Segunda División

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‘Ellos no querían’: goles en propia puerta en Segunda

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Superado el ecuador de la competición en la Segunda División, la Jornada 24 nos deja detalles que muestran metafóricamente que el nerviosismo comienza a hacer mella tanto en la lucha por el ascenso como en la que se libra por evitar el dramático descenso de categoría. Una jornada que nos muestra una vez la tremenda igualdad reinante en la categoría de plata del fútbol español, en la que sólo una victoria se produjo por un margen superior a un gol.

Dos encuentros destacaban sobre el resto por el hecho de enfrentar a equipos inmersos en una misma lucha. En la zona alta, un Girona en puesto de ascenso directo medía su fortaleza para resistir las acometidas de sus perseguidores precisamente ante uno de ellos, el Valladolid, pujante por acercarse a la posibilidad real de luchar el ascenso directo. Un partido en el que se palpaba la tensión y el nerviosismo y que finalmente se terminaba decidiendo por un gol en propia puerta, en una acción en la que Guitian cede a su guardameta, Pau Torres, al que el balón juega una mala pasada, un mal bote, y presa del infortunio, se introduce en su propia portería. Cierto es que el estado del terreno de juego fue determinante para tan desgraciado desenlace.

Curiosamente, la historia se repetería en el duelo de la zona baja. Un Rayo inmerso en la polémica por el reciente fichaje de Zozulya y con la espada de damocles amenanzando su caída hacia el descenso, recibía a un Almería teóricamente más necesitado, ocupando plaza de peligro y necesitado de puntuar para estabilizar su situación. Un partido que se iba a decidir por un sólo gol, el que Fran Vélez anotó en su propia portería ante la atónita mirada de Casto, que veía como el esférico se alojaba en la red sin poder hacer nada para remediarlo.

El gol decisivo. Ese que está reservado para el ‘9’, para el goleador del equipo, preparado para hacer valer su olfato goleador. En esta ocasión, y por partida doble, ese tanto determinante destinado a ser anotado por el delantero, fue anotado por el defensa. Eso sí, en su propio marco. Tantos que ahondan en la ansiedad y pueden debilitar la confianza del futbolista. Ellos no querían, pero la desgracia se desplomó sobre ellos.

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