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Jorge Bilbao: “Karl-Anthony Towns es el mejor al que me he enfrentado nunca”

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Para Sphera Sports, Raúl Bruguera ha realizado una entrevista a Jorge Bilbao. Un jugador que ha finalizado su ciclo universitario de manera brillante, en la NCAA, defendiendo los colores de Texas-Arlington.

Jorge es un jugador todo intensidad, que pelea cada balón en todas las jugadas habidas y por haber. Es un buen reboteador, que muestra un alto grado de orgullo en el plano defensivo y que en ataque finaliza la acción ofensiva siempre que surge la oportunidad. Además ayuda al movimiento de balón, y por lo tanto, al juego colectivo.

No cesa en su trabajo para ser más completo y poder aportar en todos los aspectos posibles.
En resumen, es un guerrero que hace todo lo que esté en sus manos para que el equipo salga triunfador, sin importarle sus estadísticas individuales.

Es uno de los jugadores más laureados en toda la historia de la universidad de Texas Arlington. Jugó un total de 127 encuentros, siendo titular, en 101 de ellos. Ha conseguido once dobles-dobles y ha finalizado noveno en la clasificación histórica de rebotes, del “college”.

R.B. Con el aterrizaje al campus de la universidad. ¿fue dura tu adaptación al sistema norteamericano universitario? ¿nos podrías comentar como eran tus rutinas de estudios y entrenamientos, y qué horarios, más o menos, tenías en tu día a día?

J.B. El cambio fue enorme, pero tuve a gente ayudándome en todo momento y me adapté con facilidad. El día a día era muy exigente, y había que estar muy centrado para llevarlo todo, lo mejor posible. Me despertaba sobre las 6:00 de la mañana para picar algo e ir a hacer pesas. Después de una sesión de una hora u hora y media, volvía a casa para prepararme un buen desayuno antes de ir a clase. Al mediodía, tenía el tiempo justo para hacerme la comida y e ir al estadio con el resto del equipo. Ahí empezábamos con reunión, seguida de una sesión de vídeo que rondaba la hora de duración, dependiendo de lo contento que estuvieran los entrenadores.
Tras todo esto, íbamos directamente a entrenar durante varias horas y al terminar teníamos “study hall”, que consistía en meternos a todos los jugadores en una sala para estudiar un par de horas, teniendo tutores a nuestra disposición para ayudarnos con nuestras clases.
Y después de todo lo explicado, volvía a casa a cenar, descansar un rato y a la noche volvía al estadio para hacer una sesión de tiro o técnica individual.

R.B. Tras tu llegada al equipo, los Mavericks no han dejado de crecer y seguir mejorando en la clasificación de la conferencia Sun Belt ¿cuál ha sido tu rol, e incidencia, durante estas cuatro temporadas? ¿y qué cambio, a nivel personal, destacarías desde tus inicios hasta ahora?

J.B. Cuando visité la universidad, vi que era un programa que iba hacia arriba y que estaba progresando, y no tenía duda alguna de que quería ser parte de ello.
Al aterrizar en Texas tenía mucho que progresar y mejorar, además de adaptarme al cambio del baloncesto europeo al americano. Ya en mi primer año, convencí a los entrenadores debido que era un jugador duro y en el cual podían confiar. A partir de ahí, seguí trabajando cada día para poder ayudar lo máximo posible. Tras progresar bastante durante mi segundo año y ser titular el 70% de los partidos, en mi año junior me convertí en capitán del equipo y titular indiscutible. Ya estaba listo para coger más responsabilidades, tanto dentro como fuera de la cancha, y los dos últimos años del equipo, han sido los mejores de la historia de la universidad, logrando objetivos y superando retos que UTA nunca antes había cumplido. Personalmente he tenido que trabajar y mejorar en todos los aspectos de mi juego, siendo lo más destacable el cambio físico que he tenido para poder competir contra los mejores jugadores del país. Tanto defensiva como ofensivamente, he podido mejorar en todas las áreas y he intentado trabajar para ser un poco más completo cada día y poder ayudar así al equipo y al programa.

R.B. Viendo tu evolución estadística año tras año, durante tu periplo universitario. ¿cómo ha sido tu relación con el entrenador?

J.B. Mi relación con el “coach” Cross ha sido estupenda desde el primer día. Los dos entendemos el baloncesto de una manera muy parecida, sabiendo que es indispensable esforzarse al máximo y jugar duro para poder ganar.
Somos personas extremadamente competitivas y eso hacía que nos lleváramos muy bien. Apreciaba mi férreo trabajo y todo lo que me sacrificaba por el equipo, y siempre habla de que no sabe cómo va a poder reemplazarme en la plantilla jajaja. He aprendido muchísimo durante estos años con él, me ha ayudado a formarme tanto como jugador como persona, y no tengo duda de que UTA va a seguir mejorando y creciendo mientras él siga estando al mando del equipo.

R.B. Siguiendo con este hilo ¿en qué aspectos veías tú, que el cuerpo técnico se centraba más en ti, para tu mejoría como jugador de baloncesto?

