Se habla de:

Baloncesto

article title

Entrevista a Fran Fermoso: “Todo partido que pillaba, lo narraba”

Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Share on LinkedIn

Eran cerca de la una y media, cuando en el ‘Bar Apóstol’ (muy cerca del metro de Herrera Oria) y rodeados de un personal extraordinario, nos encontrábamos un futuro narrador y proyecto de periodista en el papel de entrevistador, un ingeniero informático con labores de cámara y una de las voces más reconocibles y pasionales del baloncesto actual, Fran Fermoso, en calidad de entrevistado e invitado, aunque fuera él quién acabase pagando las bebidas.

Unos minutos de charla distendida, sin bolígrafos ni grabadoras encima de la mesa, corroboraron lo que refleja el protagonista de estas líneas, su naturalidad y cercanía. Fran parece ser una de esas personas con las que siempre puedes pasar un buen rato.

Tres montaditos de lomo aguardan sobre la mesa, pero damos buena cuenta de ellos rápidamente. Poco después inicio la entrevista e intento que recuerde su primera canasta, pero con la palabra baloncesto recuerda en primer lugar a su hermano mayor, al que recalca, “idolatraba”, y el cual fue fundamental para introducirse en el mundo de la canasta. “Seguí un poco su camino (hablando de su hermano), y con siete/ocho años me metí en el equipo, empecé a comprar revistas, a ver los partidos, me aboné al plus, me quedaba por la noche a ver los partidos de la NBA, aunque mi madre se enfadaba” y deja escapar una tímida sonrisa al tiempo que va recordando sus andanzas.

Sigo ahondando en aquellos años de conversión al baloncesto y acabamos enrolados en una conversación sobre los Jazz de los años 90. “Yo asocio mi infancia, hablando del baloncesto, a ver la NBA, a ver las finales de Chicago contra Utah y ahí yo iba con el malo, con el perdedor. Todo el mundo iba con Chicago y a mí que me gusta siempre ir a contracorriente, iba con Utah. Además me encantaban los valores que respiraba aquel equipo de Utah Jazz con Jerry Sloan (entrenador), Stockton y Malone” dice Fran, recordando a uno de los equipos más emblemáticos de la historia.

Hablar de sus inicios en el baloncesto no viene solo, ya que su profesión, periodista, fue clara desde los doce o trece años. “Yo quiero ser como estos tíos”, decía Fran al escuchar narraciones deportivas en la radio o televisión, y mira por donde, acabó siéndolo. “Todo partido que pillaba, lo narraba”, comenta, refiriéndose a sus primeros pasos en la narración, esos mismos que le han conducido hasta sus noches como una de las voces NBA en España.

Fran jugaba, narraba y por si no tuviera suficiente, a la edad de 16 años inició su aventura como entrenador. Exigente, así se refería a él uno de sus pupilos, hecho que corrobora Fran, quien además añade su gusto por formar en todos los aspectos, en todas las posiciones del baloncesto, dando oportunidad a que crezcan como jugadores, más allá de unos resultados iniciales más o menos positivos.

Prosigo con su situación en el banquillo: “¿Qué te aporta ser entrenador a la hora de narrar los partidos?”. “No solo los conceptos técnicos, sino de la gestión de grupo, el poder intuir o prever lo que se está cociendo en un vestuario, pues a otro nivel, yo ya lo he vivido. También de la gestión de un grupo humano y de las reacciones que existen entre un deportista y un entrenador”.

“¿Te cuesta desconectar cuando ves un partido en tu casa?”, le pregunto. Ríe y dice: “buena pregunta”. “Cuando estoy viendo un partido como aficionado estoy inquieto, me siento extraño, me siento raro, y a veces no lo puedo llegar a disfrutar como cualquier espectador”, pero añade que prácticamente no se da el caso, ya que si no lo está narrando, se está preparando para ello, tomando notas y apuntando detalles. Una vida ligada al baloncesto en todos los aspectos y en todo momento.

“Puedo destacar la figura de Andrés Montes, y como él incorpora el ingrediente de entretenimiento, algo que yo valoro ahora que hago su trabajo, y ahora que me planto con un Memphis – Charlotte a las tres de la mañana, el partido sentenciado al descanso, y eres consciente de que no solo tienes que contar lo que ocurre, si no entretener al espectador a las cuatro y media de la mañana, y yo creo que en eso Andrés Montes era único, y una referencia para todos los que hemos venido después, cada uno en su estilo”, me explica Fran, dando contestación a mi duda acerca de la narración en España y una figura clave en esta historia reciente.

“¿Qué formato prefieres para narrar?”“La radio tiene una magia especial, la magia de las voces, todos los detalles, los matices que te aporta una voz, pero la televisión tiene mucho encanto. El poder de una imagen es brutal. No sabría con cual quedarme de los dos”. Y es que Fran ha probado ambas medicinas, pero si se mantiene el baloncesto como referente, no parece tener claro cuál prefiere mientras la palabra canasta aparezca entre medias.

Sigo con la narración y entre otros aspectos le pregunto por otros compañeros de profesión que tenga como referentes. Entre los miembros de la misma destaca Sixto Miguel Serrano, como un compañero al que Fran admire. “Movistar Plus es la Sorbona de los narradores, es Harvard”, afirma Fermoso orgulloso, y cita una serie de narradores de renombre. Y cuando ya parece que acaba me corta entre medias de la siguiente pregunta y dice, “Manolo Lama, tengo que destacarlo también”.

