Girona

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El Girona irrumpe en la escena nacional

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La historia del Girona es, como la de muchos en el fútbol español, la de un equipo que nació fruto de la desaparición de otro. Su creación tuvo lugar en 1930 en una cafetería de la Casa Norat, un precioso edificio de estilo modernista situado en la Rambla de la Llibertat (Girona, Catalunya) que sirvió para establecer las bases de la nueva entidad, cuyo primer presidente fue Albert de Quintana, abogado y político que llegó a ser Gobernador Civil de la ciudad.

Cimentada la entidad, en un abrir y cerrar de ojos, el club blanquivermell ya estaba disputando la Segunda División de España, logrando un debut exitoso que le permitió jugar la promoción de ascenso a La Liga en 1935. Sin embargo, la Guerra Civil Española desencadenada en los posteriores años frenó el crecimiento del equipo, que con el paso de los años terminó descendiendo al cuarto nivel del fútbol español, del que no salió hasta 1977.

Pese a ello, en 2007 el Girona certificó su ascenso matemático a la Segunda División -categoría que no pisaba desde hacía 50 años- bajo las órdenes de un inexperto Raúl Agné. A partir de ahí, el club gerundense se fue consolidando en la categoría gracias a temporadas buenas (y no tan buenas) con cambios de propietarios de por medio, ampliaciones de capital, concursos de acreedores para asegurar la viabilidad del club y remodelaciones del estadio Montilivi para cumplir con la reglamentación de la LFP.

Nueva propiedad y vínculo con el City

En ese sentido, el Girona se fue profesionalizando y en 2015 atrajo las miradas de la empresa TVSE Fútbol, que se convirtió en el máximo accionista del club con algo más del 80% de las mismas y designó a Delfi Geli (ex-jugador del Barcelona, Atlético de Madrid y Girona, entre otros) como presidente: “Quieren construir un proyecto a largo plazo, sólido y que genere un equipo fuerte“, espetaba un comunicado. Y es entonces cuando Pere Guardiola (agente de futbolistas y hermano de Pep Guardiola) establece, gracias a su condición de asesor del club, un acuerdo de colaboración entre el Manchester City inglés y el Girona. Hasta tal punto de hacer guiños con una segunda equipación con los colores característicos citizens.

Ello supuso, como no, el intercambio mutuo de jugadores que benefició a tres partes: el City (adquiriendo futuros valores y un equipo donde foguear a los jóvenes), el Girona (disfrutando de jugadores en calidad de cedido inasumibles en otras condiciones) y a los propios futbolistas (con posibilidades de dar el salto al conjunto inglés). En resumen, el conjunto blanquivermell se convertió en un filial en España.

De ese modo, en la temporada 2015/16 se produjo la llegada al club de jugadores jóvenes como Florian Lejeune (ya en el equipo pero adquirido y prestado de vuelta), Pablo Maffeo, Nwakali y Rubén Sobrino; y en la 2016/17 las de Pablo Marí, Maffeo (de nuevo) y Angeliño (aunque fue cedido en la misma ventana de mercado al Mallorca tras 4 partidos fuera de las convocatorias). Esto último tras realizar el cuadro albirrojo parte de la pretemporada en la ciudad deportiva sky-blue.

Girona certifica el ascenso a Primera

Con esa ayuda prestada por el City y gracias al trabajo realizado en todos los estamentos del club, el Girona ha cerrado el curso en 2ª posición, lo que significa el ascenso a la liga de las estrellas. Por primera vez en sus casi 87 años de historia, disputarán la máxima competición nacional. Y buena parte de culpa la tiene su entrenador, Pablo Machín, que llegó en 2014 con el objetivo de salvar del descenso al cuadro gerundense y que, tras rozar el ascenso por la vía del Play-Off en 2015, ha terminado sellándolo de forma directa en 2017 tras finalizar la campaña en 2ª posición.

Con el 3-5-2 como esquema base, el Girona ha mantenido la regularidad, fiabilidad y buen juego característico desde la llegada del técnico, siendo de principio a fin uno de los serios candidatos a subir (han ocupado plaza de ascenso directo en más de una veintena de jornadas). Siendo, además, figuras clave de este ascenso jugadores como Samuele Longo (máximo goleador del equipo), los centrocampistas Borja García, Portu y Pere Pons, así como el defensa central Juanpe. De esta forma, han logrado imponerse a equipos como Rayo Vallecano, Getafe y Valladolid.

Con ello, el Girona se convierte en el octavo equipo catalán en disputar la Primera División española tras el Barcelona, el Espanyol, el Sabadell, el Gimnástic, el CE Europa, el Lleida y el Condal. Una gesta equiparable a la del propio Eibar en España, o las del Carpi, Frosinone y Crotone en Italia. Otro ascenso más de un modesto que nos invita a no olvidar la esencia del fútbol. Un deporte en el que no todo son las cámaras, los flashes, los focos y los contratos millonarios. Un deporte en el que la humildad, el trabajo, la palabra equipo y el aficionado también son protagonistas. Girona así lo ha querido.

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