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El síndrome antifútbol visita el Ciutat de València

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Levante y Getafe, dos rivales directos que se ven las caras por enésima vez. Ambos conjuntos se conocen desde hace tiempo, además la temporada pasada se enfrentaron en segunda división con el siguiente balance. En el partido de ida en el Ciutat de València acabaron 1-1, mismo resultado que el partido del sábado. Y en la vuelta el equipo madrileño consiguió la victoria por 2-0 en el Coliseum Alfonso Pérez.

Con estos antecedentes, el partido del sábado se esperaba con ganas en Orriols, dos equipos que estaban cuajando un buen inicio de temporada querían seguir sumando. El partido comenzó apático, había muchos factores, el calor -los casi 30 grados a las 13 horas en el Ciutat de València-, la poca ambición del equipo visitante para generar fútbol -tan solo aprovecho los errores defensivos del Levante para crear ocasiones-, o la falta de gol del equipo local -una jornada más y ya van 9 en la que los delanteros del equipo local no consiguen anotar un gol-.

El otro protagonista del partido, por desgracia, fue el árbitro de la contienda el colegiado, Ricardo De Burgos Bengoetxea. Las 34 faltas que señaló -muchas de ellas ligeros empujones que acaban con el jugador en el suelo- no ayudó a practicar un fútbol fluido y rápido, todo lo contrario.

En cuanto al fútbol hay que ser sinceros y reconocer que el equipo que más generó, a partir de errores fueron los visitantes, a través de las bandas con Fajr y Ndiaye, con un buen Markel Bergara que contemporizaba el juego de los suyos. Cuando se quedaban sin recursos, pelotazo a Jorge Molina, y este se encargaba de generar en pos de su equipo. Los locales dieron una imagen de jugadores físicamente cansados y faltos de ideas, acompañados de un delantero que se lesionó, Nano Mesa. Y es que este no es el año del Levante, equipo al que se le acumulan las bajas y cada vez quedan menos efectivos sanos.

Muñiz pide calma a una afición que tal vez tras la gran campaña del año pasado en Segunda División en la que consiguieron 84 puntos, sea demasiado exigente. El entrenador del Levante achaca a la calor y la ansiedad el empate a uno conseguido por su equipo, que no olvidemos que se sitúa en la decimosegunda posición con 11 puntos, dos más que su rival, el Getafe que suma 9.

La calma y la confianza en el equipo deben llegar a Orriols antes de que el antifútbol se adueñe de todo el estadio.

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