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El hombre feliz necesita amigos

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Había empezado a leerlo unos días antes. Lo abandonó por negocios urgentes, en un segundo plano que no nos tiene acostumbrados, Mourinho comentaba con asiduidad las claves del Mundial. Tras la caída del Imperio Español y la supuesta crisis que agudizaría en los próximos meses sobre la península, José retomó la lectura. Esa tarde, volvió al libro en la tranquilidad de su estudio, dejó que su mano derecha acariciara una y otra vez la tierna rugosidad de las hojas y se puso a leer los últimos capítulos. Entre tantos, encontró un fragmento que posiblemente sea el punto conector con el presente. La felicidad según Aristóteles:

“La presencia de los amigos en la buena fortuna lleva a pasar el tiempo agradablemente y a tener conciencia de que los amigos gozan con nuestro bien. Por eso debemos invitarlos a nuestras alegrías porque es noble hacer bien a otros, y rehuir invitarlos a participar en nuestros infortunios, pues los males se deben compartir lo menos posible.  Con todo, debemos llamarlos a nuestro lado cuando han de sernos de ayuda, y recíprocamente está bien acudir de buena voluntad a los que pasan alguna adversidad aunque no nos llamen, porque es propio del amigo hacer bien, sobre todo a los que lo necesitan y no lo han pedido, lo cual es para ambos más virtuoso. De todos modos, no es noble estar ansioso de recibir favores, por más que igualmente hemos de evitar ser displicentes por rechazarlos. Los amigos se necesitan en la prosperidad y en el infortunio, puesto que el desgraciado necesita bienhechores, y el afortunado personas a quienes hacer bien. Es absurdo hacer al hombre dichoso solitario, porque nadie querría poseer todas las cosas a condición de estar sólo. Por tanto, el hombre feliz necesita amigo”

Sólo él tiene la respuesta. Puede que echar la ojeada a los sabios de la Antigua Grecia haya supuesto la solución. “The Special One” ha pasado a llamarse “The Happy One” quizás fruto del placer y regocijo de tanto tesoro acumulado en tan pocas palabras. José parece haber exprimido hasta la última gota esta filosofía y así sin mera importancia entre descanso y descanso en los entrenamientos suaves de los lunes, habérselo comentado a Francesc y Diego. Lectura obligatoria y recomendada del profesor a sus alumnos. La crisis que parecía agudizar en los meses de verano ha florecido en algo vigoroso, excitante. Un lazo de unión demasiado fuerte para ser resquebrajado.
Una unión vital, fuerte y musculosa.

Olvidaron que el mundo era redondo

 Se conocieron en España en plena batalla por la Liga. Como la cuchara y el tenedor en el vida a muerte por conseguir el spaguetti, el acero del escudo y la hoja de la espada, como el cerebro y el corazónY se separaron, marcharon lejos de España, hacia las Islas y bajo la lluvia de Londres, con el paso de autobuses rojos, olvidaron que el mundo era redondo y se juntaron, la tierra ama la lluvia cuando todo en ella está seco. Nacidos para matar, dominan tierras británicas domingo tras domingo bajo la lluvia de Londres, lideran la tabla de goleadores, la de asistentes y sobre todo la de la competición doméstica. Pero, repito, la virtud no sigue al placer; es el placer, por lo contrario, el que sigue a la virtud. El placer es egoísta y no importa el camino si la meta es contigo debe pensar Costa. Diego le persigue, el placer es infinito, hasta se ha hecho español para no separarse de Francesc, el fútbol del Bridge es feliz porque para ser feliz se necesitan amigos y Aristoteles, José y sobretodo Diego y Francesc han creado un lazo muy interno. 

Ambos lideran la tabla, Costa con 17 goles es el delantero que tanto se anhelaba el curso pasado. Y Cesc, su escudero, unos metros más atrás aporta ya 15 asistencias. Dicen que uno siempre vuelve dónde fue feliz. José y Fábregas ya estuvieron en Londres cuando apenas se conocían, es más, se enfrentaban y el bueno de Diego parece haber estado alguna vez. Y lo que se asemeja, Dios lo junta siempre.

No se pueden conectar los puntos hacia adelante, sólo puedes hacerlo hacia atrás. Así que tienes que confiar que los puntos se conectarán alguna vez en el futuro. Esto dijo Steve Jobs en su famosa charla en la Universidad de Stanford. Los puntos han conectado y de qué manera. El placer y la necesidad son necesarios y sobre todo la amistad. El hombre feliz necesita amigos. Y en Londres, hay muchos.

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