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El modelo Udinese

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En 1986, Giampaolo Pozzo se hacía con la presidencia y el control económico del Udinese aunque todavía tendrían que pasar unos cuantos años para que el actual exitoso modelo del club friulano se gestase hasta eclosionar. La carta de presentación del patrón en materia de fichajes fue la incorporación del campeón del mundo Graziani, ya veterano por entonces. Un movimiento que tiene poco o nada que ver con la filosofía que vertebra hoy toda la estructura bianconera.

No fueron sencillos los inicios del cabeza de familia de los Pozzo. La sanción de nueve puntos debido al enésimo caso de apuestas ilegales en el Calcio, el Totonero-bis, acabó con el Udinese en Serie B en la misma campaña de su llegada. Una situación que se repitió en 1990, cuando tras otro descenso, los cinco puntos restados, privaron al club de amarrar de nuevo el regreso a la Serie A debido a otro escabroso suceso por el que Pozzo fue culpado de amenazar al presidente de la Lazio para que se dejasen perder.

Sensini y Balbo, los precursores

Entre escándalo y escándalo, la gestión Pozzo ya había dejado dos sobresalientes muestras del poder de un buen equipo de ojeadores y de lo que iba a comenzar a ser el modo eficiente de gestionar la parcela futbolística para crecer en prestigio dentro del Calcio. Fue en 1989, con la llegada a Udine de dos jóvenes argentinos de 23 años que habían coincidido y sido campeones con Newell’s y que iban a convertirse pronto en dos piezas básicas de la albiceleste de los años noventa.

Comprados por un precio irrisorio, Sensini y Balbo fueron vendidos cuatro años después, asentados como jugadores importantes en la Serie A, por un beneficio total cercano a los 15 millones de euros de la época. Lo que no había calculado Pozzo era que el equipo se iba a debilitar tanto con sus salidas, hasta el punto de volver a descender en esa misma temporada, la 1993/94. Una circunstancia que, pese a las innumerables ventas venideras, no iba a repetirse nunca más. Fichando mucho y bien, vendiendo mejor y confiando en la proyección de futbolistas contratados con amplitud de miras, el Udinese iba a encontrar su definitivo salvavidas.

Apostar por el scouting, el punto de inflexión

Fue la entrada de Gino Pozzo, el hijo de Giampaolo, en la toma de decisiones deportivas en 1994 la que cambió radicalmente la marcha de un conjunto que seguía alternado incesantemente la máxima categoría del Calcio con la Serie B. El heredero implantó un método de trabajo muy específico consistente en extender la red de scouting hasta consolidarla como pilar básico de toda la sociedad. Un éxito rotundo y transformador que, desde el ascenso en aquella misma temporada, ha llevado al Udinese a no volver a perder la categoría, acumulando ya dos décadas de presencia ininterrumpida en la élite, un auténtico hito histórico para el club.

“No hay competición juvenil en Europa, África o Sudamérica que no tenga la presencia de uno de nuestros ojeadores en las gradas”, afirmaba en una entrevista reciente al diario ‘Il Messaggero’ el jefe de los ojeadores del club y exdelantero del Napoli, Andrea Carnevale. Y algo tan aparentemente simple como tener muchos ojos para ver mucho fútbol, ha propiciado la creación de un proyecto deportivo que ha permitido a un conjunto humilde como Udinese foguearse contra los mejores y asentar un modelo económico intachable que ha traído a las arcas de los del Friuli tanta tranquilidad y beneficios monetarios que incluso Pozzo padre, derivado exclusivamente en el hombre del dinero lejos de la presidencia efectiva, decidió desprenderse de sus habituales empresas industriales para centrarse única y exclusivamente en su holding futbolístico.

Un conglomerado completado tras adquirir la propiedad y el control del Granada y del Watford, sociedades autónomas pero controladas y utilizadas como clubes satélite en cuestión de transferencias, siendo claves para que el Udinese haya manejado con provecho el complejo y vasto entramado de jugadores bajo su red, tanto en lo que a ahorro de salarios se refiere como en el plano puramente deportivo, permitiendo a sus futbolistas disgregados tener equipos invernaderos donde asentarse, crecer o renacer.. Nada más y nada menos que hasta un centenar de futbolistas cobija el paraguas de la multinacional balompédica de los Pozzo.

