EURO 2016

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La década del semifinalista

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Ser campeón del Mundo y de Europa de manera consecutiva está al alance de muy pocos. Alemania quedó apeada de la EURO 2016 tras perder ante la anfitriona, Francia. Europa se resiste al combinado teutón, aunque la oportunidad de reeditar el título mundial volverá a estar presente en Rusia 2018.

Los de Joachim Löw pagaron caros los errores y se marcharon a casa antes de lo previsto. Las semifinales es un terreno tan conocido para los alemanes, como fatídico. En los últimos 10 años, Die Mannschaft ha alcanzado las 6 semifinales posibles, 5 de ellas con Joggi como primer entrenador y la anterior -en 2006- con el actual seleccionador haciendo las veces de asistente de Klinsmann. Fue en ese justo momento cuando empezó una bonita etapa en la selección alemana, donde se adquirió la sana costumbre de estar entre los 4 mejores de cada competición, aunque con el tono amargo de la derrota en 4 de las 6 participaciones.

 

 

Alemania es un país acostumbrado a ganar. No valen escusas. Las significativas bajas de Ilkay Gündogan o Marco Reus -sobre todo la de éste último- volvieron a ser un estacazo para el corazón teutón. Una vez en Ascona -el lugar de concentración-, las bajas pasaban a un segundo plano para afrontar de la mejor manera posible la máxima competición a nivel de selecciones en el viejo continente. Pero no será el único obstáculo que se encontraría Joachim Lów de camino a sus objetivos.

Una vez más, la fortuna volvería a dar la espalda a Sami Khedira. Si en Brasil, el centrocampista nacido en Stuttgart se quedó con la miel en los labios de jugar la final ante Argentina por culpa de una lesión, en Francia se repitió la historia. Sucedió en cuartos de final, mientras se jugaban los primeros minutos ante Italia. Una nuevo revés para el seleccionador.

 

 

Francia fue el verdugo de una Alemania que sufrió la vendetta gala, en un momento conocido. Las bajas de Hummels, Khedira o Mario Gómez, tampoco serán excusa para el exigente pueblo alemán. La de Boateng, mientras se disputaba la semifinal, mucho menos. Pero lo cierto es que poco a poco, los enanos se convertían en gigantes para Löw.

Volvería a pasar. Por cuarta vez.

Las semifinales, ese camino inescrutable a recorrer por el campeón, el paraje del terror para el que se queda en el camino. Durante 10 años, Alemania ha estado en el selecto club de las 4 mejores, pero para un ganador, para un triunfador, para un alemán, no es suficiente. En Rusia, con Löw, se volverá a luchar por dejar de lado la curva de la derrota para coger con valor el camino de la victoria.

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