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El HSV ante un futuro incierto

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Si algo no deseaban volver a vivir los seguidores del HSV era una situación tan dramática como la que llevó a su equipo a salvarse la pasada campaña tras una igualada eliminatoria de promoción que le enfrentó con el Greuther Fürth. Quién más y quién menos, dentro del club se tenía la clara sensación de que el destino les había deparado una nueva oportunidad y que era el momento de acometer una serie de cambios deportivos y estructurales que devolvieran a uno de los clubes con más tradición de Alemania al primer plano de la Bundesliga, para de paso no volver a pasar semejantes penurias para mantener la categoría.

De esta manera, la masa social del HSV aprobó por amplia mayoría la conversión en Sociedad Anónima de una parte del club, naciendo así “HSV Fussball AG”, sociedad presidida por Karl Gernandt y con un nuevo consejo de administración que integran otros cinco miembros. Su primera decisión fue darle el mando para los próximos tres años a Dietmar Beiersdorfer en calidad de presidente ejecutivo, y éste a su vez se rodeó de dos profesionales de gran reputación como Peter Knäbel, designado como nuevo director deportivo para la sección profesional del HSV, y Bernhardt Peters, a quien se le encomendó la dirección y coordinación de las categorías inferiores.

Kühne

Ahora el HSV parecía una entidad mucho más estable y capaz de afrontar el futuro con mayor optimismo, máxime si tenemos en cuenta que el nuevo proyecto contaba con el apoyo financiero del multimillonario Klaus-Michael Kühne, lo que permitió realizar durante el verano diversos fichajes que, al menos sobre el papel, elevaban el potencial deportivo del equipo. Sin embargo, pronto se vio que la realidad era otra bien diferente: jugadores como Pierre-Michel Lasogga (8,5 mios €), Lewis Holtby (6,5 mios €), Nico Müller (4,5 mios €) o Matthias Ostrzolek (2,5 mios €) no han ofrecido, ni de lejos, el rendimiento esperado.

Tras solo tres jornadas en las que el equipo apenas fue capaz de sumar un punto, el crédito de Mirko Slomka tocó a su fin. En realidad, el técnico nunca contó con el total apoyo por parte del club, incluso siempre se supo que Beiersdorfer intentó por todos los medios convencer a Thomas Tuchel para que se hiciera cargo del equipo en verano. Cesado Slomka, la decisión del Hamburgo fue algo sorprendente, ya que quien se sentaba en el banquillo era un absoluto desconocido como Joe Zinnbauer, hasta esos momentos técnico del HSV II, con el que sumaba ocho victorias en otros tantos partidos dentro de la Regionalliga Nord. Además, su equipo ‘enamoraba’ por el juego vistoso y ofensivo que desplegaba sobre el campo.

 

Con Zinnbauer al frente, el equipo pareció recuperar la confianza y enderezar ligeramente el rumbo, si bien nunca dio realmente la sensación de poder escapar de una manera definitiva de la lucha por el descenso. Con el nuevo técnico, el HSV ganó especialmente en solvencia defensiva a partir del orden y la presión constante sobre el balón, pero por el contrario, las carencias ofensivas se convirtieron en todo un lastre. El dato de los paupérrimos 16 goles marcados en las 26 jornadas disputadas hasta la fecha, unido al hecho de que el equipo no ha logrado anotar en 15 de esos 26 partidos, evidencian una realidad:  la falta de automatismos atacantes de un conjunto que solo sabe defender pero que, cuando tiene el balón, sencillamente no sabe qué hacer con él.

Pero los males nunca vienen solos. En el HSV, al igual que ocurriera la pasada campaña, el bajo rendimiento de los que deberían ser los grandes referentes se ha juntado con una permanente plaga de lesiones (Beister, Lasogga, Behrami, Jansen, Holtby, Cleber, Ilicevic…) que casi han impedido a Zinnbauer repetir un mismo once en dos jornadas seguidas. Y para redondear la situación, durante el parón invernal se afrontaron las contrataciones del centrocampista chileno Marcelo Díaz, que se está recuperando de una lesión de rodilla, y del delantero Ivica Olic, quien hasta la fecha no se ha estrenado aún como goleador. Antes que el del croata, el HSV tanteó los fichajes de Josip Drmic (Leverkusen) y Bast Dost (Wolfsburg), pero en última instancia sus clubes se negaron a vender tras alcanzar el Hamburgo un acuerdo previo con ambos jugadores.

