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El futuro se apellida Barrett

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Hace unos días la franquicia neozelandesa de Wellington anunció la firma para dos años del hermano menor de los Barrett, Jordie. Con tan solo 19 años se ha convertido en uno de los jugadores más jóvenes en firmar un contrato con un equipo del Super Rugby tras haber rechazado ofertas de otros equipos por jugar junto a su hermano Beauden.

Jordie Barrett ha dado el salto al rugby profesional tras haber jugado durante la temporada pasada en el equipo de Canterbury en la Mitre 10 Cup (como zaguero) y en los All Blacks sub20 en la 2016 World Rugby Under 20 Championship. En este último campeonato, pese a que Nueva Zelanda quedó quinta, la actuación de Jordie fue impresionante, liderando a su equipo desde la posición de primer centro. Es precisamente en esta demarcación donde los Hurricanes tienen más necesidad de un jugador con alto nivel, como hemos podido comprobar este año durante el torneo. A causa de esto, han insistido más que los Crusaders (donde otro hermano juega) por fichar a Jordie. Sinceramente, considero que es capaz de ser titular junto a su hermano comandando la línea, pero habrá que esperar hasta el tercer fin de semana de febrero de 2017 para ver si Chris Boyd decide optar por él.

Volviendo a lo principal del artículo, el gran talento y polivalencia de Jordie junto a sus aptitudes físicas hacen de él un primer centro tradicional poderoso en el choque, pero a su vez goza de un buen pie y es capaz de ser ese moderno centro-apertura que los anglosajones denominan second five-eighth. Este tipo de jugador es el que lleva demandando Steve Hansen, desde que tomó el mando, para el codiciado 12 negro, ejemplos de esto son: Sonny Bill Williams, Ma’a Nonu y ahora Ryan Crotty salvando considerablemente las distancias.

Por otro lado, encontramos al mejor apertura del momento cuya única posible pega es que no tiene el pie de Dan Carter. Al igual que ocurre con su hermano menor, Beauden Barrett ha revolucionado totalmente la posición de 10. Un apertura alto, fuerte, con muy buenas manos y capacidad de dirigir a un equipo pero que a su vez es duro en el choque, gran placador y rápido; sobretodo rápido. De hecho a principio de temporada en los All Blacks, la titularidad la ostentaba Aaron Cruden siendo siempre sustituido por Beauden, ya fuese desde el banco o desde la posición de zaguero. Solo fueron necesarios un par de partidos para que Steve Hansen se decantase por el apertura de Hurricanes y el juego neozelandés ha ido mejorando y con él los números.

Volviendo a la situación de Hurricanes, gozar del mejor apertura del momento escoltado por su hermano es, por lo menos, ventajoso. Una dupla con esas características físicas y con ese talento, único a día de hoy en el rugby internacional, seguramente dará grandes alegrías a la franquicia de Wellington.

Sin embargo, no me quiero quedar ahí. Desde la marcha de Ma’a Nonu y Conrad Smith y el salto de Sonny Bill Williams al rugby 7, el nivel del centro de la línea All Black ha sufrido una considerable bajada de nivel. Pese a que Ryan Crotty y Malakai Fekitoa han llevado a cabo una gran labor, no son los días de antaño…

Tras la marcha de Carter ha sido Beauden quien ha recatado el 10 y veremos qué pasa con el 12 en los próximos años. Quizás sea aún un poco pronto decirlo, pero no es ninguna locura afirmar que el futuro de Nueva Zelanda se apellida Barrett.

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