Se habla de:

Deporte con estilo

article title

Fichajes difíciles de abaratar

Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Share on LinkedIn

Uno de los parámetros que mejor definen lo que puede ser considerado como periodismo de calidad es, sin duda, la corrección idiomática y, dentro de ella, el uso adecuado que hacemos de las palabras en los textos. A pesar de que hay medios y periodistas que se esfuerzan por velar por la calidad literaria de sus contenidos, en ocasiones se cometen impropiedades léxicas, es decir, se emplean palabras o expresiones existentes en nuestro idioma con significados equivocados. Si bien estas impropiedades son comunes a todas las tipologías periodísticas, no es menos cierto que estas suelen aparecer más en aquellas áreas informativas que están más en contacto directo con la lengua de la calle, como es el caso del periodismo deportivo.

Entre las impropiedades léxicas más frecuentes en el lenguaje periodístico ligado al mundo del deporte, se encuentran los trasvases entre los significados de carecer (no tener) y adolecer (pecar de), enfrentamiento y confrontación (comparación), aplazado (cuando un partido no ha comenzado) y suspendido (se detiene una vez empezado); o la no diferenciación entre tiempo de prolongación (que se añade) y de descuento (que se resta) o entre cesar (lo hace uno mismo) y destituir (el damnificado no decide para nada), aunque estas dos últimas han quedado diluidas después de que la Academia las registre también con esos significados (cesar como verbo transitivo y tiempo de descuento como lo que se ha restado previamente y luego se agrega).

Uno de los ‘clásicos’ del verano es la expresión abaratar el fichaje, un hecho que, según muchos medios de comunicación, se produce cuando un club deportivo, habitualmente futbolístico, trata de hacerse con los servicios de un jugador de otra entidad, y que suele tener una ficha muy elevada, empleando a otro de su actual plantilla como moneda de cambio en la operación, en venta o cesión, con el fin de pagar menos dinero.

Sin embargo, si atendemos a los métodos de pago posibles, en este tipo de transacciones, no se abarata nada en realidad. “Abaratar”, tal como recoge el Diccionario de la lengua española equivale a ‘disminuir o bajar el precio de algo, hacerlo barato o más barato’, algo que no se da en los casos en los que, en lugar de desembolsarse toda la cantidad por un futbolista en metálico, solo una parte del pago se realiza en efectivo, ya sea de una vez o en modalidad de plazos, y la otra se hace en especie, esto es, incluyendo en la transacción algún otro jugador, que -recordemos- también tiene un valor de tasación en el mercado.

El futbolista que se vende o se cede en cualquier caso es un activo con el que cuenta el club a la hora de negociar una transferencia con otra entidad y, como tal, también tiene un precio, un valor, el cual se estipula a partir de una serie de variables. Estas, como explica la agencia Euromericas Sport Marketing, van desde el puesto en el que juega, su rango de edad y su pertenencia a una gran Liga o su condición de internacional hasta sus estadísticas en las últimas temporadas.

Otra cosa diferente es “abaratar costes” para el club, que puede producirse cuando en ese canje el club efectivamente se desprende de un jugador que tiene una ficha (nómina) alta, pero eso en ningún caso reduce el precio de la operación de compra-venta, la cual se ha fijado en una cantidad final tras el acuerdo entre entidades y futbolistas a través de sus representantes.

De cualquier forma, “abaratar el fichaje” es una expresión muy extendida y nunca es descartable que, tal como sucedió con “cesar” o “tiempo de descuento”, el uso acabe imponiéndose en muchos casos a los dictados  académicos y, con el paso del tiempo, lo que originalmente pueda ser considerado como una impropiedad léxica deje de serlo finalmente incluso llegando a los diccionarios.

Independientemente de que eso se produzca o no, el buen estilo periodístico reside en saber tomar la decisión idiomática correcta, la mejor opción de cuantas nos ofrece nuestra lengua, para hacer llegar nuestras informaciones con la mayor propiedad y precisión posibles.

Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Share on LinkedIn

Artículos relacionados