Divagamos, y en un momento de la charla acabamos tocando un tema muy interesante. “Creo que el deporte debería tener una importancia superior en España, y debería ser tan importante como las Matemáticas y las ciencias sociales. El deporte te aporta unos valores que todo aquel que no ha practicado desconoce”, explica tras mi pregunta acerca del valor que se le da al deporte en nuestro país, y lo cierto es que no puedo estar más de acuerdo con su pensamiento.

“¿Qué tiene el baloncesto que no tienen otros deportes?”, pregunto, y sin casi darme tiempo a terminar la frase, Fran lo tiene claro, no hay dudas, el ritmo es básico, tras lo que recalca: “El baloncesto tiene ritmo, ritmo es sinónimo de pasión, imprevisibilidad y ese componente de estar viendo elementos físicos extraordinarios”, refiriéndose al ejemplo de que el aro se encuentra a 3,05 metros de altura, algo inalcanzable para la gran mayoría.

Narrador de garra, sus narraciones son puro despliegue de emoción para el espectador, y es por ello que una palabra con la cual podríamos definir su estilo sería pasión, justamente la misma que Fran estaría encantado de oír cuando la gente le definiera. No obstante, su pasión no le impide contar con momentos relajados donde anécdotas peculiares le rodean. Una de ellas, vivida en sus tiempos como miembro de Radio Caracol, nos la cuenta de tal manera que no podemos evitar reír a carcajadas tanto el cámara como un servidor.

“Me han fascinado el tamaño de Shaquille O’Neal y el pantalón de pana que se puso delante de mi Eddy Curry”, me dice, dando una respuesta inesperada y cómica a mi pregunta de qué jugador le había impactado más ver en directo. Luego hablando ya del juego, y solo abarcando la Liga Endesa, Fran no tiene demasiadas dudas. “Sergio Llull hace cosas de videojuego, que cuando estás en tu casa con el 2K dices bueno estos es normal que pase, pero en la realidad no ocurre”. Además destaca a Edwin Jackson y Nemanja Nedovic, otros dos fenómenos de un talento inmenso. Le gustan los jugones.

“¿Un hobbie?”, y tras un breve impasse alude a mi pregunta. “Me gusta cualquier forma de arte, ir al teatro, el cine, un museo, compartir tiempo con mi gente, caminar, descubrir las ciudades andando, me encanta viajar y todo tipo de deporte, verlo, pero más que verlo practicarlo. Y ahí puedes decir que me creo que soy muy bueno en todos los deportes pero soy mediocre en todos, ahora, no dejo de practicarlos”, y reímos ante una sinceridad tan aplastante que podría definir a muchos de los deportistas empedernidos que no dejamos de disfrutar con el baloncesto o cualquier otro deporte.

Leer más: Pierre Oriola, la virtud del trabajo y la eficiencia

Además, Fran nos recomienda ‘Canastas Sagradas’ de Phil Jackson, aunque le cuesta elegir este entre tantos libros de baloncesto, sin embargo se moja, como en cuanto a películas, donde se saca de la chistera Descubriendo a Forrester, una bonita historia para todo aquel que no haya disfrutado de sus 136 minutos de duración. Así mismo no dudo en preguntar “¿NBA Live o 2K?”, poniéndole a prueba en el apartado de videojuegos al entrevistado, donde como el mismo relata es más de NBA Live, básicamente porque cuando el empezó solo existía esa saga, en la que solía dirigir desde el sofá de su casa a los Utah Jazz de sus admirados Stockton y Malone.

“Una Final Four sería increíble vivirla como periodista, y unas finales NBA en directo también”, me comenta cuando intento descifrar esos eventos que para Fran serían un regalo del cielo. Pero ya que estamos con la NBA, en nuestra entrevista también hablamos de los Warriors, y en este caso, para no hablar de sus virtudes, ya de sobra conocidas por todos, le pregunto por esa corriente de haters que aparece tras los jugadores de la Bahía. “Vivimos en una sociedad de extremos. Cuando algo es admirado es odiado a partes iguales. Parece que estas con algo o estas contra algo no, y es así y en el deporte creo que esto se radicaliza más aún. Los Warriors son un equipazo y yo creo que salvo aquel que lo mire desde esa perspectiva negativa no son más que producto de admiración, por como juegan y por los jugadores que tienen”.

Estoy a punto de marcharme, permitiendo al entrevistado que pueda comer tranquilamente el menú del día, pero antes de ello, le doy un poco más la lata y busco su consejo para aquello futuros periodistas/narradores que no encuentran inspiración en la carrera universitaria. “Me gustaría que los estamentos superiores de educación en España se dieran la vuelta a la carrera de periodismo, creo que tendrían que tener un componente práctico que actualmente no tiene, así que mi consejo es que los estudiantes se busquen los garbanzos por su cuenta, ganen experiencia fuera de las aulas que es donde se aprende. Recomiendo que le echen jeta, desparpajo y confíen en ellos mismos. Es mejor pedir perdón que permiso”.

Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Share on LinkedIn

Artículos relacionados

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies