Fútbol inglés

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El precio del fútbol y Anfield como ejemplo a seguir

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¿Qué sería del fútbol sin los estadios llenos hasta la bandera? ¿Qué sentido tendría sin los rugidos de miles de gargantas animando y llevando en volandas a su equipo? ¿Qué mejor lugar para ver un partido con la familia o con los amigos que el campo en el que juega el club de tus amores que tantas veces te ha hecho reír, otras tantas te ha hecho llorar y que hace palpitar tu corazón a mil por hora en cada encuentro?

No hay nada como una tarde de fútbol rodeado de gente que también va a disfrutar del ambiente único e inigualable que se respira en los aledaños de un estadio. Esa atmósfera de partido que hace que se erice el pelo y suba la adrenalina con el griterío de los seguidores. Tengo recientes aquellas tardes con mi padre. Él pedía siempre una cerveza para él y una Fanta de naranja para mí y mientras yo alucinaba con la multitud y con la idea de ver a mis ídolos, él me contaba aquellos tiempos, con cierta melancolía, en los que ir a ver un encuentro de fútbol con la familia era posible y en los que el fervor de la grada era tan espectacular que ensordecería a más de uno. Pero este deporte ha cambiado y el ir a ver a tu equipo se ha convertido en un lujo que el humilde aficionado ya no se puede permitir.

GoEuro y Onefootball realizaron a principio de temporada un ranking con las ligas en las que más caro sale ir a ver un partido de fútbol. La Premier League se lleva la palma con un precio medio por entrada de 74.04€. En segundo lugar se encuentra la Liga BBVA con 70€ de media, seguida por la Serie A con 69€. Cabe destacar la décima posición que ocupa la Bundesliga con un coste de tan solo 31.70€. Una cifra sorprendente teniendo en cuenta que es la segunda mejor liga según la FIFA. En términos de clubes, el Arsenal es el más caro de la liga inglesa. La entrada más valiosa en el Emirates cuesta 125.5€ y la más barata 35€, mientras que el precio del abono oscila los 2604€ el más costoso y los 1312€ el más asequible. En España, ir al Bernabéu o al Camp Nou tampoco es moco de pavo. Ver un encuentro en la campo del Real Madrid sale por 145€ el ticket más caro y por 34€ el más económico, a la vez que ver al FC Barcelona puede salir por 356€ como mucho y por 22.2€ como poco. Asimismo, el euroabono del club madridista cuesta 2533€ el más oneroso y el del conjunto culé 1274€. El Bayern de Múnich y el Borussia Dortmund, los dos grandes equipos de la liga alemana, son los dos ejemplos a seguir. Disfrutar de un partido en el Allianz Arena es posible por menos de 68€, siendo éste el precio de la entrada más cara y 14.5€ el de la más barata. En el Signal Iduna Park, un asiento de primerísima calidad cuesta solo 52.5€. Una auténtica ganga la Bundesliga.

Entonces, ¿por qué los estadios se siguen llenando a pesar del notable aumento del precio de las entradas? La respuesta está en el tipo de aficionado de los últimos años. La política de expansión que están llevando a cabo los clubes más poderosos, reemplaza a los seguidores de toda la vida por otros nuevos llegados de otros países. El motivo es puramente económico. Al admirador extranjero no le importa la cantidad a pagar, porque para ellos no es algo cotidiano. Las grandes giras que hacen por países cuanto menos exóticos son el reclamo de este nuevo tipo de apegado. Menos mal que aún hay hinchadas capaces de dejar vacío un estadio para borrar de la mente a los dirigentes del club la idea de subir el coste de las entradas y de luchar para que el fútbol no se siga convirtiendo en un deporte para “ricos”. Como la de Liverpool, que ante la decisión de la directiva de aumentar a 77 libras (100€) el valor de los tickets iniciaron una campaña por las redes sociales bajo el lema #WalkOutOn77 con el cual convencer a la gente para que abandonasen Anfield en el minuto 77. “Amamos al equipo, odiamos los precios“, decía el panfleto que repartieron, en el que explicaban las razones de la protesta. Además, mostraron una bandera que decía: “Sin hinchas el fútbol no es nada“. Así fue, en el minuto acordado del Liverpool-Stoke la gente comenzó a abandonar el campo. Entre los simpatizantes que se marcharon antes del final estuvo el ex jugador y leyenda del club Jamie Carragher, que incluso se fotografió con los hinchas. Otro ejemplo es el de la afición del Borussia Dortmund que decidieron mostrar su malestar por la subida de precios en el Mercedes-Benz Arena de Stuttgart inundando el terreno de juego de pelotas de tenis en el último encuentro de Bundesliga que enfrentó a ambos equipos. 

Qué cada vez es más caro ir a un partido de fútbol es una realidad y que el humilde seguidor está desapareciendo también. Los clubes han pasado de un papel familiar y cercano a adquirir un papel empresarial macroeconómico olvidándose de todos aquellos aficionados que por sus rugidos, sentimiento y devoción hicieron grande este deporte, de aquel hincha ‘de toda la vida’. Por eso querido fútbol, te pido que desprecies la codicia y vuelvas a ser de todos y para todos.

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