EURO 2016

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Fracaso es mi segundo nombre

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Una gran parte de aficionados ingleses, y no anglosajones también, temían que el peor de los desenlaces pudiera suceder. Que la historia que acompaña a esta generación de futbolistas ingleses durante los últimos grandes torneos, indudablemente, se iba a repetir. Inglaterra ha caído a las primeras de cambio. Otra vez. Afrontaban los británicos la Eurocopa 2016 con mucha ilusión y el convencimiento real de aspirar al campeonato. Pero la varita mágica que ha iluminado el camino del Leicester y de Jamie Vardy en especial dejó de funcionar a la conclusión de la campaña.

Precedentes

Desde la EURO 2004 en Portugal, la mala fortuna y el gafe parece haberse aliado con la selección inglesa y con un jugador en particular: Wayne Rooney. Desde su irrupción en la élite con 16 años, el niño malo inglés ha pasado de ser la esperanza a la que aferrarse todo un país al reflejo de la frustración general del pueblo inglés. Portugal fue su verdugo en la Eurocopa en la cual eran anfitriones, pero Wayne apenas tenía 18 años y pensaba que el futuro le brindaría una nueva oportunidad.

En el Mundial ‘06 de Alemania la ocasión parecía inmejorable. Sus estrellas: Gerrard, Lampard, Beckham y compañía pasaban por su mejor momento y la madurez de Rooney atisbaba una oportunidad única. Pero de nuevo los portugueses aguaron la fiesta inglesa, esta vez desde el punto de penalti. La Eurocopa de 2008 no supuso un fracaso ni una decepción para Inglaterra, más que nada porque ni siquiera lograron clasificarse.

En el Mundial de Sudáfrica 2010 y la EURO 2012 consiguieron avanzar de la fase de grupos a las eliminatorias pero sucumbieron en el primer asalto e hicieron las maletas con la sensación de que esta historia ya la habían vivido y que, por desgracia, les iba a tocar repetir en el futuro. Y no se equivocaban, bueno, tal vez si porque en Brasil 2014 no lograron ni superar la fase de grupos. La decepción no era la de siempre; era aún mayor. Hasta Francia ‘16.

La triste realidad

Por una vez todos aguardábamos la esperanza de que Inglaterra luchase contra su historia reciente. Todos menos ellos, claro, la afición inglesa, que ya se mostraban pesimistas desde el minuto uno. Un Rooney reconvertido a centrocampista para cubrir el vacío de Stevie y Franky junto con la gran esperanza de la nación: Dele Alli. Además, ha encontrado un goleador ansiado desde el retiro del balón de oro Michael Owen: Harry Kane. Por si fuera poco el milagro obrado por el Leicester City y que su principal estrella –Jamie Vardy– formase parte de la convocatoria señalaban el camino.

¿Y qué sucedió? Adivinen, lo de siempre. Una nueva decepción inglesa. Para empezar, no pudo ganar un grupo con Eslovaquia, Gales y Rusia. Sin embargo el sortero les favoreció, y otra debutante –Islandia– les esperaba en octavos. Pero no contentos con eso, la fortuna les volvió a sonreír con un inocente penalti en el minuto cuatro de partido por parte del portero vikingo. Pero ni con esas… Los islandeses remontaron el encuentro y se impusieron por 2-1 enviando para su casa a ingleses a las primeras de cambio como si del Brexit se tratara. La participación de Inglaterra en la presente Eurocopa se puede resumir en: hooligans borrachos haciendo el ridículo y jugadores novatos haciendo también lo propio.

El factor Hodgson

El seleccionador inglés renunció a su cargo tras el partido ante Islandia. A lo mejor tarde. A lo mejor después de Brasil era el momento, quién sabe. Discutido por su convocatoria, por la elección de las alineaciones, por no modificarlas cuando no funcionaron, por hacer los cambios demasiado tarde; por todo, en definitiva. El bueno de Roy nunca ha tenido fortuna como entrenador; apenas 30 partidos duró en el Liverpool, por ejemplo, y ha llevado sin éxito otros como Inter, West Brom o Udinese y también combinados nacionales como Finlandia y Suiza.

Ni el técnico británico ni la selección inglesa han sabido triunfar por separado en el siglo XXI y por supuesto, su binomio hizo aguas por todas partes como no podía ser de otra forma. Francia parecía el momento y el lugar, el Día ‘D’ para rememorar la historia y rescribir la Guerra de los cien años en clave futbolística, pero al igual que hace siglos atrás; Inglaterra ha vuelto a perder.

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