Ciclismo

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El triunfo de la ambición

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A Chris Froome se le podrán achacar muchos defectos. Pero jamás su falta de ambición. Una vez más, en busca de su tercer triunfo en el Tour de Francia, lo demostró en la segunda etapa pirenaica de la carrera, en la que se superaban Tourmalet, Hourquette D’Ancizan, Val-Louron y Peyresourde antes del descenso a Luchon.

Los ataques brillaron por su ausencia hasta la parte final del último puerto. Solo Thibaut Pinot, tras el tiempo perdido en el Aspin el día anterior, atacó de inicio llevando consigo a Rafal Majka -a su bola, como de costumbre- y Tony Martin. Nunca obtuvieron una gran ventaja y fueron neutralizados en Val-Louron. Ningún otro favorito se movió, ni para probar a Froome y a la máquina del Sky ni para eliminar a Contador.

Sky siguió el plan previsto a la perfección, dominando el pelotón con Landa o Nieve. El Movistar le ‘ayudó’ aumentando el ritmo en determinados momentos con Oliveira o Izagirre, pero sin ningún tipo de beneficio para su equipo, sino más bien colaborando en el plan del equipo inglés. Bloqueo consumado.

 

Solo en la parte final del Peyresourde, el último hombre de Froome, el colombiano Sergio Henao, inició las hostilidades, secundado por Alejandro Valverde y el propio Froome. Los acelerones dejaron KO a Alberto Contador. Pero Nairo Quintana apenas lo intentó tímidamente en la penúltima curva. De nuevo, como ocurrió durante todo el último Tour, el colombiano pecó de excesivo conservadurismo.

Todo lo contrario que Froome, que sorprendió a todos culminando la estrategia del Sky: aceleró a unos metros del paso de la montaña -llevándose los puntos para el maillot de lunares, como había hecho en Val-Louron- y simplemente, no frenó. Continuó la aceleración mientras Nairo Quintana, que había frenado para hidratarse, no reaccionó justo detrás de él. Froome ganó unos metros que fueron ya insalvables en el descenso.

 

Mientras Nairo Quintana se escondía detrás de Valverde y pedía relevos al resto, un increíble Chris Froome completó un maravilloso descenso en el que con una posición poco ortodoxa llegó a alcanzar los 90km/hora. Así entró triunfador en Luchon.

Las distancias entre los favoritos siguen siendo mínimas: Froome ya es líder con una veintena de segundos aproximadamente sobre el resto de favoritos y ya más de tres minutos sobre Contador. Pero la etapa ha servido que Froome dé un nuevo golpe sobre la mesa, demuestre quién es el hombre a batir y que no se va a esconder en ningún momento. Una ambición que, paradójicamente, todavía parece faltarle a sus rivales.

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