Fútbol inglés

article title

El Liverpool de Rodgers, un destello desde la mediocridad

Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Share on LinkedIn

Brendan Rodgers ha sido destituido como entrenador del Liverpool, y lo que era un secreto a voces; que Jurgen Klopp va a ser su sustituto, ya se ha hecho oficial. Parece que la ilusión ha vuelto a un Anfield apagado durante los últimos meses. Ni la deprimente pasada campaña, ni el fracaso de los fichajes, ni el rendimiento del equipo han jugado en favor de la continuidad del técnico norirlandés. Parece incluso que The Kop ha dejado de animar como antaño, una afición que nunca abandona a su equipo, síntoma de que algo no marcha bien. Los aficionados reds solicitaban un cambio que les devolviera la ilusión y la competitividad, este se ha producido y el Liverpool quiere abandonar la mediocridad que le caracteriza los últimos años.

Al igual que otros entrenadores como Villas-Boas o Karanka, Brendan Rodgers comenzó su carrera como ayudante de José Mourinho. Su paso por el Chelsea de Mou le dio la oportunidad de hacerse cargo del Watford en 2008. Alcanzó el objetivo de la permanencia, lo que hizo que el Reading, club donde jugó de joven, lo contratase pero no tuvo tanto éxito y acabo cesado. En el año 2010 ficha por el Swansea, en Gales vio despegar su carrera como técnico. Un ascenso a Premier League y una cómoda permanencia en la máxima categoría del fútbol inglés sirvieron para que el Liverpool llamase a su puerta en mayo de 2012.

Su primera temporada como técnico del Liverpool, 2012-2013, no fue demasiado brillante. El equipo finalizó 7º en Premier League, fuera de Europa, y en el viejo continente desapareció a las primeras de cambio; eliminado en dieciseisavos de Europa League ante el Zenit. Sin embargo acertó con los fichajes de jugadores como Coutinho y Sturridge a bajo costo, consiguió retener a las principales estrellas; Luis Suárez y Gerrard, e implantó un estilo de fútbol alegre y ofensivo que llevaba años sin agradar a la parroquia red.

La temporada 2013-2014 fue histórica. Desde 1961 un equipo no hacía más de 100 goles y no ganaba el título. Un apoteósico destello de fútbol espectáculo que devolvió al Liverpool a lo más alto, lugar que, por otra parte, nunca debió abandonar, Anfield volvió a disfrutar y vibrar como nos tiene acostumbrados. Un Luis Suárez excelso, 31 goles en 33 partidos, acompañado por Sturridge y Sterling, 30 goles entre ambos, formaron una delantera envidiable. Escoltados por un medio campo de lujo: Coutinho, Gerrard y un irreconocible Henderson que mejoró significativamente ese año gracias a la confianza que Rodgers depositó en él, y una meta bien protegida por la defensa y Simon Mignolet, elevaron al Liverpool a lo más alto de la tabla. Pero un 27 de abril, aquel fatídico 27 de abril y aquel inoportuno resbalón le arrebató a Steven Gerrard un título que ya acariciaba con las yemas de los dedos y que el club de Merseyside añora desde 1990.

Ni el Liverpool ni Brendan Rodgers volverían a recuperarse tras ese duro golpe. Luis Suárez fichó por el Barça en busca de títulos, Sturridge cayó en una grave lesión de la que aún no ha podido recuperarse totalmente, y los fichajes, además de caros, un fracaso. Véase Balotelli o Markovic. Por no hablar de Stevie, el capitán nunca pudo perdonarse el resbalón ante el Chelsea, y dolido por el penoso trato que le dio el club a la hora de tratar su renovación decidió abandonar el Liverpool después de más de 20 años. La temporada 2014-2015 pintaba mal desde su inicio y los peores pronósticos se confirmaron: 6º puesto en Liga y eliminación en la fase de grupos de la Champions League. Lo que debería haber sido un paso adelante para volver a ser un grande y luchar por títulos se transformó en un paso atrás y una vuelta a la mediocridad del pasado reciente.

La era Brendan Rodgers ha terminado. Tres años de trabajo para crear un proyecto y un estilo. Un trabajador incuestionable que siempre hizo lo que consideró mejor para el Liverpool. Casi logra hacer historia en el año 2014 con una plantilla que funcionó como los ángeles, lo que maquilló la permanente medianía del equipo. Aún así su paso por Anfield deja más cosas positivas que negativas; 165 partidos jugados; 83 victorias, 40 empates y 42 derrotas. 50.3% de victorias, solamente por detrás de Rafa Benítez en la historia reciente del club, y dotó al club de una identidad que parecía perdida. Nada que reprochar, buena suerte Boss.

Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Share on LinkedIn

Artículos relacionados