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Fútbol español: es momento de renoVARse

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“Siempre he sentido que la tecnología puede ser usada para nuestro beneficio y debería ser usada para nuestro beneficio”, dice una cita de Deepak Chopra. Los acontecimientos deportivos que se han ido produciendo en los últimos años respaldan al cien por cien la afirmación de este médico, escritor y conferencista hindú. Parece algo muy elemental, pero por lo visto, no piensan así algunos altos cargos del fútbol español, que permanecen impasibles ante la llegada de unos avances tecnológicos que ya han entrado de lleno en el mundo del deporte.

Al fútbol, al contrario de otros deportes, le costó bastante incorporar la tecnología. De hecho, no fue hasta la temporada 2013-14, cuando la Premier League (siempre un paso por delante en tantas cosas…) lo puso en funcionamiento. Dos años después, Serie A, Ligue1 y Bundesliga siguieron esta lógica modernización y pusieron al alcance de clubs y árbitros el hawk-eye, para así ahorrarse injusticias, polémicas y debates por culpa de errores humanos. Tras estas decisiones, LaLiga y la Copa del Rey son las únicas grandes competiciones europeas sin esta tecnología, quedando a un nivel tan arcaico como el de sus dirigentes.

¿Qué ganamos con todo esto?

Fíjense, en el último párrafo, en la parte destacada en negrita. ¿Cuánto espacio ocupa en prensa deportiva la polémica que hay en cada partido? ¿Cuántas veces ha dejado de sumar puntos un equipo que realmente lo merecía? ¿Cuánto desgaste arbitral se acumula jornada a jornada? ¿No sería maravilloso que en las ruedas de prensa y tertulias deportivas solo se hablara de fútbol, sin nada que desestabilizara un clima de deportividad? ¿Cómo es posible que los que están al frente de LaLiga y Federación Española no consigan llegar a un acuerdo que solucione gran parte de los conflictos? No se me ocurre ningún otro motivo que su incompetencia.

La implantación del ojo de halcón sería un gran primer paso para la Liga Santander. Un primer paso que serviría para que el fútbol español se equiparase a otras ligas europeas, para luego dar los siguientes pasos todos juntos, a la vez, como una gran comunidad futbolística a nivel continental. Es tan evidente que no se puede dar la espalda a estos avances que desde el pasado diciembre se está implantando también el VAR (video assistant referee), con la intención de que entre en funcionamiento en alguna ligas europeas la temporada que viene.

El videoarbitraje fue clave, por ejemplo, en un partido amistoso que enfrentó a Francia y a España el pasado mes de marzo en el Stade de France. Gracias a la tecnología, se anuló un gol a Antoine Griezmann y se concedió un gol a Gerard Deulofeu. La pausa para revisar los tantos fue de apenas diez segundos e hizo que un partido que (injustamente) podría haber acabado 1-1, lo hiciera finalmente 0-2. Nadie se atrevió a discutir nada ni levantar la voz, porque la evidencia acabó poniendo a todo el mundo de acuerdo. Fíjense de qué forma tan fácil podemos sintetizarlo: un error humano hubiera hecho acabar el partido en empate. El VAR, en cambio, hizo que acabara tal y como tenía que acabar, beneficiando al equipo que lo merecía.

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Me cuesta entender que se pueda estar en contra del VAR

Esta medida sí es totalmente revolucionaria, pero mi opinión es muy simple: ¿Hará del fútbol un deporte más justo? ¿Permitirá, con todo lo que mueve el fútbol hoy en día, revocar malas decisiones que ahora no tienen marcha atrás? La respuesta la sabes tan bien como yo, querido lector.

Debe ser duro perder una Champions League por un gol en fuera de juego. Debe ser duro no ganar la final de un Mundial porque el árbitro no pita un penalti muy claro dentro del área que te pone por delante en el marcador. Debe ser duro dejar escapar un título de Liga por un gol mal anulado en la última jornada. Debe ser duro que te expulsen un jugador en el partido de ida de una eliminatoria (y que se pierda por sanción la vuelta) cuando el rival ha simulado una agresión. Debe ser duro que te expulsen un jugador en el minuto veinte de partido por una entrada en la que solamente ha tocado balón. ¿Qué tal si acabamos con el “debe ser duro”? Sí, se puede y se debe.

Decía Elbert Hubbard que “Una máquina puede hacer el trabajo de cincuenta hombres ordinarios. Ninguna máquina puede hacer el trabajo de un hombre extraordinario”. Entendiendo el colectivo arbitral como hombres más ordinarios que extraordinarios, la cita del filósofo y escritor estadounidense viene a la perfección para hacernos ver que la tecnología puede hacer una muy buena función en un mundo que mueve tanto dinero, pasión e intereses. Y lo más importante: puede ayudar al colectivo más vulnerable de este deporte, que ahora mismo vive permanentemente en una situación límite, con miles de ojos sobre sus espaldas y con una creciente corriente de crispación hacia ellos por parte de aficionados, medios de comunicación y propios jugadores. El ojo de halcón y el VAR protegen a los árbitros, y ellos necesitan más que nadie esta protección.

El fútbol español necesita la tecnología. Debe empezar a dar pasos hacia adelante y no quedarse impasiblemente estancado mientras las otras ligas la van adelantando a velocidad de crucero. Necesita la intervención de las máquinas para hacer del fútbol un deporte más justo y para evitar esta constante aparición de elementos innecesarios alrededor de los partidos de fútbol. Señor Tebas, señor Villar: pónganse en manos de las máquinas. Pónganse en manos del ojo de halcón y del VAR. Estoy seguro que el aficionado lo recibe como la mejor noticia de sus mandatos al frente de Liga y Federación. Sí, será la mejor noticia… hasta el día que nos comuniquen que dejan sus cargos.

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