Fútbol Español

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Ellas

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Ellas son la veraz lucha del esférico. No juegan contra once, sino contra muchos más. El equipo que le planta cara se le interpone en la carrera por la banda y tiene ventaja. Aunque lleven la directa, deberán lidiar con aquellas contiendas que se resisten en el día a día.

Ser mujer y batallar por la pretensión de ser futbolista. Ser niña y decidir que tu juguete favorito es el balón. Algo natural pero que, sin embargo, se identifica con un trayecto congestionado de complejidades.
Niñas que juegan con niños en un fútbol base mixto. Bajo miradas, llenas de prejuicios, que hablan por los ojos. Con palabras punzantes, desprecios y comentarios teñidos de sexismo.
Hay que ser fuerte para seguir en el fútbol cuando el camino no es de rosas. Más bien éstas han crecido con cuantiosas espinas. Hay que cogerlas con aplomo para no pincharse, para no sangrar.
No existe mayor fortaleza que la de persistir, aunque sea en un barco que no te asegura la llegada al puerto anhelado.

Domingo 11 de Septiembre, 4pm en la Ciutat Esportiva Joan Gamper, instalaciones que este año han cumplido su primera década desde su inauguración. Con aires frescos y modernos. Un espacio que reúne edificios, pabellones, nueve campos de hierba y artificial, y que ofrece a las jugadoras desayunar, entrenar y comer en equipo. Y aunque todo suena a música celestial en la ubicación deportiva, su balón rueda en césped artificial.
Entrada libre, espectáculo gratis. Perfecto para el bolsillo y un tanto perjudicial para la promoción del fútbol. Si el fin es conseguir más público, no se ve reflejo del logro. Por contra, sí desprestigia o le quita valor a tanta demostración de fútbol.
El sol aprieta fuerte a quienes nos ubicamos en las gradas, que no rodean el perímetro del campo. A ellas, que respiran tras la necesidad de ese extra de oxígeno, debe atizarles aún más ese bochorno. La humedad de las equipaciones lo evidencia. En unas camisetas azulgrana que esta temporada ya no lucen el patrocinio de la compañía aérea.
Una superficie donde todo llega a oídos y obsequia aquellos gritos que contagian adrenalina: “Fuertes” al córner, “Vamos a apretar”, “Quédate”, “Toca atrás”. El sonido de los choques parece aumentar ante la realidad del directo. Palabras de queja y tensión.

Alexia Putellas | Getty Images

Alexia Putellas | Getty Images

Tras evaluar al rival, los espacios ofensivos y pasado un tercio del primer tiempo, llegaría el festejo de goles. El Santa Teresa lo intentó, con menos fortuna y acierto.
En la media parte, un cuatro a cero de la mano de Alexia Putellas, Jennifer Hermoso, Marta Unzué y Olga Garcia, que reluce en un modesto marcador. Los minutos deben ser observados en nuestros relojes y los cambios para el segundo tiempo sin una referencia, con nuestros propios ojos y a sabiendas de las plantillas. Cuatro goles a favor de las azulgrana en el descanso, que también invita al espectador a abandonar el terreno de juego para que los aspersores puedan empezar a funcionar.
La segunda parte regala dos goles más por parte de las locales, con los tantos que completan los dobletes de Unzué y Hermoso. Dominio culé ante el cansancio por perseguir el balón y la desorientación en el juego del conjunto pacense. A más de 30 minutos para el final el debut de la marfileña Ange Koko, dinamita ofensiva que regaló velocidad y olfato a portería con ocasiones que no concluyeron en la red.
Al Santa Teresa, tras los seis goles encajados, le espera un autocar de Paniagua para hacer un viaje que supera las nueve horas.

Son sólo algunas señas mientras transcurre un encuentro donde el equipo local es el femenino de uno de los clubes con más prestigio a nivel mundial. Lo plasman así sus títulos, su numérica afición global, el marketing y los presupuestos, entre otros.
A pesar de las diferencias, ellas valoran la mejoría que ha ofrecido el cambio a la Ciudad Deportiva. Por ejemplo, ahora tienen sus vestuarios. Pero la realidad reafirma que ellas, y otras tantas, están a otro nivel. Aunque se dejen la piel del mismo modo. La supremacía mediática del primer equipo masculino hace sombra. Tanta, que a veces eclipsa en totalidad. Así sucede en el Real Madrid, que no dispone de equipo femenino. Algo inconcebible en un club con una caja tan extensa.
Y así sucede con equipos como el RCD Espanyol femenino, que la temporada anterior tuvo que transformarse en amateur, haciendo desaparecer los sueldos, con el riesgo de perder jugadoras.

