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El primer mes de “pasión turca” para Mancini

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Manuel TRONCOSO – Ya ha pasado un mes desde que el terremoto institucional que provocó en el Galatasaray la desvinculación de Fatih Terim desembocara con varios días de negociaciones que finalmente tendrían un final feliz con la llegada de Roberto Mancini al club turco. Un mes puede dar para mucho y desde luego el técnico italiano ya ha tenido tiempo de enfrentarse a diversos problemas para conseguir que su nuevo equipo asimile su propuesta de juego.

Su llegada al club estuvo marcada por la rápida secuencia de acontecimientos derivados de la marcha de Terim. Roberto Mancini firmaba su contrato con el Galatasaray el Lunes 30 de Septiembre y tan sólo tres días después ya haría su debut en el banquillo nada más y nada menos que en Champions League y visitando a la Juventus en suelo italiano. Por suerte para el nuevo entrenador italiano, a su llegada al vestuario se encontraba con un equipo hecho y moldeado por Fatih Terim, un equipo que había conseguido éxitos en las dos temporadas anteriores, pero que ahora perdía a la figura más importante de tal proyecto que no era otra que la del propio Terim. Por lo tanto y con tan sólo dos días hábiles de entrenamiento antes de su debut ante la Juventus de Turín, poco o nada podría variar Mancini para no alterar el orden de un equipo que a pesar de haber sufrido la baja de su entrenador, no tenía precisamente malos resultados en su calendario de partidos disputados. En esos dos días previos Mancini se dedicó en exclusiva a prepararse ante su próximo rival inmediato, lo que suponía un trabajo de carácter defensivo, funcionar como bloque y no conceder ocasiones ante un rival superior. Bien diferente hubiese sido la preparación si su debut hubiese sido en el campeonato local. Por ello, en esos dos días pudo verse a un Roberto Mancini que hizo un gran esfuerzo por dotar a su nueva plantilla de una estricta colocación sobre el terreno de juego con una profunda práctica para mejorar la basculación del equipo cuando este no tenía el balón siendo conscientes de que el peso del partido lo llevaría el equipo de Conte.


Alineación ante la Juventus

En cuanto al esquema, Mancini lo tenía claro: reforzarse en las bandas con la, más que discutida, inclusión de Riera en banda derecha, para taponar al máximo y salir a la contra en cuanto fuese posible buscando en largo a Didier Drogba. No le salió nada mal el planteamiento a Mancini y el Galatasaray consiguió un empate a dos goles y con la sensación de que una victoria también pudo ser posible, pero finalmente la Juventus logró imponer su pegada. Eso sí, el equipo nunca se arrugó y a pesar dQe intentar jugar en largo nunca rechazó la idea de mover el balón manteniendo incluso por momentos, más posesión que su rival.

La cruz de este gran trabajo llegaría el fin de semana cuando el Galatasaray debía hacer frente en liga a un rival inferior como el Akhisar. Quedó patente que el trabajo de Mancini, aún con menos de una semana en Turquía, estuvo encaminado siempre a estar bien situado ante sus rivales, pero ante el Akhisar el equipo necesitaba algo más, necesitaba llevar el peso del partido. El resultado fue una derrota ante un equipo que se aprovechó de la relajación de los de Mancini justo después de haber hecho un gran trabajo, el esfuerzo en Italia pasó gran factura. Además Mancini seguía sin encontrar un esquema táctico a la medida de su nuevo equipo: volvía a contar con dos delanteros pero situaba a Sneijder en banda izquierda desaprovechando la profundidad por esa zona ya que el holandés siempre tiende a ir al centro.

Y entonces llegó el parón internacional. Por fin Mancini podía aclarar sus ideas e intentar buscar la fórmula para que el equipo funcionase según su propuesta. La solución parecía evidente y no era otra que dotar a Wesley Sneijder de la batuta del equipo situándolo en la mediapunta para que se moviese a su antojo recibiendo balones de Inan y Melo y pisando constantemente el borde del área. El efecto fue inmediato, primera victoria en liga de Mancini y doblete del holandés.

Pero no acababa ahí este intenso primer mes de Mancini, aún quedaba una vuelta de tuerca más: definir el esquema y el rol del resto de jugadores. Para los dos últimos partidos del mes, el equipo recibía al Copenhague en Champions League y visitaría al Kayserispor en liga. En ambos siguió el mismo patrón: pasar definitivamente al 4-2-3-1, jugar con un sólo punta como Drogba y situar a Burak Yilmaz en banda izquierda como en ocasiones ya había jugado en la selección. Resultado: dominio, posesión y gran cantidad de ocasiones.

Sólo ha pasado un mes y ya ha dado grandes pasos, ahora le queda lo más difícil: asentar estas ideas y lograr que el equipo mejore el rendimiento defensivo, no ya sólo ante los equipos fuertes de la Champions League, también ante los rivales de un campeonato turco al que no puede renunciar.

[Sigue la actualidad del fútbol turco en @TurquiaSphera]

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