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El obligado adiós de Michu

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Miguel Pérez Cuesta nació un 21 de marzo de 1986 en Oviedo. Michu siempre fue oviedista, su gran sueño era jugar en el Real Oviedo. Cumplió con creces dicho sueño, jugó con su equipo, después lo tuvo que dejar para progresar. Celta, Rayo y Swansea le vieron triunfar, viviendo en Vallecas y Gales sus temporadas más prolíficas. Pero llegaron los problemas físicos, su tobillo derecho no quería que continuara, y le cortó su progresión. Nápoles y Langreo fueron sus paradas antes de volver a casa, a su Oviedo. En Oviedo siguieron los problemas, su tobillo no iba a mejor, esa maldita lesión le obligaba a dejar lo que más quería, el Real Oviedo.

Michu tenía desde muy pequeño un objetivo, jugar en el Oviedo. Este sueño se cumplió un 26 de octubre de 2003, en una categoría que no correspondía al conjunto carbayón. El futbolista ovetense dio sus primeros pasos en la Tercera División, consiguiendo un ascenso que parecía llevar al Oviedo de vuelta a su lugar. Sin embargo, los ovetenses volvieron a descender y Michu dejó su equipo del alma para continuar con su prometedora carrera. Su destino fue el Celta de Vigo.

En Vigo estuvo cuatro temporadas, ayudando al Celta a meterse en un playoff de ascenso a Primer División, pero que tuvo un triste final. En estos cuatro años llamó la atención de otros equipos de España, entre ellos el Sporting de Gijón. El Sporting quería a Michu, pero Michu no quería al Sporting. El ovetense lo tenía claro, jamás iba a jugar en el eterno rival de su amado Real Oviedo. Las críticas llovieron, al igual que las alabanzas, pero al futbolista no le afectó nada y continuó rindiendo a gran nivel. Cuando acabó la temporada 2010-11, Michu hizo las maletas, dejó Galicia y puso rumbo a Vallecas.

En el Rayo se vio al mejor Michu, en su primera temporada en Primera se destapó como un enorme llegador, anotando 15 goles en 37 partidos, una gran cifra para un jugador que no era la referencia en el ataque. Después de esta enorme temporada, Michu volvió a hacer las maletas, esta vez su destino fue Gales, la Premier League. En el Swansea de Laudrup mejoró las cifras de la temporada anterior, 17 goles en 35 partidos y una Copa de la Liga fueron los éxitos del futbolista asturiano. En 2013 también se produjo un momento muy importante para él, la llamada de Vicente del Bosque para formar parte de la selección española.

Pero pronto llegó su calvario, su maldito tobillo derecho. Empezaron los problemas y sus minutos y su rendimiento fueron bajando. Su segunda temporada en Swansea fue peor, después se fue a Nápoles, donde tampoco pudo volver a su nivel. Hasta que en invierno de 2016 decidió volver a España, a su Asturias, a la categoría en la que debutó. Se fue al UP Langreo para reencontrarse con el fútbol y recuperarse para el fútbol de primer nivel, su verdadero lugar. En Langreo rindió a buen nivel y le valió un contrato de dos años con su Real Oviedo. Volvía a casa, a Oviedo, al Carlos Tartiere. Pero los problemas continuaron, no pudo rendir como a él le hubiera gustado, y su estancia en Oviedo se ha acabado. Ahora, su objetivo, es seguir vinculado al fútbol.

Michu deja el fútbol antes de lo que nos gustaría a todos. Con 31 años se va un futbolista como pocos, con una gran capacidad de sacrificio y con pólvora en sus botas. Nunca sabremos si era un centrocampista llegador o un delantero algo atrasado, porque esa era su virtud, sorprender a todos. Ídolo del Real Oviedo por el amor que siente por esos colores, ídolo en Swansea por su gran temporada y por su sacrificio. Michu deja el fútbol demasiado pronto, su maldito tobillo derecho le obliga. No puede dejar a su Oviedo en el lugar que le corresponde. Pese a ello, Michu seguirá siendo uno más desde la grada del Tartiere, y ayudará al retorno como si estuviera en el campo.

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