EURO 2016

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Estrellas de origen diverso

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Una de las principales características que ha acompañado al continente europeo en los últimos años ha sido la multiculturalidad. Personas de variada procedencia han acabado labrándose un futuro en el Viejo Continente y los hijos de algunas de ellas convirtiéndose en futbolistas de éxito. Por ello elaboramos un curioso once, con protagonistas de la Eurocopa mayores y menores de veinticinco años que juegan para un país en el que no nacieron.

VETERANOS

Steve Mandanda (RD Congo): El guardameta del Olympique de Marsella parece haber perdido el duelo directo con Lloris por defender el arco galo pero nadie duda de que en cualquier otra selección podría ser titular. Miembro de una saga de porteros, sus dos hermanos ya saben lo que es ir convocados en ese puesto con la selección del país de origen de todos ellos.

Patrice Evra (Senegal): Hijo de diplomático, llegó a Francia con tan solo un año de vida. Desde que debutara con la elástica patria en el 2004 acumula un total de setenta y tres internacionalidades. Y eso que fue el cabecilla de la revuelta que se montó contra Raymond Domenech durante el Mundial de Sudáfrica.

Pepe (Brasil): Después de tanto tiempo viéndole como indiscutible en el eje de la zaga lusa resulta a veces complicado recordar que en realidad nació en la localidad brasileña de Maceió, al este del país. Su traslado a Europa se produjo a los dieciocho años, cuando llegó a la isla de Madeira para firmar por el Marítimo.

 

Vedran Corluka (Bosnia Herzegovina): El defensa vino al mundo en la localidad bosnia de Derventa, situada a escasos kilómetros de la frontera con Croacia. La guerra provocó que en 1992 él y su familia se desplazaran hasta Zagreb y fue en las inferiores del Dinamo capitalino donde empezó a destacar.

Ashley Williams (Inglaterra): Es el capitán de la selección galesa pero no nació allí sino en la cercana Inglaterra, concretamente en Wolverhampton. Pese a ello pudo defender otra bandera gracias a los antecedentes familiares por parte de su madre. Titular indiscutible en el Swansea, defiende con orgullo el brazalete tras una larga trayectoria.

Hakan Chalhanoglu (Alemania): Uno de los grandes futbolistas de la Bundesliga, referente del Bayer Leverkusen. Tenerle en tus filas supone contar con uno de los mejores especialistas ejecutando el balón parado del mundo. Pese a vivir toda la vida en Alemania, desde las categorías inferiores viene representando al combinado otomano en honor a sus antepasados.

Ivan Rakitic (Suiza): Qué bien le hubiera venido a la selección Suiza contar con un futbolista de su nivel. Y de hecho el sueño estuvo cerca durante mucho tiempo cuando defendió los intereses de la sub-17, la sub-19 e incluso la sub-21 helvéticas. Sin embargo, a la hora de la verdad, aceptó una llamada de Bilic y acabó siendo futbolísticamente croata debido a sus raíces.

Thiago Motta (Brasil): El mediocentro, que llegó a España con diecisiete años para formar parte el Barcelona, nació en Brasil y llegó incluso a jugar con la ‘canarinha’. Pese a ello desenvolviéndose en la Serie A llamó la atención de la ‘azzurra’. Fue entonces cuando tiró de antecedentes para aceptar la propuesta.

 

Nani (Cabo Verde): Caboverdiano de cuna, no tardó mucho en emigrar junto a su familia a Lisboa. Allí sería criado por una tía después de que sus padres siguieran caminos diferentes lejos de su vida. Pronto ingresó en las inferiores del Sporting y, con el tiempo, acabaría logrando ser internacional.

Xherdan Shaqiri (Kosovo): El atacante del Stoke City tiene ante sí una nueva oportunidad para cambiar de selección después de que Kosovo haya sido admitida por la FIFA y la UEFA. Sin embargo todo apunta a que el futbolista, que también podía haber elegido en su día enfundarse la elástica albana, seguirá con su actual status.

