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Trigueros: “En Villarreal hay una base sólida para hacer crecer a los jóvenes”

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Manuel Trigueros Muñoz, más conocido en el mundo futbolístico como Manu Trigueros, futbolista nacido en Talavera de la Reina, manchego como Iniesta y como el de Fuentealbilla, su mejor idioma, el que desarrolla sobre el terreno de juego. Manu comenzó a desarrollarse futbolísticamente en el equipo de su ciudad, Talavera, pero a los 15 años el FC Barcelona llamó a su puerta y lo instaló en la Masía, una experiencia que el futbolista guarda en su memoria como “una gran experiencia, sin ninguna duda. Tuve la oportunidad de incorporarme a una gran escuela como es La Masía y no lo dudé un instante. Anteriormente, cuando tenía alrededor de 12 años, el Valencia también se interesó por mí, pero en aquel entonces mi madre pensó que era demasiado joven para salir de casa y que, si realmente era bueno para el fútbol, llegaría otra oportunidad. Y mira, llegó la del Barça, aunque la verdad es que mi primer año allí no fue como esperaba, no disfruté de los minutos necesarios y, pese a que había firmado un contrato de tres años, no podía continuar allí si no contaba con minutos”.

Una inquietud por progresar y crecer como futbolista, que le llevó a salir al Real Murcia, ya que “en verano fui a hablar con los responsables de la escuela, a explicarles mi situación, ya que creía que no podía estar otro año sin jugar minutos. Me propusieron una cesión o mantenerme un año más en el juvenil B, pero yo tenía claro que quería salir. Se presentó la posibilidad de ir cedido al Real Murcia, y se aceptó”. En Murcia, Manu se incorporó al filial, en 2ªB, pero el descenso del primer equipo hizo que su equipo también descendiera en este caso a Tercera División, y fue el momento en el que Trigueros llega al Villarreal, aunque bien pudo ser antes, ya que como él mismo reconoce,cuando el Valencia se interesó, también hubo algún interés del Villarreal. Incluso, con anterioridad, estando ya en el Murcia, con el que había firmado definitivamente tras desvincularme del Barça, también lo había intentado, pero no se dio. En el momento en que se produce el descenso del Murcia, ya sí que el Villarreal apretó mucho más y ese fue el momento. Y hasta ahora”.

Y es que su madre tenía razón. Si el destino de su hijo era dedicarse al fútbol profesional, la oportunidad terminaría llegando, como así fue. A su llegada a Villarreal, se incopora al C, aunque ya a final de esa temporada, sólo con 19 años, debuta con el filial en Segunda División, algo para lo que “estaba preparado, es cierto que era muy joven, pero los encargados de la base del Villarreal trabajan muy bien para preparar a sus jóvenes valores, educarlos y que se sientan cómodos. Fue una gran alegría aquel debut”. Un debut que no era sino el preludio de su incorporación definitiva al filial del submarino, y que tiene un responsable,Julio Velázquez siempre confió en mí, me dio la oportunidad de subir al filial y posteriormente fue mi gran valedor para incorporarme al primer equipo. Es muy importante esa confianza que muestran en ti y en este caso estoy muy agradecido a Julio, que probablemente haya sido el entrenador que más me haya marcado”.

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Aquel filial dirigido por Velázquez contaba en sus filas con una generación espléndida, entre los que destacaban jugadores como Jaume Costa, Lejeune, Kiko Olivas, Joselu, Moi Gómez, Ortolá o Gerard Moreno, todos ellos instalados actualmente en el fútbol profesional, “lo cual es señal de un trabajo bien hecho en el club en su faceta de cantera. Hay un organigrama muy bien definido y unas bases sólidas para hacer crecer a los jóvenes valores y esto dio como resultado que prácticamente toda aquella generación esté jugando ahora en Primera División o destacando en Segunda, como es el caso de Joselu, que seguro que pronto lo veremos en Primera”.

Trigueros celebra un gol en Liga contra el Betis | JOSE JORDAN/AFP/Getty Images

Paradojas del destino, una rocambolesca carambola hace que el Villarreal descienda a Segunda División y su filial, pese a haberse salvado holgadamente, deba descender de categoría, en un momento que Manu recuerda “como un momento duro, imagínate, el mismo día que certificábamos la permanencia en Segunda División el primer equipo descendía y hacía que nosotros también lo hiciéramos. Aquel momento fue duro, pero como bien refieres, a mi me abrió la oportunidad de pasar a formar parte del primer equipo. Aunque la ilusión que tenía por aquel entonces era poder llegar pronto al primer equipo en Primera División, finalmente me incorporé en Segunda”.

En cualquier caso, el Villarreal se amoldó bien a la categoría, Manu gozó de protagonismo y el equipo tuvo un paso efímero por el fútbol de plata, porque “el trabajo del presidente fue fundamental, confiando en las posibilidades del equipo y reforzándolo bien. Además, con la llegada de Marcelino, en el mercado de invierno el equipo se reforzó bien, y en la segunda vuelta apenas nos dejamos puntos y conseguimos el deseado ascenso, que fue una gran alegría para todos”.

