Barça B

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El último Barça B que ascendió como campeón

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La temporada 1997/98 acabó con el FC Barcelona B como campeón del grupo tercero de la categoría de bronce. El cuadro para el ascenso -en aquéllas no existía el emparejamiento entre líderes por una plaza directa- fue precioso, ya que el eterno rival sería uno de sus acompañantes, junto al Cádiz y la Cultural Leonesa. Para junio, ambas canteras se habían plantado en las dos últimas fechas liderando el grupo, el Real Madrid B con ocho puntos y el Barça B, detrás, con uno menos. Los dos enfrentamientos finales fueron, por tanto, a vida o muerte. Tras golear por 5-0 en el Miniestadi y ponerse en franquicia en la tabla, esperaba el imponente Santiago Bernabéu. Los merengues de Miguel Ángel Portugal, de la mano de Cambiasso y Rivera, hicieron un buen encuentro, pero el Barça volvió a salir airoso, venciendo 0-2 y consiguiendo el revitalizador ascenso. En el palco, Louis van Gaal y Lorenzo Sanz pusieron la nota llamativa, con un cruce de palabras ante el expresivo festejo del holandés a un gol de los barcelonistas.

Además de la emoción, este final de temporada trajo un tremendo alivio, dado que el filial azulgrana había descendido sólo un año antes, después de estar afianzado en Segunda toda una era, la coincidente con los mayores éxitos de Cruyff. Aquella Quinta del Mini con De la Peña y los hermanos García que se recordará siempre. Al otro extremo, el Madrid B sumó al impacto de perder con su máximo contrincante, la desolación de no igualar su objetivo. Y es que los blancos también venían de un descenso la campaña previa y la posibilidad de volver meses después era, si cabe, más ilusionante.

Pese a que, a la postre, la alegría barcelonista se desvanecería pronto, dado que la joven escuadra volvería a descender, su paso por Segunda División posibilitó que jugadores como Xavi, Puyol o Gabri tuviesen oportunidades con el entrenador neerlandés reciente campeón de Liga, con el conocido desenlace.

Éste fue el último equipo que pisó la categoría hasta que en 2010 Luís Enrique, Bartra, Sergi Roberto, Romeu, Nolito, Thiago y compañía, tras finalizar segundos de su grupo, volvieran a premiar como se merece la calidad del filial azulgrana.

Antecedentes, idea y componentes

Josep María Gonzalvo había relevado a Juande Ramos en 1997, tras la caída. La plantilla que descendió contaba con futbolistas de la talla de Rufete, Gerard, Jon Bakero o el camerunés Patrick Suffo, pero durante todo el curso se percibió cierta falta de intensidad. Quizás que la mayoría de ellos fueran “veteranos” -entre 22 y 25 años- sin apenas aspiraciones al primer equipo influyó en el compromiso. Lo cierto es que la reestructuración de Gonzalvo fue casi absoluta. Sobrevivieron Arnau, que pasaba a ser el adulto del grupo con 22 años, Marc Bernaus y Juanjo. Así, los componentes del tercer plantel dieron un paso adelante, formando un bloque cuya media de edad rozaba la veintena, y el ascenso fue brillante.

Sobre el césped, el sistema de juego se asentaba en cuatro hombres atrás. De ahí en adelante, todo estaba pensado para construir y, sobre todo, atacar. Cruyff se había marchado, pero la máxima de pensar en el marcar sobre el no recibir permanecía. En el 4-2-3-1 lo habitual era esto:

Francesc Arnau ponía el liderazgo bajo palos. Pese a no ser un guardameta excesivamente vistoso técnicamente, era notable en seguridad. La regularidad mostrada le hizo dar el paso al primer equipo, debutando en la 96/97 y subiendo definitivamente para la de 1998. Hasta este cambio de Arnau, su suplente, Felip, no tuvo oportunidades. En el curso 98/99 se haría con el puesto, valiéndole sus intervenciones el fichaje por el Extremadura, donde tampoco llegaría a triunfar.

El lateral derecho fue Jordi Ferrón. Las constantes subidas por banda, haciendo gala de una destacable potencia, y una facilidad para el repliegue le hicieron ser indiscutible tanto esa temporada como la siguiente. Se marcharía al Rayo Vallecano en 1999 para culminar la mejor participación en Primera de toda su carrera. De ahí en adelante bajaría el rendimiento en el Zaragoza, y acabaría un escalón por debajo, en el Albacete y el Badalona, ya en 2ªB.

