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‘Expediente Lobo’: estilo y obra del Wolfsburgo

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El fútbol alemán metió a dos equipos en los Cuartos de Final de la Champions League. Que el 50% de los que iniciaron la competición se encuentren en la antepenúltima ronda no es nada malo. Lo malo, para los alemanes, se dio en el sorteo. Está claro que si quieres avanzar en una competición tan exigente como la Champions League debes ganar a los más grandes. Los Lobos tienen una gran prueba con su siguiente rival, el Real Madrid. Sobre el papel, puede que no haya un loco que de como favorito al conjunto alemán. Quizás, el tanto por ciento varíe, en cuanto a favoritismos y demás, pero a todos nos queda claro que el equipo español es muy superior.

¿A qué se debe esa afirmación? En este texto intentaremos analizar el por qué de la trayectoria del Wolfsburgo este año. Lo dividiremos en tres partes: estilo de juego, año en Europa y mala temporada en Alemania.

Estilo de Juego 

 

Imaginemos, por un momento, un ejército que intenta conquistar a otro y al atacar sale con todo, dejando su fortaleza sin efectivos, como si tuviera un cartel que dijera “¡Conquístame, estoy vacía!”. Puede ser un ejemplo algo exagerado, lo admito. Pero con los equipos que juegan como el Wolfsburgo, muy lejana no puede estar la comparación. Me explico. De centro del campo en adelante, el juego de los de Dieter Hecking resulta muy vistoso, con muchas transiciones, velocidad y opciones para acabar las jugadas. Sin embargo, la zona trasera está algo descuidada y eso es, quizás, lo que le falla al equipo para comenzar a pensar como un grande. Debiera para ello tener un equilibrio entre la defensa y el ataque, cosa que, este año, está flojeando, tanto arriba como abajo, ya que están muy lejos de la cifra goleadora conseguida la temporada anterior.

Con Bendtner fuera de circulación, apartado del equipo, Max Kruse es el hombre en punta, con Draxler, Schürrle y bien Caligiuri o Vieirinha en uno de los costados. La estrella de los Lobos en esta edición de Champions está siendo el ex minero Julian Draxler, pieza clave en las transiciones, la conexión con el punta y el movimiento rápido de balón del equipo en la zona de tres cuartos. Si Julian es la estrella, Schürrle es ese escudero intermitente que, te hace buenas actuaciones, pero que puede desaparecer si las cosas no le van bien al equipo. Juntos, son muy peligrosos.

Como decimos, el lado más “oscuro” del juego de los de Dieter Hecking es el defensivo. Y todo empieza por la zona del doble pivote. Luiz Gustavo y Joshua Guilavogui son dos futbolistas contundentes, pero ante, por ejemplo, un equipo como el Real Madrid, tanto el brasileño como el francés se verían desbordados y eso provocaría una separación entre la defensa y los mediapuntas que mataría por K. O. las opciones alemanas en la eliminatoria. Si seguimos bajando, al no estar Naldo presente, el nivel de la zaga ha bajado muchos enteros. Hecking adelanta mucho a sus defensores. Lo que se esperaba de Dante no se ve ni de lejos. Pasar del Gladbach al Bayern podría haber hecho que el brasileño mejorara, pero, más allá de suposiciones, con los bávaros rara vez dio el nivel para estar en un equipo tan grande como el de Múnich. La baja de Naldo le volvió a abrir las puertas a Robin Knoche, internacional en categorías inferiores al que el fichaje de Dante le perjudicó, siendo relevado a la suplencia. Luego tiene opciones como Ascues, que podría desempeñar esa función, ya que juega de central con su país.

Otro tema aparte es el de los laterales. Por un lado, está claro que Ricardo Rodríguez estará por la izquierda siempre que esté disponible. Eso no lo discute nadie. Además, el internacional suizo es pieza importante a balón parado y en el juego por bandas, ya que se aparece mucho por el campo rival. El problema llega en el lado diestro. Con Sebastian Jung lesionado de larga duración, el puesto en ese lado cuenta con varios candidatos. A lo largo de la temporada ha contado con gente muy dispar entre sí. Por un lado, Vieirinha, hombre de ataque retrasado ocasionalmente; también está Träsch, un jugador más defensivo que atacante.

En resumen. Un equipo muy vistoso en ataque, con futbolistas de calidad. En defensa, deseando tener un partido tranquilo para no tener problemas. Si el rival que el Wolfsburgo tiene en frente les deja jugar y manejan el juego, la defensa estará bien protegida. Si es el Wolfsburgo, en cambio, el que corre tras el balón, mal lo llevan para no encajar goles, con permiso de Benaglio o Casteels, dos guardametas de garantías que bastante hacen cuando les toca defender la portería.

