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El guardián silencioso

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Diego López, portero de brillante trayectoria siempre a la sombra de otros. Hablamos de uno de los mejores porteros españoles de la última década. Nunca tuvo un reconocimiento mediático a su altura. Las veces que ocupó portadas fueron por motivaciones no futbolísticas. Un tipo que nunca hizo mal a nadie, de pronto se vio envuelto en polémicas alentadas por el amarillismo. De ahí, al ostracismo.  Ahora vuelve a ser valorado, a base de lo que siempre se le ha dado bien; entrenar y parar. Y en el Espanyol bien lo saben.

Diego López nació un 3 de noviembre de 1981 en un pequeño pueblo de Lugo llamado Paradela. Desde muy pequeño destacó como un portero de futuro, logrando varios premios siendo aún infantil a nivel comarcal. Estos méritos pronto le hicieron dar el salto al club de la provincia, el CD Lugo. Allí se mantuvo desde los trece hasta los diecinueve años de edad. En la cantera de la entidad lucense fue curtiéndose poco a poco por los campos de barro de los pueblos gallegos hasta que llamó la atención de un gigante.

Primer paso hacia la élite

Si, Diego cambió las equipaciones embarradas por la blanca inmaculada del Real Madrid. Sin haber cumplido los 20 años, pasó de jugar en su tierra a hacerlo en la gran capital, defendiendo la portería del tercer equipo blanco, que militaba en Tercera División. De ahí intercaló cesiones con promociones al segundo filial, hasta que en el 2004 se asentó como titular en el Castilla, consiguiendo el ascenso a Segunda División.

Esta meritoria temporada le valió el salto a la primera plantilla del club merengue, en la que sería suplente del por entonces mejor portero del mundo, Iker Casillas. Dos partidos disputó en liga ese año, el primero de ellos en Pamplona donde ya demostró su personalidad dejando la portería a cero. Además, debutó en Champions League, jugando un partido en la fase de grupos. No obstante, a la siguiente temporada no aumentó su participación, ya que solo jugó en Copa del Rey.

Con 25 años, Diego necesitaba ser titular, y en Madrid no le era posible. Fue entonces, en el verano de 2007, cuando el Villareal decidió apostar por él. Y qué apuesta, seis millones de euros pagaron al Real Madrid por el prometedor portero. No hace falta decir que al lucense no le pesó su precio. Volvió a dejar claro que no es de los que se amedrentan facilmente y rápidamente se hizó con la titularidad de la portería castellonense. El segundo puesto del club en la temporada 2007/2008 y su excelente rendimiento le hizo ser nombrado portero revelación de LaLiga. A la siguiente temporada se consolidó en la titularidad, que no abandonaría hasta cuatro temporadas más tarde, cuando dejó el equipo. Estos grandes años le abrieron la puerta de la Selección española, lo que solo hacía confirmar el excelente nivel del canterano blanco.

La oportunidad de su vida

Con el inesperado descenso del Villareal, Diego López tuvo que hacer las maletas. Le esperaba el Sevilla, que apostó por él para reemplazar al veterano Palop. No obstante, el lucense no estuvo a la altura y no consiguió hacerse con la titularidad tras varias actuaciones irregulares. Parecía que el portero había llegado a su techo y empezaba a decaer; un descenso, seguido de una suplencia parecían indicar eso. Pero el fútbol es un mundo de sorpresas. En Madrid, Mourinho buscaba portero tras la lesión de Casillas. Invierno de 2013, vuelta al mejor club del mundo en el momento más inesperado. Era la oportunidad de Diego.

Con Casillas lesionado todo fue bien, López rindió a un gran nivel y pese a que el equipo no estaba en un gran momento, las cosas le fueron bien. Todo eran alabanzas. Sin embargo, Iker se recuperó y ahí empezó el inmerecido suplicio de dos porteros que nunca se llevaron mal, pero cuyas vidas deportivas no volvió a ser la misma jamás.

La polémica llena portadas

Mou decidió mantener al gallego en la titularidad y a Casillas en el banquillo. Las rencillas entre el portugués y el de Móstoles sumado al nivel de Diego le mantuvieron en la titularidad. ¿Qué culpa tenía él de aquello? Ninguna, solo hacía su trabajo. La prensa no pensó lo mismo y las portadas se llenaron de titulares que instaban a la afición madridista a dividirse entre ambos porteros. Quién aplaudía a uno debía pitar al otro. En medio estaba Mourinho cuya actitud solo hacía calentar el ambiente. Evidentemente la relación de ambos porteros se resintió. No obstante, en el campo el lucense mantuvo un gran nivel y no se dejó influenciar por el ruido externo. Llegaba el fin de la etapa Mou en el Madrid, vino Ancelotti, se avecinaban cambios.

Sin embargo, el entrenador italiano, cuando todos pensaban que Iker volvía a la titularidad, optó por un sistema de rotaciones por el que López jugaba en liga y Casillas en las copas. Las portadas siguieron, pese a la posición pacificadora de Carletto y también siguió el buen nivel de Diego. Lo cierto es que poco a poco demostró que ocupaba la portería por méritos propios. Sin embargo, el fútbol a veces un poco cruel, hizo que el Madrid solo ganase aquellos títulos en los que participaba Iker Casillas. Casualidad o no, el buen nivel del gallego no obtuvo la recompensa merecida.

La bella Italia

Finalizada la temporada 2013-2014 y con la treintena sobrepasada, el arquero lucense decidió que era hora de dejar atrás las tensiones insanas que amenzaban con destruirle y cambió el Real Madrid por otro histórico, el AC Milan.

Histórico en apuros, el club lombardo vivía la peor época de su historia sin ninguna duda. Plantilla envejecida, estructuras de club arcaicas y una afición exigente que no encontraba alicientes. Menudo panorama. Pero una vez más, el guardameta hizo gala de su característica más importante; una personalidad capaz de mantenerle frío en las situaciones más calientes. Su nivel fue excelente, triplicó el del resto de la plantilla. La afición y sus compañeros le ensalzaban. Con todo, el equipo no consiguió ni llegar a posiciones europeas.

Al año siguiente, un joven gigante aguardaba su oportunidad tras la figura de Diego López. Donnarumma, un chaval de 16 años con un futuro tremendo llegó a la titularidad tras una lesión del de Paradela y ya no se movió de ella. Vuelta a las sombras para Diego, otra vez le apartaban de su sitio sin que el pudiera hacer nada por remediarlo. Elegancia y paso a un lado, tocaba volver a España.

Vuelta a La Liga

Un nuevo proyecto, fuera de los grandes focos mediáticos le esperaba. El Espanyol apostaba por el para intentar ser un club más ambicioso. Con 34 años, López empezaba la temporada 2016-2017 como suplente de Roberto. Esto duró poco, los pericos no terminaban de despegar y Quique Sánchez Flores optó por un cambio de rumbo. Diego se hizo con la titularidad y le dio la razón a su entrenador. Magníficas actuaciones y un récord memorable para el gallego: el portero perico que más tiempo ha mantenido su portería a cero en la historia del Espanyol en Primera División. Con el lucense en la portería, los blanquiazules han levantado el vuelo y aspiran a Europa la proxima temporada.

En edad veterana, el portero está encontrando una segunda juventud que le permite mostrarse como lo que es: Uno de los mejores porteros españoles, que por circunstancias casi siempre externas no ha podido tener la importancia que otros si han tenido.

Un pequeño reconocimiento a un gran portero que nunca se quejó, pese al maltrato que sufrió y que siempre se dedicó a hacer lo que mejor sabía, cubrir porterías, ser su guardián silencioso.

 

 

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