Otro de los supervivientes del equipo descendido fue Marc Bernaus, el lateral zurdo. Alternó partidos con David Casablanca hasta que éste se marchó al Levante y pudo hacerse con la titularidad. El andorrano permanecería en la cantera hasta 1999 y nunca alcanzaría la máxima categoría.

Con un equipo plagado de talento ofensivo, la pareja de centrales fue parte fundamental en el buen hacer táctico. La contundencia de Carles Puyol y la delicadeza de Óscar Álvarez casaron a la perfección. Ambos lo jugaron todo. Puyol debutaría en Primera en octubre de 1999, y lo haría como lateral derecho en el equipo aún dirigido por van Gaal. Óscar Álvarez, que había relevado en la plantilla a su hermano Quique, uno de los estandarte de la Quinta del Mini, probaría suerte en el Oviedo para 1999, pero no contando allí acabaría en la división de plata.

Delante de ellos también se juntaban dos hombres, ambos tácticamente perfectos. Uno de ellos, además, técnica, posicional e intelectualmente de matrícula de honor, al nivel de los mejores jugadores de todos los tiempos. Miguel Ángel haría de pivote defensivo, aportaría una labor más física, que abarcaba mayores zonas de influencia. Participaba en la creación, pero ésta pertenecía en mayor parte a su par, Xavi Hernández. En el conjunto de van Gaal seguían Guardiola y Celades. Pero ya venía otro “4”, que pisaba fuerte. El técnico lo vio pronto y ante la lesión de Pep y la poca confianza en Albert para su segunda temporada al mando, le dio la alternativa en agosto del 98. Pero antes de ello, con sólo 17 años, Xavi tuvo tiempo para llevar a sus compañeros hacia el ascenso.

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Él fue la estrella, pero el segundo benjamín de los titulares no le desmereció en absoluto. Xavi enlazaba pases con una potentísima línea de tres, previa al delantero centro. Ésta fue la parte determinante del sistema, sin ninguna duda. Mario Rosas también tenía 17 años y se convirtió en la principal arma ofensiva de los azulgrana. Sus 19 dianas le hicieron máximo goleador. Las cualidades de Mario eran similares a las de los otros dos mediapuntas, Luis García y Caballero. Jugadores técnicos, menudos y muy hábiles en el desborde. Más tarde, la carrera de Rosas no fue tan brillante como se auguraba entonces, pasándola casi completamente en 2º división. El que sí llegó al primer orden fue Luís García. Su facilidad goleador, el ser ambidextro y desenvolverse en todo el frente de ataque como pez en el agua, seguro que tuvo parte de culpa. Marcó 15 goles en 36 partidos. De sus éxitos en Liverpool y el paso por otros clubes como el Atlético de Madrid o el propio Barça, no queda mucho por decir.

Raúl Caballero era la tercera punta del tridente. Más incisivo que Mario y Luís, y algo menos técnico, quizá sería correcto calificarlo de buen segundo delantero. Tenía 19 años y fue el futbolista más utilizado aquel año 97/98, marcando 9 tantos. Su calidad no desmerecía a la de sus acompañantes, pero su fortuna no fue la misma. Tras el año en Segunda, decidió permanecer en ella marchándose al filial del Villarreal. Una temporada allí participando poco le condenó a una trayectoria completa en 2ªB, en clubes como Lleida, Gramenet o Girona, donde siguió marcando goles.

El recambio de todos ellos era nada menos que Gabri. Su laboriosidad y polivalencia le valieron para, recién estrenada la mayoría de edad, disputar 22 partidos y marcar dos goles. Jugaba de todo lo referente al centro del campo. Su profesionalidad le haría pasar por encima de otros con mayor talento y triunfar en el primer equipo, en el que se estrenó en agosto del 99, también a las órdenes de Louis van Gaal. Desde el año siguiente hasta 2006 sería importante en la primera plantilla, a veces como volante y otras como lateral derecho.

La aportación dentro del área estuvo más dividida. De hecho, de no ser por los goles de los mediapuntas la cosa hubiese estado algo más fea. El habitual era Juanjo, que sumó sólo tres, y los recambios Pepín -cinco goles-, Xavier Molist -uno gol-, Jordi Martínez -dos goles- e Ismael -dos goles-, el más joven de ellos con 19 años. Excepto este último, todos pasaban los 20, y pese a ser jugadores con aceptable técnica y mejores movimientos su nivel real era inferior al de los restantes titulares. De los cinco, sólo Ismael jugaría en la Liga, entre 2003 y 2005 con el Real Betis, pero sus trayectorias principalmente se desarrollarían de manera digna en las dos categorías inferiores.

 

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