Año en Europa

En su 2ª temporada en Champions League, el club de la Volkswagen se ha superado a sí mismo. Su objetivo era pasar de la Fase de Grupos, cosa que no consiguieron en su anterior participación, allá por la temporada 1999-00, y vaya si lo consiguieron. Casualidades de la vida, el vigente subcampeón alemán se vio en la fase con dos clubes con los que ya había coincidido en la misma ronda dieciséis años atrás. El sorteo deparó duelos frente a Manchester United y CSKA Moscú, los clubes que, en el pasado, lo habían hecho caer a la Copa de la UEFA por quedar 3º del grupo.

Y no fue mala la experiencia en esta ocasión. Dos derrotas, en Old Trafford (2-1) y en el Philips Stadion (2-0). Lo demás, victorias. Una victoria en plan épico con Naldo como protagonista (2 goles del central frente al Manchester United) cerraron la Fase de Grupos para un equipo que, sabiéndose con calidad, podía soñar con llegar más lejos. Y su rival en Octavos fue otra de las “Cenicientas”. Sí, porque para los grandes, aquellos equipos que no son habituales en la Champions League se consideran más débiles, tengan o no nivel para competir. El rival que deparó el sorteo en los Octavos fue el KAA Gent, campeón belga. Un debutante que lo había hecho de lujo, como el Wolfsburgo, en la fase anterior. La eliminatoria fue reñida hasta el final. Tanto, que la decidieron los goles anotados en campo contrario.

Claro está que el Real Madrid es un equipo superior y que, dadas las características de su juego, el Wolfsburgo tiene pocas opciones de pasar a Semifinales, algo que sería todo un éxito para los de Hecking. Quitando la Intertoto, una competición que servía para dar plazas en la Copa de la UEFA, el club lo más lejos que había llegado en competición europea había sido a los Cuartos de Final de Europa League. ¿Por qué no soñar con ir un paso más adelante? El rival no lo pondrá nada fácil. Pero nadie le quitará a los Lobos la oportunidad de verse subiendo a un escalón más alto en el continente.

Mala temporada en Alemania

Siempre se suele decir que, para los equipos que llegan a Champions League y están poco acostumbrados a ello, la competición doméstica suele ser, ese año, una temporada para olvidar. A pesar del título de la Supercopa, un torneo “no oficial” en Alemania, como ya sabemos, conquistado en los penaltis gracias a un gol al final de Nicklas Bendtner, su trayectoria en el país germano no ha sido para tirar cohetes. Incluso, me atrevería a decir que ha estado muy por debajo de lo que se espera de un club como el Wolfsburgo.

En el mes de Octubre ya estaban fuera de la DFB Pokal. El sorteo caprichoso deparó un duelo entre Wolfsburgo y Bayern Múnich en 2ª ronda, que venció el equipo visitante por 1-3, tomándose la revancha de la Supercopa. Aquello fue en Octubre. De las tres competiciones en las que había iniciado, se quedó a los dos meses sin una de ellas. Teniendo en cuenta que jugaban Champions League, la liberación de calendario les pudo venir hasta bien. Pero está claro que a nadie le agrada perder, y menos, tan pronto. De poco había servido la goleada ante el Stuttgarter Kickers allá por el mes de Agosto.

El lado negativo de la actual temporada de los Lobos llegó en Bundesliga. Se inició la competición con la ambición de repetir lo conseguido el año anterior, estar en Champions para la 2016-17. ¿Qué pasó? El club se mantuvo en puestos europeos en quince de las diecisiete jornadas de la primera vuelta. Los malos resultados acaecidos desde finales de Noviembre hasta principios de Febrero (3 puntos de 21 posibles) sacaron al club de la Volkswagen de puestos europeos y, hasta ahora, ahí se mantiene. Si sumamos lo que le queda de competición a lo sucedido en la primera vuelta, podríamos decir que de poco le valdría igualar, ya que al balance mostrado en líneas anteriores hay que añadir dos partidos más y 3 puntos de 6 conseguidos. ¿Obteniendo 6 de los últimos 27 puntos sería suficiente para que el Wolfsburgo de Dieter Hecking estuviera en las competiciones europeas la próxima temporada? Obviamente, no. Un milagro tendría que suceder para que eso se diera. Dicho milagro debería empezar a producirse en la jornada 29, en la que se enfrentan al Mainz 05, un rival directo por Europa, que ocupa la 6ª plaza de la clasificación y se encuentra con 6 puntos más que los Lobos.

Que diferencia con la temporada pasada. En aquella ocasión, el Bayern Múnich arrasó (una vez más) y el Borussia Dortmund tuvo que ir de menos a más en la temporada (ocupaba puesto de descenso en el parón invernal y acabó en Europa). Los demás, Schalke 04, Bayer 04 Leverkusen, Borussia Mönchengladbach… Estaban ahí, pero desde la jornada 10, los pupilos de Hecking no se movieron de la 2ª plaza.

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