Las diferencias con el fútbol masculino son exorbitantes en cuanto a salarios, promoción, publicidad y patrocinios. Es evidente si paramos a pensar en que el pasado quiso hacer creer que el fútbol era un deporte de hombres y que las propias instituciones se cruzaban de brazos.
Algunas futbolistas de Primera División han logrado rozar la popular cifra de mileurista, mientras otras no reciben ninguna remuneración. Sí, tal cual como se lee. Jugar sin cobrar. Y en categorías inferiores, pagar por jugar.
Muchas se basan en la estrategia de esforzarse al máximo para destacar y esperar la llamada del extranjero, donde se genera una oportunidad de crecimiento profesional.
De mientras, combinan entrenamientos y partidos con estudios y trabajos. Apuntes y fluorescentes, y la fatiga, tras una jornada laboral.
Así hacía nuestra “Titi” Camúñez, primera entrenadora titulada en España, que de día ejercía de alambradora en una fábrica de televisores, y por las noches, entrenaba a futbolistas.

Vero Boquete | Getty Images

Vero Boquete | Getty Images

Sin ir más lejos y, como ya sucede en la liga masculina, el antónimo de la semejanza se respira entre los clubes de nuestro territorio. No sólo en los salarios y patrocinios, sino también en las infraestructuras y la afición. Mientras las gradas de algunos campos se muestran vacías y desiertas, Lezama, por ejemplo, registra un número de espectadores impensable en otros terrenos de juego.
La mentalidad de la sociedad necesita introducir al fútbol femenino en su conciencia, y la retransmisión de algunos partidos puede ser de ayuda. En sus manos está que se esfuerce para darle una oportunidad.
Apoyar el fútbol femenino no es una guerra por parte del feminismo, sino un movimiento genérico contra esa desigualdad que se pasea plácida en los tiempos que corren. Es la apuesta por un proyecto que se ha consolidado a través de todas esas futbolistas que han trabajado duro.
La otra parte vendrá de aquellos avances y acciones como la del patrocinio de la Liga, llamada Iberdrola desde esta temporada, y con un acuerdo de dos ejercicios que suponen una inyección económica de un total de 4 millones de euros. Pero se necesita más, mucho más. Las empresas empiezan a ver una apuesta en el fútbol femenino. La Federación Española de Fútbol debe empujarle hacia el éxito que ya se refleja en el juego. Ponerse en marcha y abandonar esos conceptos arcaicos que muestran el desinterés por apoyar a nuestras jugadoras.

Se augura una revolución donde los patios de colegios no clasifiquen el rosa y el azul, las muñecas y las pelotas.
No será en vano esa primera clasificación para un Mundial, la histórica clasificación de un equipo español en los cuartos de la Women’s Champions League, ni que una futbolista que lleva por nombre Vero Boquete fuera nombrada candidata al balón de oro y publicara una biografía. Son señales de un cambio. Crecen los equipos y también ascienden los porcentajes de nuevas jugadoras.
El viaje es largo, pero tal vez el barco llegue a buen puerto. Todo apunta a que las diferencias ante un fútbol masculino tan avanzado permanecerán, pero si sigue aconteciendo buena mar, se lograrán unos mismos derechos y podrá perseguirse la meta de lograr la importancia que tiene el fútbol femenino en Estados Unidos, los países nórdicos, Alemania o Japón.

Quizás, gracias a todas esas pioneras y a las que les siguieron, las niñas ya no tendrán miedo a decidir jugar a fútbol. Ya no se verán obligadas a hablar de Messi y Cristiano, sino que también podrán hacerlo de Boquete, Marta, Lloyd, Sawa, Morgan o Angerer. Los domingos vestirán con la camiseta que lleve el dorsal de su predilecta, y escribirán con ilusión sus cartas a los Reyes Magos para pedir que la magia les traiga nuevos balones, guantes, botas y equipaciones. Ellas, son el futuro.

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