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Aunque ya en Segunda División Manu Trigueros se había hecho un nombre, mostrando una gran capacidad de liderazgo y enorme madurez pese a su juventud, en su estreno en Primera División se convierte en una de las sensaciones y jugadores revelación del campeonato, algo que basa “en el trabajo, en el sacrificio y en las ganas de aprender y progresar cada día más en mi juego. Creo que esa es la clave para mi desarrollo futbolístico”. Desde entonces, ha cultivado las virtudes necesarias para asentarse en la titularidad en un club que recorre Europa cada temporada, para lo que “la estabilidad del club y la fe en el proyecto que se desarrolla es vital. Tanto el presidente como todos en el club trabajan en la misma dirección y cuando se trabaja bien y se cuidan todos los aspectos, el éxito es más probable”.

La carrera de Trigueros está repleta de grandes momentos y de un crecimiento continuo, sin embargo al inicio de la presente campaña vivió una de las mayores decepciones, “caer en la previa de la Champions fue duro. Es cierto que nos tocó un equipo muy duro como el Mónaco, que ahora mismo si no me equivoco es líder en Francia. También se dio que tuvimos lesiones importantes y algo de inestabilidad por el tema de Marcelino. Pero teníamos mucha ilusión, todos en la ciudad, fue un golpe difícil de asimilar y estuvimos unos días bastante mal y nos costó levantarnos de aquel revés”. Sin embargo, el equipo se repuso y actualmente se encuentra vivo en Europa y con opciones de volver a alcanzar la Champions.

Es difícil elegir un objetivo entre ambos, “en el equipo miramos cada partido, no podemos elegir si preferimos ganar un título o meternos en Champions. Queremos las dos. La temporada pasada hicimos un grandísimo papel en Europa, alcanzando esas semifinales contra el Liverpool, y la intención de esta temporada es al menos igualar aquello. Sería muy bonito y creo que tanto el club, como los jugadores, como la afición y toda la ciudad lo merecen y sería maravilloso conseguir un título. Pero también tenemos al alcance volver a meternos en Champions, y tenemos que luchar hasta el final”.

Trigueros durante un partido contra el Real Madrid | Gonzalo Arroyo Moreno/Getty Images

Pese a que su estreno no fue el idóneo, la llegada de Escribá ha resultado ser positiva para el equipo y para nuestro protagonista, ya que “Escribá me está dando mucha confianza, mucha estabilidad. Me siento más importante, juego prácticamente siempre y siento que tengo más libertad para incorporarme al ataque y ser creativo. De momento la confianza del míster me ayuda mucho a alcanzar el buen momento que estoy atravesando”.

Un jugador, Manu Trigueros, que a consecuencia de la posición que ocupa en el campo, no es de aquellos que destacan por su faceta goleadora. Sus goles, eso sí, suelen caracterizarse por su bella factura. Y es que, como él mismo reconoce, “no tengo fácil hacer goles, ya que mi labor es la de creación, incluso la de recuperación, pero es cierto que de vez en cuando se da la oportunidad y puedo anotar. Si me tengo que quedar con un gol, lo haría con el que marqué al Steaua, aquella vaselina, que tengo en la memoria y que además he visto bastantes veces repetido, por la forma en que hice el gol y por el momento en que se produjo y su importancia”.

Trigueros viene acumulando elogios que, a medida que el tiempo transcurre, su trascendencia en el juego aumenta y su nivel futbolístico se eleva, cobran tal magnitud que derivan en magníficas comparaciones. Manu evoca en muchos el fútbol desplegado por todo un mito del fútbol español como Xavi Hernández, ya que como él mismo nos explica, sus mayores virtudes son “la visión de juego, capacidad para asociarme con los compañeros, entiendo lo que ellos piensan, sé dónde van a estar en cada momento, tengo cierta facilidad para entender el juego y leer lo que necesita el equipo en cada momento. Me gusta el toque en corto, pero también incorporarme al ataque y tener llegada y presencia cuando la situación lo requiere”. La mayoría de ellas, cualidades que destacaron en el jugador con el que lo comparamos y que marcó una época en la historia del fútbol español.

Y la puerta de la selección, cada vez más abierta para un futbolista que oposita a las convocatorias de Lopetegui, tal y como nos explicó en estas líneas, con trabajo y sacrificio, pero también con un talento innato que permite que sus virtudes sean ya una realidad visible para todos. Y Trigueros sueña, “claro que sería un sueño estar con la Selección en el próximo Mundial. En el próximo partido, te diría. Sería un orgullo poder representar a nuestro país y vestir la camiseta de la selección. Seguiré trabajando para que ese sueño pueda estar más cerca”.

Abundantes son las cualidades y virtudes futbolísticas de un jugador, Manu Trigueros, al que un día su madre no dejó marchar de casa para incorporarse a la cantera del Valencia. En su casa de Talavera de la Reina se gestó el destino y el futuro de Trigueros, que estaba llamado a triunfar, como lo está haciendo, en el recién bautizado ‘Estadio de la Cerámica’. El futuro es tuyo, Manu Trigueros.

 

 

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