si no estás seguro se puede utilizar el condicional y no dar, así, por ciertas cosas que no estás seguro que son ciertas. Hay que pensar también en las consecuencias de lo que se pública. En el fútbol a veces no puedes decirlo todo porque la siguiente entrevista no te la van a conceder. Hay que encontrar un equilibrio.

P: ¿Qué te parece Sphera?

R: Me parece un proyecto interesante. Sobre todo porque está montado al revés: muchas veces empiezas con un medio y luego lo desarrollas con Twitter; Sphera nace en Twitter juntando mucha gente especializada en temas peculiares de equipos y te da esta especialización tan necesaria en el periodismo actual. En principio, tiene que ser más de confiar.

P: ¿Qué es lo básico que un joven ha de tener si se quiere dedicar al periodismo deportivo?

R: Pasión, entusiasmo, que es mi peor defecto, seriedad y honestidad. Al final, si tú haces las cosas con honestidad y pasión acabarás haciendo las cosas bien.

Precisamente la honestidad es una de tus mayores virtudes. Andrea, agradecemos tu paciencia y simpatía con nosotros.

 

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