Christian Benteke (RD Congo): Hijo de un militar de nombre Jean-Pierre, este entendió que el régimen de Mobutu y el clima bélico nacional era demasiado peligroso para su familia. Por ese motivo decidió volar en 1993 rumbo a Belgica para instalarse en la localidad de Lieja y empezar una nueva vida.

 

JÓVENES

Anthony Lopes (Portugal): El guardameta nació en Lyon y desde bien joven ingresó en las categorías inferiores del Olympique, entidad en la que ha progresado hasta convertirse en profesional. Nada de eso ha pesado a la hora de elegir selección nacional ya que apostó por la del país de su padre. De momento vive a la sombra de Rui Patricio pero es solo cuestión de tiempo.

Samuel Umtiti (Camerún): Otro de esos futbolistas que llegó joven al país que ahora representa. En su caso lo hizo desde Camerún tras haber nacido en Yaoundé, la capital del país africano y segunda ciudad más poblada. En esta Eurocopa no es titular pero su juventud es un valor que no han pasado por alto equipos como el Barcelona.

 

Raphäel Guerreiro (Francia): Era una de los jugadores con más ‘novias’ este verano al ser su posición, el lateral izquierdo, una de las más codiciadas. Finalmente ha salido victorioso el Borussia Dortmund. Su caso es parecido al de Anthony Lopes. Nacido y criado en Francia, las raíces paternas posibilitaron su actual situación.

Cédric Soares (Alemania): El zaguero fue alumbrado en el municipio de Singen, junto al lago Costanza y a escasos kilómetros de la frontera con Suiza. Sin embargo tardó pocos años en retornar al lugar de origen de sus ancestros, donde se estableció e hizo carrera. Otro de los ejemplos de la generación talentosa y multicultural que viene en Portugal.

Danilo Pereira (Guinea Bissau): Hijo de un hombre llamado Norberto y una enfermera bautizada como Quinta, es el mayor de una familia procedente de Guinea Bissau. Con cinco años apareció el centrocampista en Portugal y una vez allí se formó en varios clubes de la capital antes de que el Benfica renunciara a él. Tras pasar por el Parma, el Aris o el Roda retornó a tierras lusas para vestir la elástica del Marítimo y actualmente la del Oporto.

Thiago Alcántara (Italia): Los movimientos por trabajo de Mazinho quisieron que el centrocampista del Bayern naciera en San Pietro Vernotico cuando este jugaba en el Lecce y que su hermano Rafinha lo hiciera en Sao Paulo durante la estancia de su padre en el Palmeiras. Al final los Alcántara juegan uno para España y otro para Brasil.

 

Mateo Kovacic (Austria): Sus padres, bosniocroatas, emigraron desde Kotor Varos hasta la ciudad de Linz. Allí, en la zona septentrional de Austria, comenzó a llamar la atención el mediocentro del Real Madrid cuando despuntaba en las categorías inferiores del LASK. Pese a ello siempre ha jugado para Croacia.

Raheem Sterling (Jamaica): Vástago de una familia rota en la que el padre murió por disparos de bala en Jamaica, acabó mudándose a Inglaterra junto a su madre y sus hermanos. Su adolescencia no fue fácil y algunos pensaron que no acabaría bien. Afortunadamente el fútbol le enseñó el camino.

Admir Mehmedi (Macedonia): Otro de esos futbolistas del equipo nacional helvético que podría caer en los brazos del combinado kosovar como consecuencia de sus orígenes. Su madre le dio a luz en la localidad macedonia de Gostivar pero todos acabaron moviéndose no mucho después a Suiza.

Breel Embolo (Camerún): Como sucediera asimismo con el zaguero galo Samuel Umtiti, el punta también nació en la capital camerunesa de Yaoundé. Su madre, en busca de un futuro mejor, decidió moverse hasta Basilea. En la ciudad suiza el jugador se ha convertido en estrella, acabando por conseguir la nacionalidad a finales del 2014.

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