Los números hablan

No es casualidad que hasta el ‘Wall Street Journal’ haya puesto el foco en la gestión del club friulano, destacando su rara capacidad para combinar los vaivenes propios del fútbol con la perspicacia empresarial para hacer de ellos un negocio sumamente rentable. El Udinese ha acumulado unos ingresos en la compraventa de futbolistas de 137 millones de euros en el periodo 2009-2014, con un beneficio neto general de 26 millones de euros en ese mismo lustro.

Unos números resplandecientemente verdes que se han mantenido constantes desde hace años debido, en su mayoría, al fantástico trabajo del departamento de ojeadores, el mejor de Italia con diferencia. Unas cifras que adquieren perspectiva al compararlas, por ejemplo, con las recién publicadas por un gigante como la Juventus, que ha logrado un superávit de 2’3 millones en el balance 2014/15 por primera vez en las últimas seis temporadas.

Tal cantidad de dinero ha permitido la reconstrucción y la adquisición en propiedad del Stadio Friuli por un coste total de 30 millones de euros cuyo origen principal es una sala compuesta por 75 televisores en los que pueden verse más de 200 partidos a la semana. Una sala que es el lugar donde evaluar, cribar y tomar la decisión final sobre muchos futbolistas, siendo ésta última una responsabilidad que recae en Cristiano Giaretta, el director deportivo, y en última instancia en Gino Pizzo, el fundador e impulsor del modelo.

El sobresaliente sistema de scouting del Udinese le cuesta al club, en gastos directos, siete millones de euros al año. Una cifra seis veces superior a su inmediato predecesor en gasto, la propia Juventus, con la que se invierte en innovación, se cubren gastos de desplazamientos y se mantiene satisfechos a los quince selectos ojeadores directamente dependientes del núcleo del área deportiva, los encargados de rastrear talento por todo el planeta fútbol para que su empresa siga obteniendo, al unísono, rendimiento deportivo y económico.

De Helveg a Allan, dos décadas descubriendo talento

Bierhoff desde el Ascoli, Di Natale -única estrella que ha arraigado en Udine- desde Empoli, De Sanctis tras ser descartado por la Juventus, Jankulovski desde el Napoli, Stefano Mauri desde el Módena, Simone Pepe desde Palermo, Quagliarella desde un Torino en Serie B, Andrea Dossena desde Treviso, Germán Denis desde Nápoles… Si bien es cierto que Udinese ha sabido compaginar y sacar también mucho rédito a fichajes de jugadores ya revelados por otros clubes y/o rebotados desde otros destinos como los casos citados, la tendencia a la incorporación de calidad ignorada hasta entonces ha sido muy superior, dogmática y totalmente calculada a través de procesos que se han repetido con éxito y que han llevado a sus talentos, pulidos por ellos mismos, a ser vendidos a precio de lujo a los grandes de Italia o de Europa tras darles el recorrido necesario para alcanzar su máximo potencial. La cantidad de calidad descubierta en exclusiva por sus doctos ojeadores es ingente. Para muestra, estos son los veinticinco ejemplos más destacados:

1.- Thomas HELVEG: Llegado del Odense en 1994, fue vendido al Milan cuatro años después, en la misma operación que Bierhoff, por un montante individualizado cercano a los 5M€ de la época.
2.- Giuliano GIANNICHEDDA: El scouting friulano ahondó en casa para hacerse en 1995 con un desconocido centrocampista que militaba en el Sora de Serie C. Tras seis años y siendo internacional, la Lazio vació la cartera para llevárselo, junto a Fiore, tras pagar 22M€ por él.
3.- Márcio AMOROSO: Traído del Flamengo por 3’5M€ en 1996 y traspasado al Parma tres años después por 36M€ más Stefano Fiore, vendido éste, a su vez, en 2001 por 23M€ a la Lazio. Un negocio doblemente redondo.
4.- Martin JORGENSEN: El mediapunta danés aterrizó en Udine gratis desde el AGF de su país en 1997 y tras sacarle todo el jugo futbolístico, fue enviado a Florencia a cambio de 4’5M€ en 2004.
5.- Stephen APPIAH: Captado con 16 años en el Hearts of Oak de Ghana, también en 1997, el africano fue tasado en 15M€ que el Parma pagó religiosamente en el año 2000 para llevárselo.
6.- David PIZARRO: El regista chileno dejó Santiago Wanderers por 3M€ en 1999 y tras una cesión en la U de su país previa a su consolidación en el Friuli, fue vendido al Inter por 10M€ en 2005.
7.- Vincenzo IAQUINTA: Fichado del mítico Castel di Sangro, tras dos años allí en la Serie C, por apenas 1M€ y convertido en campeón del mundo en Udine. En 2007, la Juventus acoquinó 12M€.
8.- Per KROLDRUP: Otro defensa danés. Llegado desde el modestísimo B93 su país en 2001, fue transferido al Everton en 2005 por casi 7M€ para jugar un solo partido de Premier antes de hacer carrera en la Fiorentina.
9.- Sulley MUNTARI: Otro stopper ghanés descubierto siendo adolescente. Llegado prácticamente gratis en 2002 desde el Liberty de Accra para, en un lustro, pasar al Porsmouth por un 9’5M€.

