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El prodigio polaco se corona en Strade Bianche

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Enrique JULIÁN GÓMEZ | (Siena) – Contaba tras finalizar la carrera que en su pueblo natal, que no superaba el millar de habitantes, no había mucho que hacer para entretenerse, así que comenzó con ocho años a rodar en bicicleta junto a su hermano mayor. Así comienza la historia e idilio de Michal Kwiatkowski con el ciclismo, que desde una pequeña localidad de provincias en la zona norte de Polonia se ha convertido en una de las mayores realidades del deporte de las dos ruedas.

Nacido hace 23 años, de la fantástica cosecha de 1990, Kwiatkowski consiguió en el inigualable escenario de la Piazza del Campo de Siena su quinta victoria esta temporada, en un inicio de curso fulgurante: el actual campeón nacional de Polonia se impuso en la prueba reina de la Challenge de Mallorca, en la general de la Volta ao Algarve tras vencer dos etapas y ahora en la Strade Bianche, tras una soberbia actuación.

La Strade Bianche, una carrera que aprovecha como nadie las bondades paisajísticas de la Toscana, está ganando más importancia cada año entre los ciclistas para iniciar la temporada de clásicas -el cartel de esta edición era superlativo- y también entre los aficionados, dada la peculiaridad de su recorrido. Una prueba  joven, que aparece en el calendario profesional apenas en el año 2007 y surge a partir de L'Eroica, una de las competiciones cicloturistas más importantes y concurridas de Italia, caracterizada por los tramos de sterrato, caminos sin asfaltar entre viñedos salpicados de los numerosos repechos en las colinas de la provincia de Siena.

La salida se dio en el imperdible pueblo de San Gimignano, que corona una colina que domina la Toscana con sus 15 torres -llegó a haber 72 diferentes en un espacio ciertamente reducido- y antes del primer tramo de sterrato se había formado la fuga del día. Protagonismo italiano con Andrea Fedi, Marco Frapporti, el veterano Davide Frattini y Angelo Pagani, que fue quien más aguantó en cabeza. Concretamente hasta el tramo de Monte Sante Marie, el más largo de los diez que poblaban la carrera y primer punto decisivo a algo más de 50 kilómetros de la meta.

Pagani resistió en cabeza pese a sufrir una caída, atacó Diego Rosa, que también besó la tierra blanca, al igual que Kessiakoff o Zoidl en la parte trasera. Tras la decena de kilómetros de sterrato de Monte Sante Marie se fijó un grupo de una veintena de ciclistas donde se encontraban todos los favoritos exceptuando a Moreno Moser, vencedor en la edición del año pasado pero que ahora ni está ni se le espera. Y como si de una clásica del norte se tratara, el conjunto OPQS había colocado a cinco de sus hombres en el grupo cabecero para apoyar a Kwiatkowski, mientras Sagan o Cancellara, otros grandes favoritos, estaban sin apoyos.


Michal Kwiatkowski entra triunfante en la Piazza del Campo
 

Matteo Trentin, compañero del victorioso polaco, fue el primero en moverse en el grupo, y a por su rueda saltaron Evans, Amador, Geschke, Stannard y Vicioso. Todos fueron cazados en el momento previo a entrar en el penúltimo tramo de sterrato, ya a solo 20 kilómetros de meta, en el instante en el que Peter Sagan atacaba y Michal Kwiatkowski se iba con él. Era el ataque decisivo y en poco tiempo habían consolidado una distancia insalvable.

Alejandro Valverde mostró de nuevo unas magníficas piernas y estado de forma, pero que parecen siempre desaprovechadas en las grandes citas, corriendo habitualmente al contragolpe. Y con ellas no podrá contar en la Milan-Sanremo, su gran objetivo del mes, después de descartar su participación en la Classicissima tras el cambio de recorrido. El caso es que Valverde distanció al resto de perseguidores pero era demasiado tarde para atrapar a los líderes. Poco después le alcanzarían un inactivo Fabian Cancellara, Roman Kreuziger y sorprendentemente -lleva prácticamente desaparecido tres años- Damiano Cunego.

Superados todos los tramos de sterrato quedaba la rampa de acceso a la ciudad de Siena como última dificultad. Tras pasar bajo la Porta di Fontebranda, una de las entradas a la muralla, Peter Sagan y Michal Kwiatkowski afrontaron Via Santa Caterina, un repecho empedrado con picos del 16%. El eslovaco cambió el ritmo primero, pero en el momento justo, ya avistando la bocacalle de salida, Kwiatkowski dio el golpe definitivo para dejar clavado a Sagan. El polaco realizó los restantes metros disfrutando para entrar de manera imponente en la Piazza del Campo, ante la expectación de la multitud. Sagan repitió segundo puesto, como en 2013, y Valverde entró tercero para completar el podio. Uno a uno, tras ellos, fueron llegando Cunego, Kreuziger, Cancellara, Evans, Barguil y Poels.

El prodigio polaco mostró de nuevo sus aptitudes en todo tipo de terrenos, con las clásicas de las Árdenas y realizar un buen papel en el Tour como objetivos futuros, mientras Sagan comienza chutando al palo en su inicio de primavera, situación que se repitió en demasiadas ocasiones hace un año. Las próximas citas ciclistas, además de la también icónica Roma Maxima, son las dos primeras vueltas por etapas importantes del año: París-Niza y Tirreno-Adriatico.

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