Fútbol italiano

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Fabio Pisacane no conoce la palabra rendición

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El pasado domingo no fue un domingo cualquiera, el recién ascendido, Cagliari Calcio, consiguió su primera victoria en su retorno a Serie A. Lo consiguió por una contundente victoria ante el Atalanta por 3-0, una victoria que de momento le hace tomar un respiro y dar un paso hacia adelante en la competición. Pero, la fecha no pasará a la historia por la goleada sino por la victoria de Fabio Pisacane, un guerrero que nunca se rindió.

El jugador de origen napolitano fue descubierto por el Genoa allá por el año 2000, a la edad de 14 años, e inmediatamente ingresó en la academia de Genoa. ¿Cuáles serían las aspiraciones de un chaval de 14 años recién ingresado en la academia de un equipo de Serie A? Seguramente, muy altas.

Lamentablemente todas esas aspiraciones y ganas de triunfar, una mañana darían un vuelco total. Fabio despertaba en su cama, con una diferencia, su cuerpo estaba completamente paralizado de pies a cabeza. Tras diversas pruebas y estados alarmantes de padres y familiares, al joven futbolista le detectaron el síndrome de Guillaín-Barré, una enfermedad poco común que se manifiesta por una parálisis progresiva de las extremidades que puede conducir a la muerte si afecta al sistema respiratorio o al sistema nervioso.

“Me dijeron que la situación era grave ya cuando estuve ingresado. Pensé que iba a acabar por siempre con el fútbol. Empecé a luchar para ganar contra los problemas y salvar mi vida. Además entré en coma pero por fin salí y recuperé mi salud”, recuerda Pisacane.

Desde aquel momento, los médicos perderían la esperanza progresivamente. El fútbol se alejaba mientras Fabio no se podía levantar de la cama. Ver como un sueño que ya estaba cerca, se alejaba cada mañana mientras Fabio no podía levantarse mientras abría los ojos, supongo que no se puede explicar el dolor con palabras. Solo él es conocedor de la oscuridad y profundas tristezas que se apreciaban en aquella habitación cada día a la salida del sol.

Una vez llegas, no quieres irte. Uno no se rinde, pelea, lo intenta y si se puede, se llega. Fabio no se rindió, de hecho, peleó como nunca, en su partido de más de 90 minutos. El joven futbolista sin la confianza de los especialistas, comenzó una lenta recuperación para poder volver alguna vez a pisar un campo de fútbol profesional.

En la temporada 2011-2012 Fabio llega a Ternana, se ganó al público por su fútbol y por su historia y consiguió el merecido ascenso a Serie B, contribuyendo con tres goles en 33 apariciones. En 2013 llega el gran verano, el día de la llamada. El Cagliari se fija en él y con el tiempo se hace un fijo en el once titular. Pocos meses después los sardos obtienen una merecida promoción a Serie A y el joven napolitano cumple su mayor deseo.

Desde el pasado verano, Pisacane era jugador de Serie A, lo había conseguido. Realizó su debut en Serie A, el pasado domingo en la contundente victoria frente al Atalanta. “Hace cuatro meses que llevo pensando en este día, no me he rendido ni un segundo. En la última semana he intentado no pensar, pero por la noche mi cabeza me devolvió los recuerdos de lo que viví hace 10 o 11 años”” Fabio se detiene, las lágrimas rompen la voz. “Lo siento, no puedo hacerlo”. Ipso facto, el llanto entra en escena, se abraza con el periodista de televisión en directo y toda aquella escena, explica mucho más que las palabras. Los goles de Borriello y Sau supusieron la diferencia en el campo. En la vida, la diferencia la marcan hombres como Fabio Pisacane, un guerrero que ha vuelto a nacer. A los 30 años, después de tantos problemas, debutó en Serie A.

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