Fútbol sala

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El sueño olímpico del fútbol sala

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El otro día tuve la oportunidad de hablar con Carlos Ortiz, capitán del Inter Movistar y de la Selección Española. Entre otros muchos temas, comentamos la posibilidad de ver algún día un partido de fútbol sala en unos Juegos Olímpicos. Porque sí, a estas alturas el fútbol sala sigue sin ser olímpico.

Algo sorprendente porque, pese a no ser tan mediático como otros deportes (aunque cualquier aficionado conoce a Ricardinho), el fútbol sala es muy practicado, ya sea en clubs institucionalizados, en el patio del recreo o en la calle. La amplia práctica de un deporte es uno de los requisitos fundamentales que exige el Comité Olímpico Internacional (COI) para su inclusión en unos Juegos. Según la normativa debe ser practicado al menos en 75 países de cuatro continentes por hombres, y en 40 países de tres continentes por mujeres. El fútbol sala cumple de sobra con esa condición, sobre todo a raíz del boom que poco a poco está surgiendo en Europa. Por ejemplo, Francia, una de las principales potencias en el mundo del fútbol, acaba de clasificarse para su primera Eurocopa. Esa apuesta por el fútbol sala por parte de países importantes en el panorama mundial podría ser una de las claves para desatascar el proceso.

Otro de los mínimos que exige el COI es la correcta aplicación del código mundial antidopaje. En España, la encargada de que esto se cumpla es la Agencia Española de Protección de la Salud en el Deporte (AEPSAD). No somos el único país, prácticamente todas los territorios en los que un deporte está profesionalizado tienen sus propios organismos reguladores. Por tanto, este requisito el fútbol sala también lo cumple.

Entonces, ¿dónde está el problema? ¿Por qué el fútbol sala sigue sin incluirse en el programa olímpico? Lo cierto es que uno de los factores que ha causado esta dificultad ha sido la mala relación que existe entre el COI y la FIFA. Ambas instituciones han tenido diferencias desde hace mucho tiempo debido, entre otras cosas, al calendario. Los Juegos Olímpicos se suelen celebrar a finales de verano, coincidiendo con el inicio de las grandes ligas de fútbol. Por eso existen restricciones como que al torneo los países solo puedan llevar a tres jugadores mayores de 23 años.

(Getty)

Pero hay un elemento clave que dificulta la entrada del fútbol sala, y de cualquier otro deporte, en la categoría de olímpico. Y es que en una misma edición de las Olimpiadas solo pueden coincidir un total de 28 deportes, 300 pruebas y 10.500 competidores. Con el cupo ya cubierto, la introducción del fútbol sala supondría la salida del programa de otro deporte que también se ganó en su día la plaza, algo muy difícil de conseguir.

Pero pese a las trabas, el fútbol sala es una realidad que se ha ganado a la fuerza al menos una oportunidad para intentarlo. Actualmente se están disputando los clasificatorios para los Juegos Olímpicos de la Juventud que se celebrarán en Buenos Aires el próximo año. Por primera vez en la historia el fútbol sala tendrá un hueco en esta competición, que será una prueba de fuego para que el COI pueda testar una posible inclusión de este deporte en el programa olímpico.

Los combinados nacionales masculino y femenino sub-17 se están jugando el pase en una fase de grupos. En el caso de los chicos consiste en cuatro grupos de cuatro equipos cada uno, cuyos campeones pasarán a jugar un play-off. Los dos ganadores obtendrán billete directo para Buenos Aires. Las chicas, por su parte, cuentan con una fase de clasificación más sencilla, puesto que sólo tendrán que quedar campeonas de su grupo para llegar a Argentina, ya que el fútbol sala femenino en Europa cuenta con dos grupos en lugar de cuatro.

Aún quedan muchos meses para que comience lo que debe ser el preludio del fútbol sala como deporte olímpico, y tendremos que ver cómo se desarrolla. Pero si todo va bien, es muy posible que el COI decida reunirse después de Buenos Aires 2018 para evaluar el torneo, y quién sabe si romper una lanza en favor de este deporte. Una vez se tome la decisión de incluirlo en el programa olímpico (porque tarde o temprano se incluirá, que no quepa duda), habrá que esperar otros siete años para poder verlo hecho realidad. Mientras tanto, sigamos soñando.

Foto de cabecera: Sandra Santiago | Movistar Inter F.S.

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