Fútbol Español

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El futbolista moderno, un chico para todo

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Karim Benzema, en la rueda de prensa motivada por su renovación hasta 2021, ha comentado que un delantero moderno no es solo goles, sino que debe participar en el juego, abrir espacios para otros…Tras el contundente 6-1 endosado por el Barça al Eibar en la pasada jornada, se conoció un dato curioso: el autor del primer gol, Paulinho, había realizado menos pases que Ter Stegen, el portero.

¿Es esto el fútbol moderno?  ¿Qué sería hoy día de delanteros como Urzaiz, Batistuta, Klinsman, Vieri o Van Nistelrooy? Es de suponer que tendrían un hueco, pero… ¿Lo tendrían en un equipo de los denominados top? ¿Es posible repetir aquel registro histórico de Hugo Sánchez en liga, con 38 goles todos al primer toque?

En los últimos años han surgido términos nuevos en el fútbol, muchos de ellos relacionados con posiciones que antes no existían. Desde aquel histórico 2-6 del FC Barcelona de Guardiola, todos sabemos lo que es un falso nueve. Messi se situó en el centro para cambiar la historia del fútbol. La Selección Española lo adoptó como propia, Alemania ganó un Mundial con Gotze (un mediapunta clásico) ubicado en esa posición en muchos momentos… Ahora, como dice Benzema, se espera que el ‘9’ haga más funciones: bajar a recibir a línea de tres cuartos, abrir espacios para la segunda línea del ataque…

El delantero no es el único que tiene que hacer nuevas y múltiples funciones. Los porteros cada vez tienen que jugar mejor con los pies. Entrenadores como Guardiola, Quique Setién, Löw o Sarri necesitan un portero hábil, que sepa dar pases de treinta metros, que se asocie y no le queme el balón en los pies. Los hay muy capaces, pero no son pocas las semanas que se viraliza un vídeo donde un portero comete un error grosero y regala un gol al equipo rival.

Sin embargo, cada día cuesta más encontrar porteros que abandonen su zona de “confort” y salgan al punto de penalti para interceptar por alto un centro. O que, en un remate lejano, bloquen la pelota en lugar de meter los puños. ¿Acaso se entrena más el juego asociativo que las características más específicas de un portero?

Hay más casos, cientos de jugadores polivalentes: centrocampistas de llegada como el mencionado Paulinho, que además de cortar balones o distribuir, sepan llegar al área rival (lo que llaman los ingleses box to box y que convirtió a Gerrard o Lampard en jugadores excelentes), centrales con salida de balón mejor que los propios centrocampistas (es habitual ver cómo los rivales presionan a Hummels o Stones pero permiten la salida de Vidal o Fernandinho, por citar dos ejemplos), laterales que sepan desenvolverse como centrocampistas cuando su equipo tiene la posesión y que ponen fantásticos centros para los delanteros pero que no cubren sus espaldas cuando es el equipo rival quien cuelga el balón…

Míchel, ahora entrenador del Málaga, ve cómo su especialidad va desapareciendo. Los Pedro León, Jesús Navas o Lucas Vázquez son los últimos exponentes del extremo clásico que desbordaba por banda para centrar al área. El ‘10’ argentino, ese Riquelme que ponía pausa al juego, que sobaba el balón y buscaba el pase imposible, no puede convivir con un fútbol tan físico y rápido como el actual. Porque el chico para todo, perdón, el futbolista moderno, debe jugar rápido y no acaparar la posesión. Adaptarse o banquillo. Y si no, que se lo digan a Isco

Un último ejemplo serían los laterales ofensivos, etiqueta que se pone a los Jordi Alba, Bernat o Aleix Vidal para decir que sí, que eres buen centrocampista, pero que te voy a colocar de lateral. Hay casos  que han resultado excelentes, como los citados zurdos, pero también hay infinidad de muestras que han salido mal, como bien sabe Sampaoli: ¿Recuerdan a Sarabia, otro mediapunta al uso, jugando de carrilero la pasada temporada?

El fútbol moderno está lleno de jugadores como Nacho, que se desenvuelve por toda la parcela defensiva, o Thomas Muller, al que hemos visto por todo el frente del ataque, haciéndolo bien en cualquier sitio, cierto es. Porque ahora hay que saber adaptarse a cualquier posición. Porque ser especialista en una función, es cosa del pasado.

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