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Entrevista a Ramón Folch: “Hay que llegar a 50 puntos, luego ya veremos”

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Ramón Folch Frigola, conocido futbolísticamente como Ramón Folch, no ha tenido un camino fácil hasta llegar a convertirse en uno de los jugadores más destacados de Segunda División en la presente temporada. Aunque el talento nació con él, y de alguna forma ha de ser algo innato para llegar al éxito, sin trabajarlo concienzudamente es improbable que permita alcanzar objetivos ambiciosos. Algo que queda confirmado cuando le pedimos que defina sus cualidades como futbolista: Trabajo, humildad y perseverancia, aunque no son cualidades meramente futbolísticas. Como jugador, diría que bien técnicamente y bueno tácticamente”.

Pero empecemos por el origen, para conocer la trayectoria del jugador hasta llegar a un momento dulce en su carrera como el actual. Ramón pertenece a una familia muy ligada al deporte, ya que tanto su padre como sus hermanos estuvieron ligados al mundo del baloncesto. “Han influido totalmente. Desde pequeño ellos jugaban o entrenaban todos los días de la semana, el fin de semana todo iba vinculado al baloncesto y eso era una forma de vida. Te preparabas durante la semana para el partido del fin de semana, ya fuese de baloncesto o en mi caso de fútbol. Ellos han estado a nivel de Cataluña. Mi padre ha competido más por España también, pero mis hermanos han estado más al nivel catalán”.

Curioso, en este caso, que Ramón se decantara por el fútbol con una familia tan ligada al deporte de la canasta. “Bueno, un poco en broma, mi padre dijo:  ‘el pequeño que haga un deporte diferente’. Pero bueno, eso sólo era en plan de broma. Yo iba al colegio y con mis amigos jugábamos en el patio al fútbol y es lo que más me llamó la atención. Aunque los fines de semana iba a ver a mis hermanos jugar a básquet, yo siempre iba con una pelota de fútbol. ¿Y el baloncesto, también se le daba bien, por herencia? “Bueno, yo creo que sí. No jugaba nunca, pero iba a los partidos y al descanso o al final intentaba tirar a canasta. Ellos decían que tenía un buen mecanismo de tiro, pero sólo se quedó en palabras”.

Aunque actualmente puede disfrutar a pleno rendimiento de su pasión futbolística, en 2002, con sólo 12 añitos, Ramón sufrió una lesión que comprometió su carrera, y es que “fue un momento muy difícil, con 12 años me rompí tibia y peroné y a esa edad, en que los huesos están en crecimiento, no sabíamos como podría evolucionar. Me operaron al día siguiente, me pusieron una placa con siete clavos y el doctor que me operó aquí en Reus me dijo que nunca más podría volver a jugar a fútbol. Entonces, miramos más médicos y en Barcelona me dijeron todo lo contrario, y gracias a un médico de Barcelona aún sigo jugando y sin ningún tipo de problema. Mi padre siempre insistió mucho en tener varios puntos de vista y acertamos de pleno”. Afortunadamente, aquel doctor de Reus se equivocó y actualmente podemos disfrutar de un futbolista de gran calidad que no ha parado de crecer desde entonces.

Se formó futbolísticamente, en categorías inferiores, en varios equipos cercanos a Reus, pasando brevemente por el Nàstic, el equipo con más historia de Tarragona, una experiencia que se dio porque el Reus no me quería. Me abrieron las puertas en el Nàstic, en una categoría bonita, confiaban en mí y por eso fui allí. Estuve una temporada y media. En la primera ganamos el campeonato y subimos y en la segunda no disfruté de tantos minutos y decidí que, al no jugar tanto, pues prefería volver a Reus aunque tampoco tuviese muchos minutos pero al menos estar más cerca de casa. Ya en el Reus, tampoco tuve mucha confianza. El primer año jugué un partido sólo en el cadete, y el siguiente, siendo de segundo año, jugué con el B. En Juvenil, jugué dos años con el B y ya cuando fui de tercer año, me subieron al Juvenil A, pero tampoco disfruté de muchos minutos, y por eso decidí salir.

Isaac Fernández le llevó al Roda y después al Vilafranca. Javi Robles, lo tuvo en el Cambrils y el Amposta, donde conoció a Jordi Fabregat, que lo llevó al Conquense, con el que subió a Segunda B. Tres entrenadores que han marcado su carrera, pero sin duda me quedo con Jordi Fabregat, que es con el que más años he estado. Me ha enseñado en el mundo amateur y en el profesionalismo. Con Isaac o Javi estuve a nivel catalán o preferente y el nivel no era el mismo. Con Jordi di el salto a categorías más superiores. De estas etapas, me quedo con el ascenso con el Conquense. Ese año lo recordaré siempre, en Cuenca, estando lejos de casa. Teníamos una plantilla muy competitiva y que nos llevábamos todos muy bien. Incluso, compartíamos un chalet con cinco compañeros más, cada uno con una habitación, pero más vale estar con seis compañeros que se lleven muy bien que en un piso con dos que no se soporten. Todos nos llevábamos muy bien y creo que fue la principal virtud que tuvimos para poder ascender.

