Baloncesto

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España vs Estados Unidos (II): William Wallace a las puertas de Londres

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A veces la derrota da más alas que la victoria. Sólo a veces, el fracaso es un impulso mayor que el éxito. Tras la batalla de Pekín el ejército derrotado volvía a casa, siempre orgulloso, nunca satisfecho.

Los retos se sucedían para la selección española y la Historia no esperaba a los que se quedaban lamentándose. Al verano siguiente llegaría el Eurobasket de 2009 en Polonia. España accedía a este torneo gracias a su calificación para las Olimpiadas de 2008.

Iniciando el reinado europeo
España arrancaba su andadura en el Eurobasket jugando contra Serbia, primer rival de su Grupo (C) en el que también estaban Eslovenia y Reino Unido. Primera derrota de la selección española que, tras un horrible partido en ataque, caía por 66 a 57. Pasaría de ronda como tercero, empatado a dos victorias y una derrota con Eslovenia y la propia Serbia, tras ganar con apuros tanto a ingleses como a eslovenos.

Llegaba la tediosa segunda fase de estos europeos, dónde se clasifican los tres mejores equipos de cada grupo y se distribuyen en dos grupos, el E con los tres primeros de los grupos A y B y el F con los tres primeros de los grupos C y D. Cada equipo inicia esta segunda fase con los puntos que consiguieron en la primera fase, exceptuando los puntos obtenidos en el partido con el equipo eliminado.

España empezaba perdiendo contra Turquía por 63-60, en otro mal partido en la parcela anotadora. Después se ganaría a Lituania por 84 a 70, lo que daba la clasificación como últimos de grupo, gracias al mal papel de Lituania y Polonia, a la cual ganamos en el último partido de manera holgada.

España no iba con las mejores sensaciones a la fase final del torneo, pero todas las selecciones del campeonato sabían que en partidos a vida o muerte, los subcampeones olímpicos eran los favoritos, por talento y experiencia en este tipo de partidos. Y así fue. En cuartos esperaba Francia, una selección con un roster plagado de internacionales NBA, con un talento descomunal, pero que sin embargo, sólo fue capaz de ganar un cuarto (el último) a España en todo el encuentro, para caer de forma clara por 66 a 86.

En semifinales aguardaba Grecia, la última gran víctima de los nuestros. A pesar de las ganas de revancha, España no dio pie a posibles insurrecciones y también ganó de forma clara a los helenos por 82 a 64. Tras un mal inicio de Eurobasket, y más luces que sombras en las primeras fases, los hombres que llevaron a la extenuación a la máquina en Pekín estaban a un paso del oro. El último obstáculo, Serbia.

El primer partido del torneo parecía un mal sueño a medida que se sucedían las posesiones y España ajusticiaba, incluso humillaba, a la selección serbia, para llegar al 85-63 final. Tras seis platas y tres bronces con anterioridad, el primer oro en un Eurobasket era ya una realidad. Pau Gasol fue elegido MVP del torneo, promediando 18,8 puntos por partido. E.T.

Defendiendo trono mundial
Llegaba el Mundial de Turquía 2010, la mejor ocasión para defender la corona conseguida cuatro años atrás en tierras japonesas. España era la segunda mejor selección del planeta (a años luz del tercero y no tan lejos de la primera). Un nuevo reto tan apasionante como difícil, pues hasta el momento, sólo Brasil (1959, 1963) y Yugoslavia (1998, 2002) habían sido capaces de repetir éxito de forma consecutiva en dos Mundiales.

España empezaba el Mundial, como acostumbraba a hacerlo en las fases de grupo, de puntillas y sin mostrar su mejor juego. Emparejado en el Grupo D, España pasó como segunda tras ganar a Nueva Zelanda, el Líbano y Canadá y caer ante Francia y Lituania. En octavos nos volvíamos a enfrentar a Grecia y de nuevo, España volvía a imponerse al vigente subcampeón del mundo por 80 a 72.

Llegaban los cuartos de final y Serbia ya estaba preparada para la pelea. Aún supuraba su herida del pasado verano en Polonia y se cobrarían su venganza de manera cruel. Con el partido en un puño y el 89 iguales en el marcador, España elegía defender la posesión serbia e ir a la prórroga. Mala decisión. A falta de poco más de tres segundos, Teodosic se levantaba desde más allá del triple para fulminar a la campeona del Mundo y de Europa con un triple fabuloso que dejaba a España fuera del torneo. En cuartos, otra vez, cuando parecía olvidada la maldición. El sabor a fracaso volvía a nuestros labios.

Segundo oro y directos a Londres
Tocaba levantarse del varapalo acaecido en el verano anterior y que mejor manera que hacer un back to back en el Eurobasket de 2011 en Lituania y volver a colgarnos el oro. Quizás el mejor torneo que ha jugado la selección a día de hoy. Supremacía de principio a fin.

En la primera fase, España quedaba primera del Grupo A, con un 4-1 tras ganar a Polonia, Portugal, Reino Unido, Lituania y sólo se cedió, con la clasificación en la mano, ante Turquía. En la segunda fase, en el Grupo E (más arriba explicaba cómo funcionaba estas fases de los Eurobasket), España ganó las tres jornadas ante Alemania, Serbia y Francia, para pasar primera y jugar contra Eslovenia en cuartos.

La fase final, quitando la paliza infligida a Eslovenia (86-64) en cuartos, se dominó de principio a fin pero sin aplastar, pero dando siempre una sensación de superioridad. En semifinales superábamos a Macedonia por 80 a 72 con un Navarro sublime. Y cerrábamos el Eurobasket ganando a Francia en un partido tan brusco como recordado, donde el 98-85 final cerraba algo histórico: el segundo oro europeo de nuestra Historia, consecutivo y con Navarro elegido MVP del torneo.

Londres, el sueño y la redención
Una cita olímpica es el sueño de todo deportista, cuatro años preparando un acontecimiento histórico, una manera de entrar en los anales del deporte, tres semanas donde sólo se respira deporte y se sueña más fuerte que nunca. España buscaba una medalla, no importaba el color (en principio), pero con los credenciales con los que se llegaba a Londres, todos soñábamos con repetir final contra Estados Unidos, y si fuera posible, ganar el oro.

La fase de grupos, de nuevo, una paramnesia (déjà vu en lengua francesa). Tras empezar con un tres de tres, al ganar a China, Reino Unido y Australia, España perdía frente a Brasil y Rusia en dos últimas jornadas del grupo. Con estos dos traspiés, nos metíamos en el lado sucio de la última fase, pero en el horizonte la final soñada quedaba despejada, si pasábamos hasta la final nos esperaría Estados Unidos: la madre de todas las revanchas.
En cuartos se superó a Francia por 66 a 59, un partido recordado por el mal perder francés, ejemplificado en Batum, quien perdió los papeles con Juan Carlos Navarro y le propinó un puñetazo en la tripa que evidenciaba la impotencia gala, un país que se había acostumbrado a perder contra España en las últimas citas de años atrás.

Superada esta primera batalla vecinal, Rusia era el siguiente escalón hacia el oro. Lejos quedaba la plata de 2007, y el único objetivo ahora era superar a los rusos para poder obtener nuestra redención de nuevo en una final olímpica. Se fue muchísimos minutos por detrás en el luminoso, sin embargo, en el tercer cuarto con Navarro a la cabeza, se lograba dar la vuelta al partido y en el último cuarto, se tuvo la cabeza fría para jugar con ligeras ventajas y finalmente, ganar por 67 a 59. Ya teníamos lo que llevábamos buscando durante los últimos cuatro años: una nueva final contra Estados Unidos.

Bañados en plata, jugando de oro
12 de agosto de 2012. O2 Arena. Estados Unidos contra España. Otra vez nosotros, otra vez ellos. Arrancaba la batalla de nuestras vidas, de nuevo.

En el parqué ya estaban ambos quintetos. Por España; Calderón, Navarro, Rudy, Marc y Pau. En Estados Unidos; Paul, LeBron, Kobe, Durant y Chandler. 10 guerreros dispuestos a ofrecer una batalla sin igual, 40 minutos por delante de puro baloncesto.

España dejaba clara sus intenciones desde el minuto uno, tras encajar la primera canasta tras un bloqueo y continuación perfectamente jugado por Kobe y Chandler, España anotaba sus primeros puntos en un 3+1 de Navarro en la cara de Kobe. El mayor talento jamás visto, la ‘Bomba’. Kobe, ‘Melo’ y Durant castigaban sin piedad, sumando de tres en tres, España no le cogía el aire al partido y a mitad del primer cuarto, la ventaja americana se iba situando entre los ocho y 10 puntos.

La segunda unidad estadounidense no baja el nivel. Westbrook, ‘Melo’, Williams y Love seguían haciendo daño. Sólo Ibaka sostenía a España en ambos aros, y así llegábamos al final del primer cuarto, con el 35-27 luciendo en el marcador. Malas sensaciones.

Le energía de Rudy y la calidad de Pau en la pintura equilibraban las cosas al inicio del segundo cuarto, hasta el 35-34 nada más empezar los segundos 10 minutos. España daba la vuelta al marcador con un triple del ‘Chacho y las sensaciones mejoraban notablemente en el combinado nacional. Estados Unidos veía que España no había venido de invitado de lujo a la final, y comenzaron los primeros roces del partido. Sergio Rodríguez y Chandler se enzarzaban en un pequeño enfrentamiento tras un bloqueo algo feo del americano.

Sergio Rodríguez y Chandler. El fruto de la tensión | Getty Images

Sergio Rodríguez y Chandler. El fruto de la tensión | Getty Images

España no se iba del partido y la igualdad fue la nota dominante del segundo cuarto, que terminó con un robo de España que precipitó una falta antideportiva de Estados Unidos que ajustaba de forma brutal el marcador al descanso: 59-58 arriba USA. España le devolvía el parcial con un gran segundo cuarto (24-31).

El tercer cuarto fue un asalto maravilloso de baloncesto. Cada golpe era devuelto por el adversario. Nada quedaba sin respuesta. El respeto de Estados Unidos por España se podía notar en el partido, y los árbitros trataban por igual a ambos bandos. Más de ocho empates durante el cuarto, una brutalidad. USA castigaba desde fuera, España por dentro. Durant fulminaba desde el triple, Pau igualaba la contienda desde la zona. LeBron volaba, Ibaka reboteaba todos los balones. Los mejores 10 minutos de toda la historia de los Juegos Olímpicos, posiblemente. Tal fue la igualdad, que el parcial de este cuarto fue 24 a 24 y el marcador, 83 a 82.

Arrancaba el último y definitivo cuarto. España salía muy espesa en ataque y poco consistente en defensa, en resumen, un drama. Transcurridos cinco minutos, sólo habíamos anotado cuatro puntos, dos de Llull y un gancho de Marc. Estados Unidos castigaba y se marchaba hasta el 95-86. Volvía Pau a pista tras haber salido para sanar un golpe en la frente, y la fórmula de Rudy+Pau+Navarro volvía a dar sus frutos. España metía manos en defensa y se colocaba 97-91 a 3:40 para la conclusión. Había esperanza, seguíamos soñando.

Un mate de LeBron y una falta en ataque de Pau ponían la primera piedra en el ataúd español, que a falta de 50 segundos veía como se esfumaba el oro tras una gran canasta de Paul. El partido entraba en la dinámica de los tiros libres, para, minutos más tarde, consumir los segundos que quedaban y el 107-100 final hacía de sentencia: Estados Unidos era campeona olímpica. Otra vez nos tendríamos que conformar con la plata, otra vez habíamos dado la cara hasta el final… otra vez habíamos rozado el oro con las manos.

Esta vez las caras en el pódium fueron distintas a 2008, mucho más maduros y cuatro años más viejos, aceptamos la derrota de mejor manera, valorando el esfuerzo y el hito que era otra nueva plata olímpica peleada de semejante manera ante el mejor equipo del planeta.

Si en Pekín fuimos un grupo de talentos con las técnicas de supervivencia de una banda de boy scouts, ahora éramos William Wallace, rebelándonos contra todo y contra todos, con el mismo infausto destino, el fracaso, pero con una diferencia, seguíamos vivos para quien sabe si en 2016 tener otra oportunidad. Una generación ejemplar. Un sueño que todavía latía. Nos colgaron una plata, nos sentíamos de oro.

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