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El heavy metal de Klopp

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Jürgen continua ajustando su heavy metal en Liverpool. El técnico alemán, tan excéntrico como carismático, ha manifestado en numerosas ocasiones que respeta y le encanta el fútbol de posesión, pero que no es su estilo. “Se trata de una melodía silenciosa, a mi me gusta más el heavy metal”.

Klopp es un amante de las emociones, no entiende el fútbol de forma diferente al de un deporte para emanar sentimientos – “Si 80.000 personas vienen cada dos semanas al estadio y en el campo se juega un fútbol aburrido, una de las dos partes, el equipo o los fans, tendrá que buscarse un nuevo estadio” – y sobre esta máxima se construyen sus equipos.

Agresividad en las disputas, garra en la recuperación del balón, verticalidad endiablada en búsqueda del gol, intensidad tras perdida, son algunas de las premisas que intenta implantar como un decálogo en los conjuntos a los que entrena. “Hay que ir a todo gas. Queremos derrochar vitalidad. Preferimos dar cinco veces en el larguero que quedarnos cuatro veces sin tirar a la portería. De esa forma prefiero perder”.

Estas afirmaciones comulgan a la perfección con la tesis futbolística que ha desarrollado el Liverpool durante este año y medio en el que Klopp lleva dirigiendo al conjunto de Anfield Road. Me introduciré en el análisis de estas pautas, detalles y automatísmos que ha otorgado Jürgen al fútbol de los Reds.

 

TRANSFORMACIÓN MENTAL

Más allá de cualquier alteración táctica, una de las mayores contribuciones de Klopp ha sido la transformación mental que le ha otorgado a toda la estructura del club, a sus futbolistas y a la propia afición; prácticamente desde el minuto uno. La simbiosis del alemán con la grada de Anfield es total. Y la capacidad – fruto de su carácter – de motivar a sus futbolistas ha supuesto un cambio psicológico en la plantilla y el entorno de los ‘reds’ que le otorgan una dosis de confianza extra para sentirse capaces de triunfar.

 

ANÁLISIS TÁCTICO

AUTOMATÍSMOS OFENSIVOS

La verticalidad como recurso principal

Si por algo se caracterizan los equipos de Klopp es por su velocidad, por buscar la verticalidad como recurso ofensivo principal. Para eso han desembolsado altas cantidades en futbolistas que a priori van a marcar las diferencias para romper a los espacios con su potencia física (Salah, Oxlade-Chamberlain).

Para dominar este registro el Liverpool espera con una poblada línea de cinco en medio campo, con la defensa muy junta, para que cuando los mediocentros del rival reciban de espalda la intensidad y orden en la presión consigan robar el balón y tocar el séptimo de caballería, con un futbolista que se descuelga para servir de apoyo, y romper en la estampida.

Cuando el robo de balón del Liverpool se produce cerca de su área, siempre encontramos a los extremos descolgados en los costados esperando para arrancar desde campo propio y dinamitar al rival. El recurso de Salah y Mané en esta tesitura es utilizado en numerosas ocasiones, en muchas de ellas finalizando con éxito.

 

Presión en bloque alto

Jürgen pretende someter a los rivales que tienen buen trato de balón con una línea alta de presión con el objetivo de robar lo más cerca posible de zonas de finalización. Aquellos rivales que utilizan a sus centrales para salir con el balón en conducción son sometidos a una alta intensidad y orden en labores de recuperación. Con esto los ‘reds’ consiguen que a sus rivales solo les quede el recurso de las diagonales largas con el equipo partido, sin la posibilidad de encontrar apoyos, ya que sus efectivos se encuentran en labores combinativas cerca de su propia área para superar líneas en la salida de pelota de forma asociativa.

Esto provoca en multitud de ocasiones que el rival cometa errores en zonas cercanas a su área, con sus centrales abiertos para generar espacios interiores para los mediocentros, con lo cual cualquier robo en esta situación genera automáticamente ocasiones claras para el Liverpool, que en muchas ocasiones suelen materializar.

 

Rapidez y movilidad para generar espacios y ocuparlos

Un equipo debe dominar diversos registros, sobretodo porque los rivales plantean sus propuestas y están condicionan comportamientos. No siempre los rivales posibilitan que les hagan daño en transiciones ofensivas. Muchas veces plantean posicionamientos ordenados, juntando líneas y permaneciendo con muchos efectivos por detrás del balón.

Evidentemente Klopp sabe bien que a su equipo le van a limitar los espacios. Es por ello que utiliza una movilidad endiablada cuando debe superar al rival en el juego posicional. Los mediocentros se asocian por dentro, incluso Mané y Firmino se juntan para dar apoyos, creando espacios que son ocupados por los compañeros. Para esto la clave es el primer toque, la rapidez del balón, y por supuesto la precisión. Por fuera Salah y la profundidad de Alberto Moreno generan desborde para que todos los interiores acudan a zonas de finalización.

  • Aparición de los MC en la MP.

