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El frustrante descenso del Hellas Verona

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La ciudad eterna de Verona ha vivido un triste final de temporada en la máxima competición del Calcio, una historia que concierne a uno de los dos equipos más representativos de la región del Véneto. Una historia que recuerda a la que vivieron Romeo y Julieta, más que nada por su final. Trágico evidentemente. Y es que a pesar de que el Hellas Verona ha sido el equipo histórico de la ciudad durante muchos años y el que más ha calado en la gente, esta temporada se ha visto como el desenlace de los burros voladores ha sido –en sentido metafórico– el mismo que el de las familias Capuleto y Montesco, la muerte. Una muerte que se traduce en un descenso a la Serie B, categoría que no pisaban desde 2013, año del último ascenso veronés.

Un descenso a la segunda categoría del fútbol italiano que no se termina de entender en el entorno del club, a pesar de que para muchos, varios de los motivos sean evidentes. El primero, sin lugar a dudas, se refiere a la plantilla, de la que muchos integrantes nunca llegaron a adaptarse (las nuevas incorporaciones) o a cumplir todas las expectativas que se les había supuesto. Ejemplos como el de Albertazzi, Siligardi, Emanuelson y Furman en el primer caso y el de Rómulo, Luca Toni o Pazzini en el segundo. Un problema que, sumado a la salida de activos importantes la pasada y la actual temporada, como lo fueron Tachtsidis, Rafa Márquez, Rafael y Hallfredsson –entre otros–, ha terminado arrastrando al equipo gialloblú al descenso de categoría.

El segundo motivo que no deja lugar a dudas es el de las lesiones, problema ante el que quizás nada se puede hacer. Y digo quizás, porque muchas veces es fruto de la casualidad, pero otras tantas es culpa de una mala preparación física en los entrenamientos diarios, cosa que en el cuerpo técnico del Hellas Verona saben si han trabajado bien. Y sea por lo primero o por lo segundo, algunos pilares importantes de la plantilla han sufrido lesiones que les han tenido apartado del equipo durante varias jornadas:

Rafa Márquez (6 jornadas de baja), Albertazzi (11 jornadas de baja), Viviani (15 jornadas de baja), Rómulo (20 jornadas de baja), Fares (15 jornadas de baja), Luca Toni (10 jornadas de baja), Tupta (10 jornadas de baja).

Y precisamente, que uno de los futbolistas icónicos de este buque haya estado lesionado varias jornadas ha hecho lamentarse profundamente a toda la tifoseria del conjunto veronés. Se trata de Luca Toni, el veterano delantero de 39 años, que ha convertido 20 y 22 tantos en las pasadas ediciones de la Serie A, valiéndole la segunda cifra para ser capocannoniere en la 2014/15. Sus 10 jornadas de baja por lesión sumadas al poco acierto de cara a gol esta temporada (lleva cinco tantos) es el tercer motivo por el que el Hellas ha terminado de forma fatal la temporada.

Por último, y quizás el único motivo discutible de los aquí expuestos, es el despido de Andrea Mandorlini, entrenador cesado a mitad de campaña. Un hombre que en 2010 cogió las riendas de un equipo que vagaba por la Serie C y coqueteaba con el descenso a las catacumbas del Calcio. En 217 partidos al frente del Verona, logró ascenderlo a la Serie B y posteriormente, en 2013, catapultarlo a la Serie A, donde ha logrado dos salvaciones holgadas, con el añadido de finalizar el campeonato por delante del rival ciudadano, el Chievo Verona.

Pero todos esos méritos no le valieron para tener la confianza de la dirección deportiva en sacar al equipo de embrollos de los que no han conseguido moverse desde la 6ª y 14ª jornada en adelante, descenso y colista, respectivamente. ¿Habría salvado Mandorlini al equipo? ¿Lo hubiera sentenciado mucho antes que su sustituto Luigi Delneri? Nunca se sabrá.

El presente de la ciudad de Verona

Ahora, con la ciudad de Romeo y Julieta en esta situación, la Serie A no tendrá para la temporada 2016/17 Derby della Scala, pues solo el Chievo representará a la ciudad de Verona en el máximo escalafón del fútbol italiano, un equipo de un pequeño barrio que ve como el equipo intocable de la región ha sucumbido ante ellos, ante la pequeñez de una entidad que en 2001 se convirtió en el único equipo en haber competido en todas las categorías de la pirámide del fútbol transalpino.

Una heroicidad que comenzó en la última división regional y que a día de hoy les colocan como el Club dueño y señor, no sólo de Verona, sino de la región del Véneto. Sus vecinos del Hellas tendrán que trabajar a destajo esta temporada que entra para volver a discutir con el Chievo sobre esto. La eterna historia de la ciudad veronesa, como las peleas entre las familias Capuleto y Montesco.

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