10.- Samir HANDANOVIC: Cuando llegó a Udine, con 20 años, estaba en la 2ª eslovena cedido por el Domzale de su país. Tras varios préstamos y asentarse con la marcha de De Sanctis, el Inter pagó 11M€ en 2012 por el que es, sin duda, uno de los mejores arqueros del Calcio. Les salió barato.
11.- Asamoah GYAN: Fueron los ojeadores del Udinese, cómo no, los que descubrieron al carismático delantero ghanés, también desde el Liberty. Aunque no caló en el Friuli tras dos años cedido en Módena, el Rennes pagó por sus servicios 8M€ en 2008.
12.- Cristián ZAPATA: Aterrizó en Udine desde el Deportivo Cali con 19 años por 0’5M€. Seis campañas después, en 2011, el Villarreal se llevó colombiano por unos nada despreciables 9M€.
13.- Roman EREMENKO: Otro jugador que no contó en Udine, préstamo a Siena incluido, pero por el que también se sacó tajada. Comprado al Jaro finés con 18 años en 2006 a precio de saldo, se marchó dos años después a Kiev, primero cedido y después en propiedad por unos 5M€.
14.- ALEXIS Sánchez: El traspaso más caro de la historia del Udinese. Captado en 2006 tras apenas un curso en el Cobreloa con 17 años, fue fichado por menos de 3M€ y cedido primero a Colo-Colo y al año siguiente a River. Convertido en figura en sus tres campañas en el Friuli, el Barça extendió un cheque por una cantidad de 37’5M€ para convertirlo en culé en 2011.
15.- Mauricio ISLA: El lateral chileno fue captado por el Udinese en 2007, tras su gran Mundial sub-20, cuando ni siquiera había debutado aún en el primer equipo de la Universidad Católica. Cinco años después, la Juventus se lo llevó y acabó abonando, en dos plazos, 14M€.
16.- Gökham INLER: No era un desconocido, campeón de liga en Suiza y ya internacional, pero fue Udinese quien hizo de Inler un jugador internacional tras abonar 2M€ al Zúrich en 2007. Después de cuatro años de indiscutible como bianconero, fue transferido al Napoli por 16M€.
17.- Antonio CANDREVA: Rescatado de una Ternana en Serie C en 2007, Candreva únicamente disputó dos encuentros como jugador del Udinese pero tras incesantes cesiones, la Lazio lo adquirió en completa propiedad por 11M€ una vez aterrizado en Roma en enero de 2012.
18.- Kwadwo ASAMOAH: Esta vez no fue Udinese quien se trajo a Europa a otro ghanés procedente del Liberty sino el Bellinzona de la 2ª suiza donde, por cupo de extracomunitarios, fue cedido al Torino (Primavera). En 2008, los del Friuli le echaron el lazo y lo firmaron por 1M€ para, como a Isla, venderlo en 2011 a la Juventus y en dos pagos, por un montante total de 18M€.
19.- Dusan BASTA: Cedido al Lecce inmediatamente después de ser fichado en 2008 desde el Estrella Roja por 0’7M, el serbio se asentó en los últimos tres años de los cinco que pasó en el plante friulano. Lotito puso 6M€ el año pasado para que jugase en la Lazio.