Klopp junta por dentro – en su 4-3-3 – a Henderson-Emre Can-Wijnaldum. Este último siempre tiene una participación mayor en el balcón del área y se descuelga más en acciones ofensivas, pero no solo él aparece en situaciones de último pase. Tanto Henderson como Can alternan sus participaciones ofensivas de forma escalonada y se suman a la media punta para generar superioridad suponiendo un apoyos – de un apoyo de Henderson, en la media punta, con Alberto Moreno se origina el empate ante el Sevilla en Champions League –

 

Firmino como generador de espacios

El brasileño aparece en zonas de media punta para generar espacios a la espalda de los centrales, que son ocupados por los extremos en incursiones interiores. La calidad técnica de Firmino hace que sus entregas al primer toque supongan un recurso eficaz para generar ocasiones claras para los extremos en zonas de finalización – multitud de 1vs1 generan los reds con este automatismo –

Otro detalle que podemos observar con asiduidad es la alternancia en el posicionamiento de Firmino y Mané – probablemente ocurrirá también con Coutinho – El senegalés intercambia posiciones interiores con Firmino en esa intención por generar incertidumbre e incidir en el comportamiento de los centrales y mediocentros rivales, que se desajustan con facilidad. Esto es otra forma de generar espacios, y provocar errores en el rival. Ya el año pasado Coutinho se aprovecho de estos automatismos para facturar un buen numero de goles en la temporada.

 

AUTOMATISMOS DEFENSIVOS

Hacer que sus equipos sean más compactos defensivamente es una de las asignaturas pendientes de Klopp. Es cierto que con la verticalidad que le imprime al juego de los conjuntos a los que dirige es complicado dominar a la perfección las transiciones defensivas, pero es un punto importante en el ‘debe’ del alemán. El Liverpool también sufre en esta faceta.

 

Presión intensa tras perdida

La intensidad cuando pierde la pelota es brutal. Ahogan al rival para volver a recuperar cuanto antes, aunque el objetivo principal de este automatismo es que el equipo recupere posiciones, junte líneas y se ordene para evitar recibir contragolpes. En muchas ocasiones cortan la perdida con falta si la situación es irreversible.

La presión es llamativa y asombra en un primer instante, sin embargo en ocasiones ésta es desordenada. Si el rival es capaz de escapar de ella, encuentra situaciones de contragolpe con enormes espacios que explotar. De esta forma los ‘reds’ suele conceder demasiados goles.

 

Los centrales al corte

Cuando el conjunto de Klopp pierde la pelota en situaciones verticales acumulando muchos efectivos cerca de zonas de finalización, el rival suele salir rápido buscando las espaldas de los mediocentros. Es aquí donde los centrales guardan una importancia capital. Son ellos los encargados de subsanar esos balones filtrados. Por ello observamos como Matip o Lovren están permanentemente pendiente de la salida al corte a la espalda de sus mediocentros.

 

Un agujero entre centrales

Quizás la mayor carencia del Liverpool radica en sus centrales – nada contundentes y tácticamente dispersos – En multitud de ocasiones a los centrales les sorprenden escalonados, demasiado abiertos y permitiendo unos pasillos interiores enormes para que explote el rival. El escalón que se produce entre ellos genera la rotura del fuera de juego siempre. Cualquier pase interior filtrado consigue presentar al delantero rival en un 1vs1 frente al portero. Es otra de las tareas que debe resolver Jürgen.

 

PLANIFICACIÓN Y PROFUNDIDAD DE PLANTILLA

En esta temporada 17/18 los ‘reds’ se han gastado una cantidad de dinero importante para planificar su plantilla – con el alta de varios futbolistas que tuvieran las características adecuadas para plasmas los automatismos del fútbol de Klopp –

Éste Liverpool ha perdido algo de profundidad en plantilla (Origi, Lucas Leiva, Stewart, Allan, Sakho) Hoy en día, el sitio de Philipe Coutinho –después de su intento de firmar por el Barça – está en el banco. Klopp tiene claro que el brasileño será realmente importante para él y su equipo, pero con la profundidad de plantilla que tiene en la parte ofensiva la temporada será un constante desfile de futbolistas alternándose titularidades entre Premier y Champions League. – Firmino, Coutinho, Oxlade-Chamberlain, Mané, Salah, Sturridge, Solanke –

Klopp – ese enamorado de las transiciones verticales – ha transformado al Liverpool en un expreso con espacios. Ha vuelto a regalar al club, a sus futbolistas y a su afición una ilusión que habían perdido desde hace algunos años. Ha construido un equipo que te hace vibrar, que te entrega emociones, que te levanta del asiento. Su premisa se ha cumplido. Los ‘reds’ van a todo gas, y prefieren golpear 10 veces el larguero y recibir cinco goles, que finalizar el partido con un empate a cero en el marcador.

Jürgen tiene el equipo que quiere, el que le emociona y le hace disfrutar del fútbol. Ahora habrá que ver si ese Liverpool es capaz de cosechar éxitos. La grada de Anfield idolatra a su líder, disfruta con el juego de su equipo, pero todos quieren colgarse algún metal a final de temporada. En Anfield suena más fuerte que nunca el ‘You’ll Never Walk Alone’ en busca de títulos; esta vez a ritmo de heavy metal.

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