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El ‘football’ y sus orígenes bélicos

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Que el fútbol americano es un deporte en ocasiones violento no es ningún secreto, más allá de las normas implementadas para proteger a los jugadores. Así lo podrán comprobar las millones de personas que se sienten frente al televisor el domingo para ver la Super Bowl, un espectáculo que además está muy ligado a lo bélico.

Desde que un sábado de invierno de 1869, cuando la NFL aún no había nacido, un grupo de jóvenes universitarios de Rutgers y Princeton jugaron en Nueva Jersey un partido de fútbol con reglas modificadas, el lenguaje asociado a la guerra ha impregnado al deporte más amado por los estadounidenses.

“Ataques-relámpago” o “Guerras de Posiciones” eran algunos de los términos de entonces que los fans volverán a discutir el domingo cuando los New England Patriots y los Atlanta Falcons disputen una nueva edición de la Super Bowl. En la final de la Liga de fútbol americano, que se jugará en la texana Houston, habrá además generales (entrenadores) y mariscales (quarterbacks) que guiarán a sus soldados en el campo.

El boxeo, las carreras de calesas y una antigua forma del béisbol eran los deportes favoritos en Norteamérica cuando la sangrienta Guerra de Secesión llegó a su fin en 1865. Pero según los historiadores Elliott Gorn y Warren Goldstein, “la guerra civil dejó en los hombres de la época una mentalidad asociada al espíritu de sacrificio y la entrega heroica”. Por eso es que el fútbol americano, que crecía a paso firme junto a los demás deportes en las universidades, fue ganando en consideración.

Al primer partido informal jugado en 1869 en Nueva Jersey siguieron varios encuentros más entre estudiantes de Harvard, Yale, Princeton y Columbia.

Reglas había pocas, y la mayoría eran prestadas del fútbol “soccer”. Sin embargo, ciertos valores y atributos de lo que es actualmente el fútbol americano ya eran reconocibles: el honor, la valentía y la fortaleza física resultaban fundamentales en una actividad que era por entonces brutal.

“El balón era sólo una excusa para la riña”, recuerda la Universidad de Pennsylvania sobre los orígenes del deporte. Los jugadores buscaban demostrar ante sus rivales los valores de “coraje y masculinidad que sus padres y hermanos mayores habían dejado como legado poco tiempo atrás en el campo de batalla“, escribió el historiador Allen Guttmann. Y en verdad era necesario tener valor para practicar el deporte: sólo en el año 1905 murieron 18 jugadores y 159 sufrieron severas lesiones.

El juego llamó también la atención de los militares y muchos de ellos lo consideraron como una forma de preparación para la próxima guerra. Charles Daly, entrenador de la Academia Militar de West Point en Nueva York, escribió en 1921: “Ningún soldado tuvo alguna vez un entrenamiento más intensivo y exigente que los jugadores de fútbol americano“. Al igual que en la guerra, el que no era suficientemente fuerte no podía sobrevivir en el juego.

Ambos mundos están al día de hoy tan relacionados que algunos términos del “Football” llegaron a impregnar el lenguaje militar y las guerras reales. Durante la Segunda Guerra Mundial, operaciones de Estados Unidos llevaron el nombre de “Goalpost” (poste de gol) y “Varsity” (equipo universitario). Y durante la Guerra de Vietnam, un ataque aéreo se realizó bajo el código “Linebacker” (puesto defensivo del juego).

Los jugadores suelen salir al campo con los rostros pintados y con gritos con los que buscan intimidar a sus rivales y demostrar su fortaleza. El objetivo es sumar más puntos, pero para lograrlo es necesario derribar con fuerza al oponente, además de lanzar y patear bien el balón. “En el Football se trata de destruir al rival“, escribió hace algunos años “Los Angeles Times”.

No son pocos los soldados estadounidenses apostados en Irak, Afganistán o en Polonia que siguen con pasión el fútbol americano y que estarán pendientes del televisor durante el gran encuentro del domingo. Y no es casualidad, por lo tanto, que algunas de las millonarias publicidades que forman parte del Super Bowl suelan ser usadas como estrategias de promoción de los servicios militares.

La violencia forma parte del juego, aunque en los últimos tiempos las lesiones cerebrales que se han registrado en muchos ex jugadores generaron reclamos y normas que buscan proteger a los deportistas. Aunque el presidente Donald Trump ya dejó en claro que está en contra de esas medidas para “débiles”. “Una pequeña abolladura en la cabeza y ya no pueden jugar por el resto de la temporada“, dijo irónico durante la campaña presidencial. “Esto es para fuertes“.

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