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El VAR

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El bar. Ese lugar donde miles de españoles intentan arreglar el mundo día a día. En los bares españoles se reúnen los mayores expertos en economía, política internacional y por supuesto, cómo no, fútbol. A los expertos fútboleros de los bares españoles les encanta un tema como ningún otro, la polémica. Allí debaten durante horas sobre penaltis, fueras de juegos o tarjetas polémicas, intercambiando algún que otro grito que reafirma su inefable argumento. En uno de estos intensos debates se gestó una de las ideas más bochornosas de los últimos años: hacer una pañolada para protestar por las decisiones arbitrales en contra del Real Madrid. La idea no fue secundada por la grada, que mostró una inteligencia distinta a esta gente, aunque poco se podía esperar de ellos; fueron los mismos que mancharon la memoria de Juanito haciendo una ouija para contactar con él.

El partido que nos llevó a todo esto fue un Barça-Madrid donde el equipo blanco fue perjudicado, aunque el foco de las iras se centró en Cristiano Ronaldo. El portugués fue injustamente expulsado, de eso no hay duda, pero tampoco se puede permitir que un fútbolista toque a un árbitro. Para mí la sanción a Cristiano fue justa, el problema es que no se sancione a todos los fútbolistas que faltan al respeto al árbritro de la misma manera, ya sea empujándole, gritándole o lanzándoles una bota. Mucho se debe de aprender del rugby en este sentido, en el fútbol solamente el capitán debería poder protestar al árbitro. Bien es cierto que hay algunos árbitros y linieres en España con cierto afán de protagonismo y que parece que mientras están en activo se postulan para las radios y televisiones que los contratarán una vez se retiren; ellos también deben cambiar su actitud. También se debería poner fin a los piscinazos y fingimientos, una cosa es ser pillo y otra un antideportivo. En Inglaterra se castigará a los jugadores que finjan en los días posteriores al partido, algo que deberíamos implementar en nuestro fútbol, donde esto es un problema. Todo esto anteriormente mencionado originó una nueva guerra entre los grandes en el que el “y tú más” se mostró como el argumento más utilizado.

Mientras tanto el resto de aficionados miraban estupefactos este enfrentamiento, digno de barra de bar, mientras reclamaban el ansiado VAR. Muchos dicen que el VAR le quitaría la salsa al fútbol. Supongo que quitarle la salsa al fútbol sería que el Alavés no perdiera por un gol en fuera de juego, que Halilovic no fuera expulsado injustamente, que el Celta no perdiera por un penalti que se produjo fuera del área, que un gol fantasma del Sevilla suba al marcador y no uno del Getafe, que Ramos no sea expulsado por agredir a un rival o que el Villarreal no pierda por un penalti muy dudoso, y todo esto en solo una jornada. Mientras en España tenemos a Rafa Guerrero con una regla analizando fueras de juego, en Italia y Alemania el VAR eran decisivos en las acciones polémicas e hicieron justicia este fin de semana. Cierto es que en Bolonia hubo problemas técnicos, el VAR fallará y se irá perfeccionando, pero el resultado es bastante bueno para llevar solo una jornada. En Inglaterra incorporarán el VAR la temporada que viene, pero desde hace años funciona el ojo de halcón que habría resuelto las polémicas de Sevilla y Bilbao. Una tecnología simple y efectiva que no debería generar ningún tipo de discusión.

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Yo entiendo que haya gente que esté en contra del VAR, algunos son puristas y creen que esto quitaría esencia al fútbol, pero el problema es que muchos necesitan la polémica para poder “hablar de fútbol” y calmar sus frustraciones diarias. El VAR parece que también encuentra voces críticas desde cierto sector de la prensa y no me sorprende, algunos medios sin la polémica no tendrían de qué hablar con el contenido paupérrimo que muestran hoy en día.

El fútbol debe evolucionar como evolucionan todos los deportes. El baloncesto o el tenis han incorporado la tecnología sin ningún tipo de problema. Además, en el fútbol han cambiado múltiples cosas desde que lo conocemos. Si el fútbol no hubiera evolucionado, los equipos se quedarían con diez en caso de tener un lesionado, los empates se decidirían con una moneda al aire o tendríamos que aguantar las insufribles cesiones al portero que cortarían el juego. Cito al gran Antoni Daimiel en este caso: “El VAR se cargará horas y horas de mamoneo y tiempo perdido con la polémica como Marco Asensio se cargará el tostón de si la BBC sí o no”. Es momento de centrarnos completamente en disfrutar de un Real Madrid que es el mejor equipo del mundo, de los últimos años del gran Messi, de la garra del Atlético del Cholo, del buen fútbol del Villarreal y del Celta, de la cantera de los equipos vascos, de la salsa canaria de Las Palmas, del retorno del gran Navas a Sevilla, de la ilusión de los nuevos proyectos de Betis y Dépor, de la revelación que fue el Alavés, de un proyecto que resurge año a año como el Málaga, del buen trabajo de Quique con el Espanyol, de la humildad y lucha del Leganés, del resurgimiento del Valencia, de la gestión impecable del Eibar y de tres equipos que sueñan en su regreso a primera, dos clásicos que llegaron brillando en La Liga como Getafe y Levante, y un debutante dispuesto a darlo todo como el Girona. De eso es de lo que tenemos que hablar. Dejemos la polémica para el bar y el fútbol para el VAR.

 

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