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En peligro de extinción: el revés a una mano

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Gonzalo DE MELO – Hubo un tiempo en el que fue el rey. Pero no un rey moderno (si es que la figura de un monarca puede ser moderna en el s.XXI), sino absolutista. El rey, agonizante hoy en día en el circuito ATP, está en la guillotina. Los Nadal, Djokovic y Murray, sobre todo, ayudados por los Berdych, Del Potro, Tsonga o Ferrer, ejercen de verdugos de una especie en peligro de extinción en el tenis de la segunda década del actual siglo: el revés a una sola mano.

Y no hace tanto tiempo que el rey, dirigido con mano de hierro por el antaño dictador del circuito, Roger Federer, se paseaba por las pistas de tenis con facilidad, elegancia y, por encima de todo, con la efectividad de los campeones de leyenda. De hecho, ya en los años dorados del suizo (los que van del 2004 y hasta el 2009) no dominaba el revés empuñado con una mano. Pero el dominio era tan insultante que Federer, clásico donde los haya a pesar de seguir en activo, quiso alargar esa tendencia tradicional.

La tradición de aquellos mitos que, viniera de izquierda o derecha, empuñaban la raqueta con una sola mano. Sampras, ídolo y profesor de facto de Roger, levantó 14 Grand Slam (y ningún Roland Garros, por cierto) con ese revés; Bjorn Borg, Stefan Edberg, Boris Becker, entrañables como Corretja o Kuerten y el inclasificable McEnroe marcaron una época con el revés de toda la vida.

Fue André Agassi (el que fue en su día el talón de Aquiles, el Nadal de Federer para un mito como Pete Sampras) quien quiso cambiar la tendencia. Adiós al saque-volea, tenis más físico y, evidentemente, revés a dos manos. Agassi se tenía que diferenciar en todo de Sampras: look rompedor adornado con tejanos y pendientes e imagen más agresiva ante la aparente elegancia (¿o aburrimiento?) de Pete.

Lo cierto es que Agassi ha sido la semilla de la escuela actual. El Top 5 lo lideran, por primera vez, cinco jugadores que utilizan el revés a dos manos. Cabe decir que la sola presencia de Federer entre las cinco mejores raquetas desde el 2004 y hasta este 2013 tergiversa, aunque sea un poco, una estadística única desde que el tenis es tenis. En el número 6 nos encontramos con el omnipresente suizo, que ha completado su peor temporada desde su llegada al Olimpo de los dioses de la raqueta. En el 8 tenemos a su compatriota, Stanislas Wawrinka, que, al contrario que Roger, ha cuajado uno de sus mejores años como profesional. El Top 10 lo cierra Richard Gasquet, de tenis elegante, preciso y estético como su revés, pero irregular como el que más.

¿A qué se debe ese cambio? ¿Qué ha pasado para que las nuevas generaciones, salvo pocas excepciones, crezcan jugando con un revés a dos manos? Sólo hace falta pasearse por cualquier escuela de tenis para ver que, en el 90% de los casos, los profesores forman a tenistas a los que dicen que cuando te la tiran a la izquierda debes empuñar la raqueta con las dos manos. El revés a una mano es un recurso para hacer una dejada, romper el ritmo del peloteo o para cuando estás sumamente forzado.

Es indicativo comprobar, también, como la media de edad de los que utilizan el revés a una mano es tremendamente superior de los que se sirven de las dos. Youhzny, campeón el pasado fin de semana en Valencia, tiene 31 años; Federer, finalista en Basilea, 32; los mismos que el maestro suizo tiene Feliciano López; Robredo 31; Kohlschreiber 30; y Tommy Haas 35.

Tenistas que, como el más clásico de los reveses, anda en peligro de extinción.

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