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Fútbol ex-soviético

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Érase una vez, el fútbol en Chernobyl

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Para los aficionados al fútbol, 1986 siempre será recordado por ser el año en que Argentina se proclamó campeona del mundo en México. De hecho, quizá se recuerde más por los dos goles de Maradona a Inglaterra en cuartos. Sí, aquellos que Leo Messi emuló años más tarde: la famosa ‘mano de Dios’ y el golazo en el que deja a en evidencia a todos los británicos en una clase magistral de regate y conducción. Sin embargo, 1986 también será recordado por lo que pasó con el reactor 4 de la central nuclear de Chernobyl.

Aquel día, el cuarto reactor sufrió una sobrecarga de energía y provocó una explosión que -a parte de cobrarse, directamente, la vida de 31 personas- liberó una gran cantidad de energía radioactiva. Fue el accidente nuclear más grave de la historia y uno de los mayores desastres medioambientales. Pero igual que la historia de Maradona y la albiceleste sucedida meses más tarde, esta también trata de belleza, destrucción y fútbol.

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Y es que cuatro años antes de aquella calamidad, los trabajadores de la central crearon el Stroitel Prípyat, un club que jugaba en el segundo escalón del fútbol amateur. Porque al fin y al cabo, una ciudad no es tal sin su equipo de fútbol. Uno cuyo primer y único presidente fue Vasili Kizima Trofimovich, de marcado acento comunista y con la convicción de que el club debía seguir creciendo en diferentes apartados (academia juvenil, estadio nuevo, etc.) visto su acelerado desarrollo y coqueteo con el ascenso. Tenían el sueño de codearse con los grandes del fútbol soviético.

Así, para apenas unos días después de la catástrofe estaba programada la inauguración del Avanhard Stadium. Iba a ser la nueva casa del club, con una tribuna techada para 5.000 espectadores y pista de atletismo. Pero su apertura nunca se produjo. La ciudad ucraniana de más de 40.000 personas siempre se quedó con ganas de celebrar un gol allí. Desde entonces, el recinto permanece abandonado en un escenario más propio de una película de Alfred Hitchcock que de la realidad.

Avanhard Stadium 🏟 El que fuera el estadio del FC Stroitel Prípyat, el equipo de Chernobyl 💀⚠️ (📸 @wikipedia)

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Porque desde la evacuación que llevase a cabo por el Ejército Rojo (36 horas después del accidente) nada ha cambiado. Adentrarse en Prípyat (a tres kilómetros de la central) es como hacer un viaje en el tiempo, aunque sin abandonar el presente. Las viejas fachadas de los edificios, el famoso y espeluznante parque de atracciones, la simbología política de la época… Son los vestigios del desastre. Todo sigue igual que como lo dejó la Unión Soviética. Y la naturaleza se ha convertido en regente de un lugar desolador. Hoy la zona de exclusión es un páramo de vida humana que hasta dentro de 24.000 años no podrá ser habitable. De hecho, cuenta la leyenda que sentarse en un banco de la calle deja estéril a cualquiera.

Una mudanza obligada

Y como ya le sucediese al Qarabag azerí años más tarde (aunque por motivos distintos), el Stroitel Prípyat se vio obligado a abandonar su casa. Igual que los armenios una década más tarde e igual que los habitantes ucranianos de la ciudad, el equipo también dejó atrás su casa y se instaló en Slavútych, una ciudad a 45 km en línea recta de Prípyat inmediatamente construida para albergar a los damnificados. Ello significó el cambio de nombre de la entidad (FC Stroitel Slavútych), y sus últimos años de vida fueron esperanzadores: terminaron 2º y 3º clasificados en dos de sus últimas tres temporadas, firmando las mejores páginas de una negra historia que puso punto y final en 1988.

Con esto, el Stroitel Prípyat terminó desapareciendo y su estadio convertido en un helipuerto improvisado para militares y personal desplazado. Rusia, Ucrania y Bielorrusia fueron cargados con los costos de descontaminación y atención médica y se estableció un perímetro de 30 km alrededor de la zona de alienación. Y pese a que desde 2011 la zona sellada fue abierta para los turistas, Chernobyl no volverá a ver futbol hasta dentro de miles de años.

Foto portada: pripyat.com

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