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El jardín de Neymar

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Neymar da Silva Santos Júnior. Este es el nombre completo del futbolista que maravilló al mundo el pasado miércoles en el Camp Nou, nosotros le conocemos más como Neymar Jr., o simplemente, Neymar. La remontada del Barcelona se pudo dar gracias a él, a su entusiasmo, a sus ganas, a su fe, y, por supuesto, a su fútbol. Neymar se echó el equipo a la espalda cuando el Barcelona más lo necesitaba y cuando la eliminación era un hecho, pero ‘Ney’ lo cambió todo. El brasileño se deslizaba por el campo, no corría, se sentía cómodo, y lo demostró de una forma increíble.

El mejor futbolista brasileño del momento disfruta en un campo de fútbol, y eso se nota. Lo hacía cuando jugaba en el Santos siendo tan solo un adolescente. Ahora que es adulto, esto no ha cambiado ni un ápice, su amor y su disfrute del juego es el mismo que cuando era un niño. Neymar ama el Jogo Bonito, y es el máximo exponente de esta filosofía en el fútbol actual. Regates, filigranas, gambetas, el repertorio de ‘Ney’ parece no tener fin, le da igual cual sea el resultado, él siempre quiere disfrutar y hacer disfrutar.

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Lo que ocurrió el miércoles en Barcelona fue algo histórico, jamás en la historia de la Champions League se había remontado un 4-0, y el FC Barcelona consiguió vencer por 6-1 al PSG, consiguiendo una clasificación histórica para los cuartos de final. El trabajo de todos los hombres dirigidos por Luis Enrique fue magnífico. Suárez corría y luchaba por sus compañeros, Messi le daba la pausa y la magia, y, Sergi Roberto, llevó al éxtasis a la afición barcelonista con el 6-1 final que cerraba una remontada de escándalo. Pero un hombre sobresalió por encima del resto, Neymar.

Cuando el partido agonizaba Neymar pidió el balón, tendría que ser él quien solucionase todo aquello. Primero convirtió un gol de falta majestuoso, colocando el balón donde descansan tranquilamente las arañas. Después, se vio con ganas y pidió tirar él el penalti cometido sobre Suárez, ‘Ney’ estaba tranquilo y confiado, y aquel balón acabó en el fondo de la red. Quedaban cinco minutos y el milagro era posible. Cuando solo quedaba un minuto de los cinco que añadió el árbitro, Neymar recogió el rechace de una falta, y en vez de centrar sin pensarlo, recortó a Verrati y colocó suavemente el balón a la espalda de la defensa, donde apareció Sergi Roberto para llevar el júbilo a las gradas del Camp Nou.

Neymar jugaba en el césped del Camp Nou como si fuese el jardín de su casa. En tu jardín no hay presión, no hay casi 100.000 personas observándote, y si fallas no pasa nada. Pero, en un estadio, la cosa es muy diferente. Todo el mundo te mira y te juzga, estás sometido a una presión increíble, y si fallas, estás muerto. Hay que saber convivir con ello, muchos futbolistas no lo consiguen en toda su carrera, los que sí lo consiguen, están llamados a ser leyenda.

Ese fue el gran valor de Neymar frente al París Saint-Germain, jugar en el Camp Nou como si lo hiciese en su casa. Neymar se hizo mayor, hizo de Messi teniendo al astro argentino a su lado, algo impensable. ‘Ney’ ya no hará distinciones, ahora, su jardín no es el trozo de césped que tiene en su casa. Desde el miércoles, el jardín de Neymar es el Camp Nou.

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