Fútbol italiano

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El sistema de Zeman frente al nuevo Calcio

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Y así, Zeman ha vuelto. Será el enésimo reto para el técnico bohemio, a sus 69 años. Pero, ¿qué puede hacer con el Pescara? ¿Qué expectativas tener con él? Y, sobre todo, ¿su fútbol ya está superado en 2017?

Responder a la primera pregunta es bastante fácil. Zeman tendrá que ‘acompañar’ a los abruzzesi en su calvario que les conducirá, muy probablemente, de vuelta a la Serie B. En este final de temporada el técnico bohemio tendrá que filtrar la plantilla para ver cuántos y cuáles jugadores se adaptan al 4-3-3 con el que Zeman, la próxima temporada, tratará de devolver a Serie A al equipo, como ya hizo en 2012.

Actualmente parece haber un núcleo de jugadores adaptados al 4-3-3 zemaniano. En defensa, Zampano y Biraghi parecen laterales ideales para el juego de Zeman. En el mediocampo, está Gastón Brugman, ex del Palermo que tiene las características como regista que Zeman pide a sus mediocentros desde la época del Foggia, cuando contaba con Mauro Picasso, Luigi Di Biagio y Andrea Seno (y motivo del enfrentamiento del técnico con De Rossi en su retorno a Roma). El centrocampista uruguayo tiene calidad en la circulación de balón (83,3% de pases completados) y capacidad para jugar en largo (3,5 pases largos por partido). Como volantes ofensivos Zeman podría usar a Valerio Verre y Ahmed Benali.

En ataque, Zeman tiene más soluciones para poner en práctica su credo futbolístico, con un delantero centro móvil y capaz de atacar los espacios como el francés Jean Christophe Bahebeck (dos goles anotados, uno cada 173 minutos) y extremos capaces de moverse hacia el centro como Grigoris Kastanos y, sobre todo, Gianluca Caprari. Zeman ya ha dado a entender que ve a el ex romanista como extremo y no como falso nueve, posición en la que fue usado por el anterior entrenador, Oddo.

A la cuestión sobre si el 4-3-3 de Zeman esté superado no es fácil responder. Las últimas experiencias del técnico hablan claro: tras la fantástica temporada 2011/12 con el Pescara y el ascenso a Serie A, Zeman encadenó un doble despido en Roma y Cagliari y dimitió en Lugano tras una temporada mediocre.

El problema para él es que su 4-3-3 es conocido. Y sus principios tácticos también. Zeman pide al equipo mantenerse estrecho y presionar muy arriba, construyendo el juego a partir de los laterales, que avanzan contemporáneamente hasta campo rival, con el riesgo de dejar a los dos centrales (si el gegenpressing no funciona bien) solos en las transiciones defensivas.

Caprari y Cerri celebran un gol contra el Genoa, en el primer partido de Zeman | Giuseppe Bellini/Getty Images

En la zona de tres cuartos rival comienzan luego una serie de movimientos que implican las cadenas laterales (terziglie en la jerga de Zeman) constituidas por el lateral, el volante de ese lado y el extremo. Tendencialmente. En estos movimientos codificados son esenciales las diagonales del extremo de fuera hacia dentro y las carreras en vertical para atacar el área de los volantes de mediocampo.

Idealmente, la acción de ataque zemaniana concluye con los tres atacantes preparados para recibir el balón con los tres centrocampistas cerca del área.

Como dicho, los equipos rivales ya conocen el juego de Zeman. Lo que puede, por tanto, marcar la diferencia a favor del equipo del bohemio ya no es el efecto sorpresa, sino la velocidad de ejecución. Pero esta velocidad, ahora más que antes, depende también de la calidad de los intérpretes disponibles. Tomemos como ejemplo el segundo Foggia de Zeman en Serie A, el de la temporada 1992/93. Tras haber traspasado a muchos de los protagonistas del histórico año precedente (comenzando por el trío delle meraviglie compuesto por Francesco Baiano, Giuseppe Signori y Roberto Rambaudi) los rossoneri llenaron la plantilla de jóvenes jugadores con hambre de gran fútbol, siguiendo las directivas del entrenador bohemio.

Ese equipo, aprovechando también el factor sorpresa, consiguió un óptimo 12º puesto final. Pero si recorremos la lista de jugadores de esa plantilla nos damos cuenta de que pocos de ellos encontrarían espacio en la actual Serie A, en un fútbol que conoce los métodos y el sistema de Zeman. Los David Bianchini, Giuseppe Fornaciari, Hernán Medford o Pasquale De Vincenzo tendrían dificultades para imponerse en un fútbol capaz de descodificar el juego zemaniano. Un caso como el de Fabio Vignaroli, antiguo extremo sin mucho futuro transformado en hombre de 20 goles por campeonato (como ocurrió en la Salernitana de Zeman en la temporada 2001/02) hoy sería difícilmente repetible.

Veremos, por tanto, qué puede dejar Zeman en su retorno en Pescara y si su 4-3-3 todavía puede aportar algo al fútbol italiano. De momento, con la goleada al Genoa (5-0) el inicio no ha podido ser mejor.

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