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Lampard: el histórico que se marcha a la Gran Manzana

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Hay días en los que el estómago te ofrece sensanciones amargas, cuando sientes un cosquilleo poco especial, sino acentuado, algo pesado. Las despedidas, muchas veces, suelen ser amargas. Sobre todo cuando son obligadas, o incontrolables para la persona que queda en el origen viendo como esa persona querida, idolatrada, se marcha sin poder hacer nada.

Los jugadores de fútbol van más allá de lo que puedan aportar y conseguir sobre un terreno de juego. Se convierten en personas mediáticas, en ídolos absolutos para unos aficionados que pagan por verles, que realizan viajes de cientos de kilómetros para seguirles más allá de sus hogares. Es por ello que el deporte rey se ha convertido, absolutamente, en algo más que un deporte.

El Manchester City disputa su último partido liguero 2014/15 en casa, en el Etihad Stadium, frente al Leicester City, partido que se convertirá en el último de manera oficial de Lampard en el fútbol inglés. Habrá poco en juego sobre el césped, pero en segundo plano, Frank Lampard estará viviendo su particular duelo contra la mente, contra sus sentimientos.

Lampard deja la Premier League. Tras un simulacro de despedida el pasado verano, cuando dejaba el Chelsea para irse a Estados Unidos y acabar jugando cedido en el Manchester City, el centrocampista inglés se despide, oficialmente, del torneo británico para poner rumbo, ahora sí, hacia una aventura lejos de casa, donde se convertirá en una de las grandes estrellas de la Major League Soccer.

Una última temporada que supuso dos partidos especiales, más de la cuenta, cuando tuvo que enfrentarse dos veces al club de su vida. En la Ida, disputada en Manchester, acabó en ‘tragedia’, ya que empataba el partido contra el Chelsea, contra el club de sus amores, siendo el gol más amargo de su carrera, mientras que en la Vuelta, tuvo que volver a Stamford Bridge, pero luciendo los colores de otro equipo.

Un histórico británico. Un futbolista que ha adquirido los galones de leyenda por su gran sacrificio sobre el césped, por ofrecer pocos titulares extra-deportivos, por ser un auténtico profesional dentro y fuera de los terrenos de juego y, además, por contar con un más que notable palmarés que incluye, entre muchos otros títulos, una Champions League, una Europa League y varios títulos de Premier League.

Un futbolista que no tuvo inicios sencillos ni fáciles. Siendo hijo de Frank Lampard Senior, ex-futbolista histórico y recordado del West Ham United, tuvo sus primeros minutos oficiales en las filas Hammers. Pero tendría que soportar otra carga de presión, ya que por aquel entonces el técnico en Upton Park era Harry Redknapp, tío de Lampard. Es decir, no fue bien recibido, ya que muchos afirmaban que era un jugador enchufado. Hijo de un ex-futbolista del club y sobrino del entrenador. Consiguió sobreponerse a aquello, y finalmente ficharía por un rival vecino de Londres, el Chelsea, donde haría historia.

Frank, Super Frank, Frank, Super Frank, Frank, Super Frank, Super Frankie Lampard‘ fue coreado cientos de veces en el Bridge durante sus 13 años vistiendo y luciendo el Blue del Chelsea, viviendo la mejor época histórica del club londinense (tras la llegada de Roman Abramovich).

Se marcha un ídolo. Se marcha un futbolista cuya presencia y protagonismo, como a muchos otros, hizo que me apasionara todo aquello que llegaba desde las Islas Británicas. Aquella noche en la que vi a un joven jugador inglés, con su dorsal 8 que le acompañaría durante toda su etapa en el Chelsea, cuando batió a toda una leyenda alemana como Oliver Kahn. Fue un 6 de abril, en 2005, cuando los Blues ganaban a los bávaros en el partido de Ida de Cuartos de Final (en la vuelta 3-2 para los alemanes, y clasificación inglesa).

Allí nació todo. A partir de ahí, el interés fue a más. Poco a poco empecé a interesarme por aquel futbolista que aparentemente parecía humilde. Sin tatuajes, sin peinados extravagantes, llegando al área rival con el cartel de ‘escondido’ para marcar goles casi calcados. Aparecía de la nada, y marcaba llegando desde atrás, acompañando al resto. Siempre en el sitio correcto.

Su etapa en Manchester, quizás, le haya privado de tener una despedida a la altura mediática, romántica y emotiva como la de Steven Gerrard recientemente. Lampard no tendrá una despedida como la que podría haber tenido y vivido en Stamford Bridge, pero evidentemente su marcha no pasará desapercibida. Se va un histórico de las últimas décadas del fútbol inglés, se marcha el máximo goleador histórico del Chelsea, una leyenda viva que ha vivido su último año en Manchester, y no en Londres, como muchos quisieron.

Un futbolista sencillo, que incluso fuera de los terrenos de juegos dedica tiempo a los niños. Autor de una conocida saga de libros infantiles “Frankie’s Magic Football” ha dedicado varios ejemplares a un mercado infantil que, además, le ve como un auténtico ídolo.

Ya sin ser internacional, quizás, dejaría atrás una etapa que se convirtió en su gran lastre. Siempre se ha comentado que su nivel con Inglaterra (como al resto de su generación, por resultados más que nada) estuvo por debajo de las expectativas, pero el destino le pasó una mala jugada cuando, en 2010, un gol fantasma le privaría de ser el héroe inglés ante Alemania.

Frank Lampard se despide del fútbol inglés para irse al fútbol estadounidense. Su ‘football’ de toda la vida pasará a ser ‘soccer’, pero la decisión, quizás, sea más inteligente de lo que pueda parecer. A punto de cumplir 37 años, se marcha a una ciudad inmensa, con multitud de ofertas de ocio, de educación para sus hijas y ante un torneo que está emergiendo mediáticamente. Lampard habrá vivido en la omnipresente Londres, en Manchester y ahora, en unos meses, Nueva York. A nivel social, nada mal.

Mucha suerte, Frankie.

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