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El precoz Donnarumma y el caso Pacchiarotti

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No debutaba alguien tan joven con la maglia rossonera en partido oficial desde que Nils Liedholm le diese la alternativa a Paolo Maldini allá por 1985, cuando el hijo de Cesare contaba con tan sólo 16 años y 208 días. Con un mes más de edad, Mihajlovic ha hecho debutar contra el Sassuolo como titular bajo los palos del Milan a Donnarumma, tras haberlo probado en el reciente Trofeo Berlusconi. Un debut precoz que lo señala de por vida de ahora en adelante.

El técnico serbio, que parece necesitar encontrar culpables al escaso rendimiento grupal (“si fracaso, en el Milan hará falta un exorcista”) y que criticó explícitamente las últimas actuaciones de Diego López, ha cortado por lo sano y le ha dado el papel de guardián al imberbe arquero campano, quien lleva integrado en la primera plantilla del club lombardo desde el inicio mismo de la pretemporada. Donnarumma, hermano del también portero Antonio (Genoa), camufla su adolescencia y rotunda precocidad en la élite bajo su enorme planta -mide 1’96- y su sorprendente sobriedad pero no hay que olvidar que, al fin y al cabo, es apenas un crío. Pese a ello, su representante, el célebre Mino Raiola, ya hace meses que proclama que “en varios de los mejores equipos de Europa ya estaría jugando”.

Las condiciones de Donnarumma son innegables pero evidentemente prematuras. Es un gigante, cubre muchísima portería, se coloca bien y, además, es muy ágil yendo abajo, rápido y valiente en las salidas, y siempre intenta dar un paso adelante para que no se le caiga el larguero encima como ya demostró en el pasado Europeo sub 17. Sin embargo, los precedentes recientes de debuts precoces en el Milan no son nada halagüeños. Veáse Andrea Petagna (cedido en el Ascoli tras varios rebotes), Bryan Cristante (traspasado al Benfica tras no contar con opciones en el primer equipo), Davide di Molfetta (a préstamo en el Benevento de Lega Pro) o Simone Andrea Ganz (ya propiedad del Como). Todos ellos, debutantes en su día con 17 años pero síntomas claros de la necesidad de noticias esperanzadoras y de la precipitación reinante en la toma de decisiones en los últimos tiempos en Casa Milan. Para encontrar un canterano que haya hecho carrera debutando tan joven en el club hay que retrotraerse a Ignazio Abate, con una proyección entrada en evidente regresión, quien debutó en un partido de Champions League en 2003, saldado con victoria del Celta de Vigo en San Siro.

 

Fuera de la esfera rossonera, los antecedentes más inmediatos son Okaka, El Shaarawy o Babacar, debutantes a la misma temprana edad que Donnarumma: 16 años. Nombres quizá un punto por encima del nivel de los canteranos milanistas citados anteriormente pero que tampoco han logrado, al menos hasta ahora, dar el salto al nivel propio de las grandes figuras que en su momento, cuando jugaron su primer partido en Serie A siendo poco más que unos niños con excelentes condiciones futbolísticas, se aventuraba que iban a ser.

El caso Pacchiarotti

A pesar de que Donnarumma es el portero más joven en debutar como titular en la Serie A, el récord histórico absoluto pertenece a Gianluca Pacchiarotti. El entonces portero suplente de la Primavera del Pescara, debutó con 16 años y 192 días con el primer equipo abruzzese, disputando los diez últimos minutos de un choque en Perugia tras la lesión de su compañero juvenil Pirri y las ausencias de Piagnerelli y Pinotti, los guardametas de aquella plantilla. Era 1980.

Tanta carambola toma visos de novela ya que aquel encuentro en el Renato Curi fue el único que Pacchiarotti acabaría disputando en la máxima categoría. Gianluca pasó cinco campañas más en el club biancoazzurro como suplente habitual en Serie B y C1 antes de marcharse a Caserta y al Schalke 04, donde no llegó a debutar pese a ser un pionero migrante, para después proseguir su carrera en el amateurismo con tan sólo 24 años. Y aún hay más porque Pacchiarotti, que coincidió en categorías inferiores de la selección italiana con estrellas como Donadoni o Vialli, no ha pasado a la historia del Calcio únicamente por ser el meta más joven en disputar un partido en Serie A y el portero con un debut más prematuro en la historia de las grandes ligas, sino que también fue el arquero que encajó el primer gol de Maradona en Italia como jugador del Napoli. Una vida deportiva que da, cuanto menos, para un telefilm.

Lucax

Pese a las increíbles andanzas de su colega, seguro que ‘Gigio’ querrá parecerse menos a Pacchiarotti y más a los otros arqueros a los que ha superado en la clasificación de los porteros más precoces de la Serie A: Scuffet, Luigi Sepe y, muy especialmente, a su tocayo Buffon y Angelo Peruzzi, todos ellos debutantes con 17 años, una edad que el talludo y bisoño golero del Milan cumplirá dentro de más de tres meses. A los dos últimos se compara el nivel de un Donnarumma titular indiscutible de la sub 17 azzurra y presente con continuidad desde la sub 15 con la Nazionale. El joven Gianluigi, que rechazó al Inter en su día para tener la posibilidad de defender el arco del equipo por el que tifa, tiene la aureola del predestinado pero también le sobran ejemplos para saber que la paciencia tenaz será su mejor aliada para asentarse en la élite. Un lugar soñado al que ha llegado más pronto que ningún otro portero en la historia del Calcio. A excepción de Pacchiarotti.

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