 

De esta manera, y tras seis jornadas consecutivas sin ganar entre las que se intercaló un vergonzoso 8-0 en München ante el FC Bayern, el vaso de la paciencia de aficionados y dirigentes terminó de colmarse el pasado viernes con el 0-1 encajado en el Imtech Arena ante el Hertha de Berlín, un rival directo en la lucha por la permanencia y que ha devuelto al HSV al puesto 16º de la clasificación, ese que como mal menor daría derecho a disputar la promoción. Tras esa derrota, la noche del mismo viernes y la jornada del sábado se hicieron largas. La ‘Troika’ del HSV (Beiersdorfer, Knäbel y Peters) se reunió con Zinnbauer para analizar la situación. El cese del técnico estaba más que cantado, así que la cuestión era a quién poner en el banquillo. La prensa barajaba algunos nombres (Bruno Labbadia, Thomas von Heesen, Christian Gross…), pero durante el domingo sus opciones se fueron diluyendo y cobró fuerza un candidato inesperado: Peter Knäbel, el hasta entonces director deportivo del HSV. 

Knäbel, que posee la licencia de entrenador desde hace 16 años, apenas tiene experiencia en los banquillos. Entre 1995 y 1998 trabajó como técnico en los juveniles del 1.FC Nürnberg y, posteriormente, estuvo dos años como entrenador-jugador en el  FC Winterthur de la tercera división suiza. Eso ha sido todo. Tras retirarse en 2003, pasó a convertirse en el director técnico primero, y máximo responsable de la cantera después, del FC Basilea, antes de ser nombrado en 2009 como director técnico de la Federación Suiza, cargo en el que se mantuvo hasta 2014. Esta tarjeta de presentación, pobre como entrenador y brillante en los despachos, hace que su labor al frente del HSV sea una incógnita difícil de despejar en estos momentos.

 

En la rueda de prensa que ofreció el club el pasado lunes, el presidente Dietmar Beiersdorfer señaló que “hemos sondeado el mercado en busca de la mejor opción y al final llegamos a la conclusión de que Peter Knäbel era la más adecuada en estos instantes. Nadie conoce mejor que él las virtudes y los defectos de nuestra plantilla, y si algo no tenemos ahora mismo, es tiempo que perder ”. 

Por su parte, Peter Knäbel comentó que “hace dos días jamás hubiera imaginado que hoy estaría sentado aquí como entrenador del HSV. Estaba tan convencido de que ganaríamos al Hertha que hasta había reservado un apartamento para irme una semana de vacaciones”. Seguidamente dejó claro que “ya he hablado con la plantilla y todos sabemos lo que hay. Como es normal, habrá cambios buscando siempre lo mejor para el equipo, pero a estas alturas tampoco podemos hacer una renovación de 180 grados. Tengo el convencimiento de que tenemos calidad, así que lo importante ahora es intentar extraer lo mejor de cada jugador”. Finalmente, el ahora técnico manifestó que “siento una enorme responsabilidad por la tarea que hoy inicio, pero al mismo tiempo la afronto con una enorme ilusión. Lo que importa ahora es hablar en el campo, y de entrada mi objetivo es mejorar nuestras prestaciones ofensivas manteniendo la misma estabilidad defensiva”.

 

Poco podemos añadir sobre las ideas futbolísticas de Knäbel, ya que jamás le hemos visto dirigir desde la banda. Si acaso, indicar que según lo visto en las primeras sesiones de entrenamiento que ha llevado a cabo, optaría por un sistema de 4-4-2, lo que supondría colocar en ataque a la pareja Lasogga-Olic. Además, al no haber jornada liguera este fin de semana, dispondrá de unos días más para trabajar con el grupo y mejorar la puesta a punto de aquellos jugadores que vienen saliendo de lesiones (el propio Lasogga, Beister, Holtby, Rajkovic, Chelo Díaz…). Y es que todo trabajo será poco ante la magnitud de los próximos rivales: Bayer Leverkusen, Wolfsburg, Werder Bremen… 

Y no queremos terminar sin comentar otra de las noticias que han sacudido el entorno del HSV en los últimos días y que tienen que ver precisamente con el banquillo. Según la prensa alemana, Thomas Tuchel ya tendría un acuerdo para hacerse cargo del HSV en lo que se vislumbra como un proyecto a medio-largo plazo. El ex técnico del Mainz siempre ha sido la gran “debilidad” del presidente Beiersdorfer, quien le habría ofrecido total libertad para gestionar la plantilla. Por su parte, Tuchel nunca ha ocultado su deseo de vivir y trabajar en Hamburgo, en este caso relanzando a un equipo de larga y notable tradición como es el HSV. Es más, el acuerdo ya existiría desde hace meses, tanto es así que Zinnbauer, en el momento de firmar su nuevo contrato con el HSV hasta el año 2016, lo hizo para dirigir al primer equipo hasta el próximo mes de junio, mientras que en la campaña 2015/16 volvería a hacerse cargo del equipo filial.

 

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