J.B. Daban mucha importancia al juego de “pick ‘n roll” y al leer las situaciones creadas con ello. También al poder finalizar de forma certera en situaciones próximas al aro y poder crear desde el poste bajo y el poste alto tanto para mí, como para el resto de mis compañeros.
Era muy importante para ellos, mi capacidad de sacrificio por el equipo y el que no me importara hacer el trabajo sucio con tal de seguir cosechando victorias. Defensivamente, confiaban mucho en mí al ser un jugador inteligente y capaz de hacer múltiples tareas defensivas. Ellos sabían que siempre cumpliría con un buen trabajo contra el mejor interior del equipo rival, ya que saben que vivo para ir superando nuevos retos.

R.B. Centrándonos en vuestra última campaña; después de una excelsa temporada regular, Texas State os sorprendió en semifinales del torneo de conferencia, y apeó vuestras aspiraciones de jugar el “March Madness”. ¿cómo viviste dicho momento?

J.B. Fue un momento muy duro en muchos sentidos. Yo estaba sufriendo una infección estomacal y estaba físicamente en un muy mal momento. Aquel día no nos salieron las cosas y se nos escaparon las opciones de ir al “March Madness”, objetivo para el cual tanto habíamos trabajado.
Se dieron muchas circunstancias que hicieron que perdiéramos ese día, pero el baloncesto y la vida son así, y no siempre salen las cosas como uno quiere.

R.B. Como consecuencia directa, de no poder participar en el torneo final, recibisteis la invitación de jugar el prestigioso torneo NIT. ¿nos podrías explicar cómo fue dicha experiencia?

J.B. Fue una grandísima experiencia. Tuvimos la oportunidad de jugar contra universidades de mucho nivel y cosechar victorias y actuaciones que atrajeron mucho la atención de todo el país.
Es cierto que el NIT no es tan grande como el Torneo nacional, pero los equipos que participan son de primer nivel y tuvimos más seguimiento mediático del que seguramente hubiéramos podido tener en la March Madness. Durante todo el NIT, yo aún sufrí la dicha infección estomacal adquirida durante el torneo de conferencia, y perdí 14 kilos en menos de 6 días. Tuve que hacer varios viajes al hospital, incluyendo uno, un par de horas antes de nuestro partido de primera ronda, y después de cada partido en las siguientes rondas.
A pesar de estar muy lejos de mi 100%, pude jugar y ayudar a que consiguiéramos varias victorias. Fuimos capaces de derrotar a BYU a domicilio y avanzar hasta el Elite 8 del torneo, y a pesar de no poder ganarlo fue una experiencia muy satisfactoria.

R.B. Has jugado frente a universidades de gran tradición y prestigio, dentro de la NCAA, como lo son Ohio State, Minnesota, Texas o Arkansas. ¿cuál fue la plantilla que más te ha impresionado?Y a nivel individual, ¿qué jugador te ha llamado más la atención como rival?

J.B. He tenido la oportunidad de jugar contra algunas de las mejores universidades del país, pero sin duda, el mejor equipo al que me he enfrentado nunca fue la Kentucky de mi año “sophomore” en la temporada 2014/2015. Un equipo que contaba con Karl-Anthony Towns, Devin Booker, Willie Cauley-Stein, Trey Lyles, Tyler Ulis… Terminaron el año con un récord de 38-1, perdiendo en la Final 4 contra Wisconsin. Eran el segundo equipo más alto de todo el país, incluida la NBA, y tuvieron a siete jugadores drafteados, situando a cuatro de ellos, entre los trece primeros. Nunca he jugado contra una combinación semejante de físico y talento.
He tenido la ocasión de jugar contra jugadores que me han impresionado mucho, como lo son Julius Randle, Devin Booker, Myles Turner, Elfrid Payton… Pero si tengo que elegir a uno, Karl-Anthony Towns es el mejor al que me he enfrentado nunca. Tras dos posesiones, ya vi que era un jugador que estaba a otro nivel y que daría que hablar en el futuro. Y así se está confirmando durante su carrera en la NBA.

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R.B. Seguro que es muy difícil elegir, pero ¿cuál es el mejor recuerdo que tienes durante estos cuatro años? ¿y el peor?

J.B. Han sido cuatro largos años y por suerte he podido disfrutar de un gran número de buenos momentos, aunque también, algunos malos.
El peor, sin duda, fue cuando estando en Arlington entrenando el verano pasado, mi ama me llamó para decirme que mi abuela, a la cual no había podido ver hacía meses, ya no estaba con nosotros. Cogí el primer avión dirección Bilbao para poder estar con la familia y pasar unos días allí.

Sin embargo me cuesta elegir uno de entre todos los buenos que he podido disfrutar aquí, pero diría que fue mi “Senior Night”.
Era la noche en la que nos hacían el homenaje a los jugadores “seniors” de la plantilla y vinieron desde España y Europa, varios miembros de mi familia. Además, pudimos hacernos con la victoria y certificar el título de liga de la Sun Belt Conference, celebrándolo en nuestro estadio con todos nuestros aficionados. Aquella fue sin duda una noche que no olvidaré jamás.

Sphera Sports agradece esta entrevista a Jorge Bilbao, y le desea el mayor de los éxitos en su futuro.

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