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El tamaño del vestidor merengue

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El vestidor. Ese lugar en el que guardar la ropa, dispuesta, ordenada y disponible. Aquel que mayor funcionalidad posee cuanto mayor es su tamaño. Disponible el habitáculo adecuado, toma relevancia el contenido, su calidad, orden y decoro con el que se dispongan las prendas.

El vestuario, un club de fútbol. El Real Madrid, ilustre leyenda. Qué aficionado que se precie no desea adentrarse en el del equipo de sus amores, empapándose de cientos de historias escritas con letras de oro que tuvieron su origen entre esas paredes. Historia viva del fútbol…

Más cambiaremos de registro, ciñéndonos a los protagonistas que escriben la historia, los futbolistas, en clave de vestuario y profundidad de fondo de armario. Escasas dudas asaltarán sobre la relevancia del fondo de armario, sin duda profundo, en los éxitos madridistas de la pasada temporada. Un doblete histórico tras más de 50 años sin alcanzarlo construido sobre una extraordinaria gestión del grupo, de una plantilla extraordinariamente profunda a la que Zidane supo exprimir el jugo. Cada pieza encontró el lugar perfecto para encajar y convertir el puzzle en obra maestra.

Danilo oxigenaba a Carvajal en el lateral diestro, Pepe y Nacho permitían la frescura física y mental de Varane y Ramos. James e Isco ofrecían calidad a raudales para relevar a Kroos y Modric, Lucas Vázquez y Asensio refrescaban el tono físico de Bale e incluso de Cristiano y Morata olía el gol a cada ocasión que él técnico francés le ofrecía para sustituir a Benzema. Tan solo Marcelo y Casemiro se encontraron ajenos a la rotación, siendo las posiciones más débiles en dicho sentido.

El Madrid tomó nota de la fórmula y en verano se esforzó en repescar a Llorente para aliviar a Casemiro o contratar a Ceballos ante la salida de James. Danilo, eternamente cuestionado o Pepe abandonaban la retaguardia madridista y la salida de Morata venía acompañada de la de un Mariano que ahora deslumbra en Francia. El club merengue se acomodó en el éxito, quizá se relajó y probablemente ahora pague las consecuencias de su exceso de confianza.

Sea como fuere, la realidad es que el vestidor perfecto que poseía la Casa Blanca ha visto reducido su atractivo, su funcionalidad, su eficiencia. Si la pasada temporada la rotación incluía hasta a 19 futbolistas, en la presente el protagonismo de la segunda unidad se ha visto reducido considerablemente. Vallejo no tiene los minutos que disfrutaba Pepe, Achraf únicamente refresca a Carvajal cuando no hay más remedio. El protagonismo de Lucas Vázquez se ha visto reducido y jugadores como Theo, Marcos Llorente o Ceballos apenas cuentan con minutos para demostrar estar al nivel que se les supone. Tampoco Marco Asensio parece gozar de un aumento en su protagonismo incipiente y la comparación de Mayoral con Morata o incluso Mariano resulta incluso grosera.

Así las cosas, el Real Madrid se encuentra en la Jornada 12 a la friolera de 10 puntos de su eterno rival y, lo que es peor, ofreciendo la sensación de que lo está por deméritos propios. Zizou se ha alejado de la fórmula que le reportó el más absoluto de los éxitos y parece estar pagando el peaje de permanecer ajeno a aquello que indicaban las señas del destino, como quien trata de resaltar visualmente unos méritos que, al menos en el presente, aún se alejan de la catalogación que recae sobre los grandes estrategas del balompié. Tiempo habrá sin duda para acercarse a tal nivel de excelencia como el que aún dispone para aumentar la presencia de jugadores llamados a equilibrar la balanza madridista como los ya citados Theo, Llorente, Ceballos, Lucas o Asensio. Jugadores que sin duda son el futuro de la nave blanca pero que sobre todo enriquecen su presente. Una actualidad que mejorar, con materia prima de calidad suficiente para remontar. Porque el Madrid nunca dimite. Jamás renuncia, siempre lucha. Absoluta realidad que alimenta su leyenda.

 

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