Y precisamente con Jordi Fabregat, nos encontramos con una curiosa historia, la del origen de los motes del jugador, como ‘el pulpo’ o ‘el quitanieves’, que como nos cuenta Ramón tienen su procedencia en que “jugaba por delante de la defensa, y me llegaban muchas segundas jugadas, siempre bien colocado, abarcas bastante terreno de juego… me lo puso Jordi Fabregat, que para meter apodos era un buen entrenador también”.

Como otros futbolistas, también vivió una experiencia en el extranjero, concretamente en Finlandia, una vivencia que “se dio cuando salí del Amposta, cuando descendimos con Jordi Fabregat. No tenía contrato, y Albert Viñas me dio la oportunidad de ir a Finlandia. Lo había tenido como entrenador de pequeño, y como allí la temporada es en verano, y no tenía nada mejor que hacer, pues probé. Fue una aventura extraña, porque al final allí el fútbol no es la prioridad, se lo toman un poco diferente. Mientras estuve allí, me llamó Jordi para ir al Conquense y entonces no lo pensé para volver. Fue una experiencia que emprendí para practicar el inglés. Aunque ellos hablan finés, que es imposible de entenderlo (risas), pero pude practicar el inglés y me sirvió para ésto y para conocer cosas nuevas y es algo que me llevé como formación personal”.

Y por fin, Sergi Parés le hace volver al Reus, de vuelta a los orígenes. Junto con una gran generación de futbolistas que terminó conformando la plantilla dirigida por Natxo González, se consigue el histórico ascenso a Segunda División. Ascender a la categoría de plata con el equipo de su ciudad, como es de imaginar, es un hito “muy bonito. Ya había conseguido un ascenso con el Conquense, pero poder ascender con el equipo de tu ciudad y a Segunda, es un salto muy grande tanto para la ciudad como para el club. Ser protagonista, siendo de Reus, es algo que nunca hubiese imaginado y lo disfruto al máximo cada día que va pasando”. Y es que la relación de Ramón Folch con el Reus es curiosa, semejante a una historia de amor y desamor. “A ver, cuando se es joven, hasta que te haces mayor… he tenido que trabajar mucho, no me han regalado nada y son vueltas que da la vida. No confiaban en mí, y al final sí que lo han hecho. Y hay que estar agradecidos de este último paso que me han dejado dar.

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Recién estrenada la categoría de plata, tanto él como muchos compañeros de equipo, se han adaptado a la perfección a la categoría y están protagonizando una temporada que supera las expectativas iniciales, algo extremadamente meritorio y que se basa en “que al final somos el bloque que mantenemos del año pasado y estamos haciendo lo mismo que la pasada temporada. Trabajar, preparar los partidos igual… Es verdad que te enfrentas a rivales de gran nivel, pero al final es hacer lo mismo y ya está. No hemos hecho nada especial. Te estrenas en una categoría nueva, y tienes esa inquietud de si puedes estar a la altura. Pero ves que puedes competir contra cualquier rival. Ya lo vimos el año pasado, que en Copa nos tocó el Atlético de Madrid y pudimos ver que les pusimos en problemas, sobre todo en casa, ante un todopoderoso como es el Atleti”.

Con el final de temporada en el horizonte, y con la salvación al alcance de la mano, aunque aún por certificar, podría ser el momento de plantearse si el Reus puede aspirar a un sueño impensable, pero Folch aún mantiene el freno de mano. “Empezamos muy bien la temporada, luego pasamos una mala racha, ahora volvemos a estar bien. Lo único que queremos es hacer los puntos para asegurar la permanencia, y luego ver si podemos aspirar a algo más. Pero ahora, llegar a los 50 puntos cuanto antes para salvarnos, y luego ya veremos”.

Llegado marzo, con un contrato aún sin renovar, vigente hasta el 30 de junio, es inevitable que cuestionemos a una de las sensaciones de la temporada en Segunda si aún existen posibilidades de renovación. “Bueno, ahora mismo es un momento delicado, que ya llega el final de temporada, y queremos estar al 100% en los partidos, por lo que dejamos al margen renovaciones u otras cosas que no sean deportivas y esto ya lo miraremos a final de temporada”.

Y es que la profesionalidad del jugador nacido en Reus está fuera de toda duda. ¿Un sueño que le quede por cumplir en el fútbol? “No me pongo sueños. Hace cinco años, no era ni un sueño poder jugar en Segunda División, era algo que quedaba muy lejos. No me pongo sueños ni metas. Disfrutar de este año y ya veremos el año que viene lo que el destino pueda ofrecerme”. ‘Carpe Diem’ como filosofía de vida para alguien que, presumiblemente, tendrá variedad de opciones para dirigir su destino. Los pasos de un centrocampista cuya visión de juego y riqueza táctica permitirían llevar el timón de cualquier equipo. ¿Estamos ante un futuro inquilino de los banquillos? “No es algo que me apasione mucho. Años atrás, me preguntaba si podría llevar algún equipo pequeño de jugadores, pero de momento no es algo que me haya llamado la atención”.

Así, mirando al futuro con ilusión aunque sin obsesión, disfrutando el presente pero sin despreciar un importante pasado que le ha guiado hasta un momento dulce en lo personal y en lo profesional, es como se muestra al mundo el capitán del Reus. Un tipo que ha procurado merecer cada logro alcanzado en su carrera. Un jugador llamado a ser protagonista de nuestro fútbol de forma inminente. Anoten su nombre, él es Ramón Folch.

 

Imágenes | cfreusdeportiu.com

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