article title

Francia: Un billete, una trampa y un fantasma

Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Share on LinkedIn

Borja PARDO – Francia, selección con caché. Indefinida aunque siempre coqueta. Tibia pero insinuante. Campeona del Mundo en 1998 con Zidane mediante, subcampeona en 2006 por obra y gracia de Materazzi. Campeona de Europa en el 2000. Selección nacional cuya zamarra ha vestido gente del calibre de Zinedine Zidane, Michel Platini, Just Fontaine, Marcel Desailly, Thierry Henry, Laurent Blanc, David Ginola, Patrick Vieira, Jean-Pierre Papin, Eric Cantona o Lilian Thuram. Selección que actualmente cuenta con algunos jugadores tan reputados como Frank Ribéry, Karim Benzema o Paul Pogba -inminente Golden Boy 2013, salvo sorpresa mayúscula que no se espera-.

Pues bien, Francia está a 180 minutos de caerse del Mundial de Brasil, si no saca un poco de orgullo y atesora ante Ucrania un mínimo de la clase y el talento que se le presupone a tan distinguido elenco de figuritas de porcelana.

Francia es mejor que Ucrania. De diez veces que juegue a ida y vuelta contra los ex-soviéticos le ganará en cinco o seis ocasiones, empatará un par y tal vez pierda otro par de veces. No son estadísticas, es sentido común. En la pasada Eurocopa, en el Olímpico de Kiev, ya ganaron por 0-2. Ahora bien, con un billete para el Mundial en liza, el sentido común importa poco, y los precedentes aún menos. Vale más el hambre, la intensidad y la determinación, y en eso Francia cojea, lo cual no deja de ser paradójico, cuando tu seleccionador nacional, Didier Deschamps, encarnaba como futbolista todas esas virtudes. Francia promete mucho y ofrece poco, muy poco.

¿Puede suponer esta repesca ante los ucranianos un punto de inflexión en el devenir de los Bleus? Deschamps y 66 millones de franceses así lo desean, pero la última palabra la tienen sus futbolistas.

En Francia se agarran al estratosférico estado de forma de Frank Ribéry, al oportunismo no exento de clase de Olivier Giroud, al músculo del tándem Mavuba-Matuidi, al hambre de Paul Pogba y al conato de resurrección de Karim Benzema. No es poca cosa. Suficiente para doblegar al tándem Yarmolenko-Konoplyanka. 

En Kiev sin embargo se abrazan con optimismo a las evidentes lagunas de Francia en su juego, al carácter volátil y con tintes de serio "pechofrío" de algunos de sus futbolistas -Nasri preside el club- y sobre todo a una verdad palpable: la etiqueta de favorita la luce Francia en la frente, con la carga de presión que ello supone.

17 de noviembre de 1993 -este domingo se cumplen 20 años-. Francia recibe en el Parc des Princes a Bulgaria con la clasificación para el Mundial de Estados Unidos en liza. Los franceses se adelantan mediante gol de Cantona para acabar haciendo aguas. Los Kostadinov, Stoichkov, Letchkov, Penev y Balakov atentan contra la lógica y hacen trizas el statu quo del fútbol internacional del momento. Doblete de Kostadinov, el segundo gol en el minuto 90. Francia 1-2 Bulgaria. Francia apeada, Bulgaria al Mundial. 


 Los búlgaros celebran el gol de la victoria en el Parc des Princes / FIFA.com

VÍDEO DEL FRANCIA 1-2 BULGARIA (1993)

Ese fantasma se puede aparecer el martes en Saint-Denis. 20 años después, los ucranianos sueñan con emular la gesta de aquellos "lobos" búlgaros. Es una eliminatoria trampa para los galos. Si la superan "es lo que tocaba", si quedan apeados se cae Deschamps y con él la revolución tranquila que estaba llevando a cabo.

Vamos a disfrutar, pase lo que pase, vamos a disfrutar, porque dos entran y uno sale, y eso -cuando no es tu equipo o país quien está en tal tesitura- siempre gusta.

[Sigue la actualidad del fútbol francés en @LigueSphera]
 

Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Share on LinkedIn

Artículos relacionados