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El triunfo de la ilusión: San Marino nunca pierde

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Durante 23 minutos, San Marino ha estado haciendo historia. ¿Por qué? Cada vez que este minúsculo país consigue un punto, un simple empate, no perder un partido o incluso marcar un gol, está haciendo historia. Es más, me gustaría rectificar mis primeras líneas y afirmar rotundamente que este 11 de octubre de 2016, San Marino ha hecho historia.

Noruega ha vencido por 4-1 a San Marino pero rondaba el minuto 54 de partido cuando un error defensivo local, sirvió para que Mattia Stefanelli marcase el tanto del empate y desatara la locura en el banquillo visitante. No contentos con alcanzar tal hazaña, aguantaron 23 minutos con el punto en su bolsillo hasta que el combinado noruego, cruelmente, frustró las esperanzas visitantes por puntuar. Hundidos, el tercer y cuarto gol fueron consecuencia directa de tan duro impacto emocional.

Si aún queda algún incrédulo que no considera este gol motivo suficiente para afirmar que San Marino ha hecho historia, desinteresadamente le proporcionaremos unos datos esclarecedores que removerán su conciencia y provocarán que su, espero, atormentada alma se apiade y disculpe con el decoroso estado de la Emilia italiana. En primer lugar, San Marino es el Estado soberano más antiguo del mundo y como tal, merece un respeto. Pero si su importancia política no es suficiente, analizaremos deportivamente por qué la presencia de este aparentemente intrascendente país en las fechas FIFA es vital en el transcurso de las mismas. Sin selecciones como San Marino, el fútbol internacional carecería de sentido.

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San Marino cuenta con aproximadamente 31.000 habitantes y su ciudad más poblada, Serravalle, 10.000. Ello dificulta la elaboración de las convocatorias y provoca que en numerosas ocasiones se completen con jugadores no profesionales. Un electricista, mecánico o arquitecto para quien el fútbol es un mero hobby y ayuda en la medida de lo posible al resto de jugadores “profesionales”, entrecomillo el término pues en su mayoría juegan en terceras o cuartas divisiones donde el sustento económico no les permite vivir del fútbol. San Marino ha disputado un total de 138 encuentros oficiales; con una 1 victoria, 4 empates y 133 derrotas como balance. 22 goles a favor y 595 en contra.

Actualmente ocupa el puesto 201 (de 209) en el ranking FIFA; su mejor posición fue la 118ª, en septiembre de 1993 cuando no había tantos países reconocidos como ahora, y la peor la 208ª en 2014, por aquel entonces la última del planeta. Su única victoria tuvo lugar en Serravalle el 28 de abril de 2004 ante Liechtenstein por 1-0 con tanto de Andy Selva y su derrota más abultada, también en Serravalle, el 6 de septiembre de 2006 por 0-13 ante Alemania. Su máximo goleador histórico es precisamente Andy Selva con la friolera de 8 tantos, el segundo es Manuel Marani con 2 goles y tras ellos, sumando el de hoy de Stefanelli, 12 jugadores han visto portería en una ocasión. Andy Selva es también el jugador con más apariciones como internacional (74). Utilizan el Estadio Olímpico de Serravalle como feudo que tiene 7.000 espectadores de aforo y es de césped artificial. Además, San Marino posee el dudoso honor de ser el país con más derrotas consecutiva en la historia del fútbol (35) y el que menos ha ganado, el ya mencionado partido ante Liechtenstein.

Pero San Marino representa esa esencia, esa parte del fútbol que se está perdiendo. Con alma de equipo de barrio, de pueblo, donde todos se conocen y afrontan cada partido con ilusión, aun sabiendo que les pueden caer 10 goles. En un mundo dominado por el dinero, corrupto en ocasiones, donde se trata a los jugadores como mercancía y los clubs como un negocio, San Marino nos recuerda esa emoción de otra época que el fútbol moderno está perdiendo. Donde un simple gol puede significar más que un Mundial, un empate más que una Champions y donde el dinero no lo es todo. Porque no se confundan; podrán salir siempre goleados, pero San Marino nunca pierde. Y sin ellos, el fútbol internacional no tendría sentido porque EL FÚTBOL NO ES UN NEGOCIO, EL FÚTBOL ES SENTIMIENTO. Y ahora qué, ¿siguen creyendo que San Marino no ha hecho historia, que no lo hace cada día que salta a la cancha? No se apiaden de San Marino, si ustedes no son capaces de entenderlo, de sentirlo, es por ustedes por quién debemos sentir lástima.

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