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FC Bayern: De nombre Luchar, de apellido Badstuber

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Sonríe, disimula satisfacción y euforia, gritando con sus compañeros, obviamente la felicidad está ahí, la alegría por aquellos con los que compartes metas, vida y sueños. Sin embargo está la pizca de melancolía, de tristeza o de envidia –sana, quizás-, que empieza a separar tu alma en dos y duele. Dolerá al respirar, dolerá al levantarse al día siguiente, con tu medalla al cuello, sabiendo que viste los toros desde la barrera, que no es la primera vez que pasa, que a veces la vida parece que se burla de ti.

Duele ver cómo les cuelgan las medallas y te dicen que tú también eres parte del todo, pero algo dentro de ti sabe que ellos se las han ido apañando bien sin ti. Los ves felices y dentro es un cúmulo de sensaciones que quieren tener prioridad. Parece que el pecho va a estallarte y sólo piensas en que te hubiese gustado dejarte el alma y el pellejo en el césped. Pero tu lucha es otra, tu lucha es contra el dolor, el de la rodilla, ese que cada día te asusta y te hace retroceder un paso para que luego avances dos. Y poco a poco hay progresión. La paciencia y la constancia son unas amigas de doble filo. La mente es más importante que el cuerpo. Las recaídas llegan y tu mente tiene que mantener la calma y reinar sobre tu organismo, tiene que mandarle callar, tiene que decirle que pare de sollozar, la meta es volver a pisar el terreno de juego de la que es tu casa.

Las lágrimas al principio eran de impotencia, durante dos años fueron de sufrimiento y esfuerzo, y al final fueron de alegría, porque querido, nadie se merece celebrar la victoria más que tú. Porque al lado de la palabra luchador debería venir tu sonrisa tras el triunfo sobre esas jodidas lesiones de rodilla. Porque en el diccionario debería presentarse como ‘luchar’ cómo un nombre propio con apellido singular: Badstuber.

En 2012 el defensa bávaro sufrió una lesión de los ligamentos de la rodilla, y cada vez que parecía que se recuperaba volvía a caer. La fuerza de voluntad de levantarse tras cada golpe es asombrosa, aprieta los dientes y trabaja más duro, no valen los peros, no valen las excusas. Tras cinco operaciones y varias recaídas Badstuber sonríe por fin. Sonríe con la sonrisa de los que se saben justos vencedores, con aquella seguridad de hacer dando el máximo por el objetivo logrado, por las lágrimas, por el sudor, por los días en los que el dolor no sólo era físico, por todos esos momentos en los que parece que has llegado al límite. Día a día, paso a paso. Le esperaban todos en la línea final. Pep Guardiola le dice que le quiere, sus amigos y compañeros se acuerdan de él cuando no está jugando, lucen su camiseta en las celebraciones y sienten que la vida fue injusta con él. Pero llegó, llegó el final, llegó la forma física y llegó el gol, un gol de un central canterano, el primero en su vida en la Champions League, el quinto gol de una noche de un chaval que ha tenido que ser operado 5 veces, de un 5 de manual. Las esperanzas de una buena defensa se incrementan con un Badstuber al 100%.

Y por todo ello, brindemos. Celebremos que vuelves con nosotros a defender el escudo del club que te acompañó en tu calvario. Y pidamos que ‘luchar’ lleve tu apellido, nadie lo hace mejor que tú ‘Holgi’.

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