20.- Juan Guillermo CUADRADO: Fue infrautilizado en su época en Udine, con préstamo al Lecce de por medio, pero contribuyó igualmente a llenar las arcas con los 21M€ transferidos desde Florencia. Había llegado gratis en 2009 desde Independiente de Medellín.
21.- Luis MURIEL: Otro canterano del Deportivo Cali por el que Pozzo desembolsó en 2009 1’5M€. Con 19 años, fue enviado a Granada y después a Lecce antes de realizar dos campañas esperanzadoras en Udine que hicieron que la Sampdoria aflojase 12M€ en enero de 2015.
22.- Pablo ARMERO: Agenciado por 1’2M€ desde el Palmeiras en 2010, tres temporadas después el Napoli se gastó 4M€ para hacerse con la mitad de su pase aunque un año después renunciaron a abonar el resto.
23.- Mehdi BENATIA: Otro central aunque de mayor postín que estaba estancado en el Clermont de la Ligue 2 francesa tras haber sido rechazado por el Marsella, en cuya cantera se formó. 0’5M€ le costó al Udinese en 2010, que lo vendió a la Roma en 2013 a cambio de 13’5M€ más las copropiedades de Verre y Nico López.
24.- Roberto PEREYRA: En el final del mercado estival de 2011, Udinese puso 2M€ para hacerse con el tucumano de River Plate. La Juventus lo convirtió en internacional con la albiceleste pero antes tuvo que transferir 15’5M€ a las cuentas del otro equipo bianconero de la Serie A.
25.- ALLAN Marques: En enero de 2012, Pozzo pagó 3M€ por un todocampista brasileño de 20 años que no era un fijo en Vasco da Gama. De Laurentiis, gran comprador en Udine, lo adquirió por 12M€ más la cesión bianual de Duván Zapata y el traspaso de Britos, enviado al Watford.
26.- Adalberto PEÑARANDA: Captado por el Udinese con 18 años recién cumplidos desde el Deportivo La Guaira venezolano por 0’75€, fue vendido en febrero de 2016 al Watford a cambio de 10,6M€ tras estar cedido en Granada. De cara a la 2016/17 regresó a Udine a préstamo, pero sólo duró medio año antes de hacer lo mismo rumbo a Málaga.
27.- Piotr ZIELINSKI: Desde el segundo equipo de Lubin polaco y con solo 17 años, la entidad friulana se hizo con el pase del que es actualmente uno de los interiores más prometedores del Calcio por la irrisoria cantidad de 0,1M€. Después de no participar demasiado con el primer equipo en sus tres cursos en Udine fue cedido por dos años al Empoli antes de ser vendido definitivamente al Napoli por 14M€ en el verano de 2016.
28.- Valerio VERRE: No es para nada habitual que el Udinese apueste por el joven talento surgido de la cantera de otro gran club italiano, pero el regista italiano, que nunca debutó con la camiseta de los friulanos, entró en la operación que llevó a Benatia a la Roma para ser vendido el verano pasado al Pescara por 4M€.
29.- NICO LÓPEZ: De nuevo la Roma de por medio y en la misma operación de Benatia. Una marca de la casa friulana a la hora de sacar futuro partido a los jugadores incluidos en las operaciones de sus propias ventas. Tras un primer curso insuficiente como bianconero y pasar por Verona y Granada sin asentarse en Europa e incluso regresar a Nacional de Montevideo, fue traspasado al Internacional brasileño por 9M€.
30.- BRUNO FERNANDES: En el caso del portugués, el Novara se adelantó -sin que sirva de precedente- al Udinese para ficharlo por apenas 0,04€ desde el juvenil del Boavista. Un año bastó para que el Udinese acoquinara 2,5M€ en 2013 para darle recorrido en Serie A antes de en el verano de 2016, ser cedido a la Sampdoria con compra obligatoria un año después, por un total de 7M€.

La última gran venta del Udinese siempre es un epílogo fugaz a la espera de la siguiente. Sin embargo, todo tiene su lado negativo y es que a pesar de la contundencia de los frutos del método, la plantilla ha venido desarrollando una acusada desitalianización que les sitúa como el equipo con menor número de jugadores italianos de toda la Serie A y además, su cantera propia se ha evidenciado como muy poco prolífica a excepción del prometedor arquero Simone Scuffet.

No se puede tener todo. Udinese ha priorizado y lo ha hecho reforzando sus líneas maestras. Su esencia es otra y consiste en seguir descubriendo acertadamente talento para asegurarse, con paciencia y tiempo, revalorizaciones que continúen prolongando el sustento de un modelo apuntalado para que el futuro del club sea sumar otros veinte años consecutivos en Serie A. Los ojos comunes ya van apuntando a nombres como los de Widmer, Badu, Fofana, Samir o Jankto para ser los siguientes en dar la razón al scouting friulano y en sumarse a la lista de los vendidos a máxima rentabilidad y al mejor postor para que el patrimonio siga engordando. Los ojos de los propios ojeadores del Udinese ya están captando otros nombres, todavía desconocidos para todos menos para ellos, que seguirán perpetuando un modelo sólido, genuino, impecable y ambicioso. Tiempo al tiempo.

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