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El Madrid brilla y la BBC asusta

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Alejandro CENTELLAS El Athletic fue en el Bernabéu uno de los muchos perfiles que veremos durante el año: un equipo en crisis que busca solucionarla cambiando la dinámica en los dominios del Madrid. No hubo cambio de dinámica, por mérito del Madrid y por demérito del Athletic, que no levanta cabeza desde el baño de elogios que disfrutó después de eliminar al Napoli. En ocasiones, las alabanzas son tan dañinas como las ácidas críticas.

Aunque no sería justo señalar el bajo estado de forma y de mente del Athletic como resumen a lo de hoy. Lo más acotado posible, la conclusión sería que el Madrid fue insultantemente superior. Si tenemos en cuenta que la superioridad del Madrid, a priori, se presupone, contaremos que nada le fue mal al equipo blanco y todo le fue peor al Athletic.

Mientras el Madrid, con la facilidad de quien se siente tremendamente superior, liquidaba el partido a base de goles, se vieron otros detalles que invitan al optimismo. Entre ellos, se comprobó la notable mejoría en la defensa a balón parado, que solventó de forma brillante lo que le vino por arriba. También Casillas, cuando le tocó (que fueron pocas) demostró estar enchufado. Además de todo eso, el partido de hoy sirve para certificar que el Madrid puede y sabe empezar y cerrar los partidos sin perderse en algunas fases. Desde hoy se le exigirá eso mismo.

Como decimos, todo lo que sacó de bueno el Madrid, lo sacó de malo el Athletic. La única nota positiva la puso Iraizoz, que día a día va haciendo guiños a Del Bosque, evitando que lo que fue una goleada ya vista en ocasiones, no se convirtiera en una brecha demasiado profunda. Nada pudo hacer en los tres goles de Cristiano y en los dos de Benzema. Por eso, el marcador llegó hasta donde el Madrid e Iraizoz quisieron.
El resto, ya lo hemos visto. No hay otro equipo como el Madrid al galope. Los goles vinieron en esta línea, siempre con algunos elementos de la BBC dinamitando a los rivales. Cristiano y Bale, Bale y Cristiano, quieren luchar por ocupar titulares como Messi y Neymar, Neymar y Messi. Hoy fueron una apisonadora, lo que sirvió para que Cristiano firmara un nuevo hat trick y Benzema se reconciliase con la parte más elemental de la grada: los que quieren, por encima de cualquier cosa, el gol.
A todo esto, no hubo noticias del Athletic. Sin Aduriz, con Muniain con el cuello en cuarentena y con la aplastante superioridad del Madrid, el equipo fue un muñeco de trapo en manos de un psicótico adolescente. Iraizoz evitó el escándalo, realizando intervenciones de gran mérito, desesperando a Cristiano y a Bale. Que no es poca cosa.

Luego, para más dolor, entró Isco, que tiene en sus botas los aplausos del Bernabéu y juega con ellos a su antojo. Pocos jugadores tienen ese magnetismo. También brilló James, disciplinado en defensa y diablo en ataque. Aunque para ser justos, el Madrid, en sí mismo, fue brillante. En todos los ámbitos y fases del juego. Dejó en la imagen un partido redondo, sin fisuras ni debates, que le permite, de momento,  descansar 15 días con una sensación de consistencia y vivir, por ahora, mirando en el retrovisor a su vecino del Manzanares.

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